5 multas de la DGT que te llegan por sorpresa tras las vacaciones y casi nadie conoce

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Las vacaciones dejan recuerdos, fotos y, a veces, una carta de la DGT que arruina la vuelta a la rutina. No hablamos de excesos de velocidad ni de alcohol, sino de infracciones silenciosas que se cometen sin ser conscientes: en un túnel, en un camino rural o incluso en el asiento trasero del coche. Muchos conductores descubren la sanción semanas después, al revisar el correo tras unos días de descanso, porque ninguna de estas faltas requiere que un agente te pare en ese momento; la multa llega por correo. La lista que sigue reúne cinco casos reales, más habituales de lo que parece. Conocerlos puede ahorrarte un susto.

El criterio de esta selección es claro: todas son infracciones que se cometen sin darse cuenta, por inercia o por desconocimiento de la norma, y que no siempre se denuncian en el momento. Forman parte del Reglamento General de Circulación, pero rara vez aparecen en los cursos de conducción o en las campañas de la DGT. Además, en casi todos los casos la sanción económica ronda los 200 euros, y algunas incluyen pérdida de puntos. Esta lista no busca asustar, sino recordar que la seguridad vial se juega en los pequeños gestos que parecen inofensivos. Prevenir es más fácil que recurrir.

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Conducir con chanclas: no es un mito, pero depende de cómo las lleves

a silver car driving down a road next to a lush green hillside
Foto de Danilo Lessa Bernardineli en Unsplash

Conducir con chanclas no figura en ninguna lista de infracciones de la DGT: no existe un artículo que prohíba expresamente ese calzado, y la propia Guardia Civil lo aclaró en verano de 2023 en sus redes sociales. El problema es que la norma deja un resquicio enorme, porque el artículo 17 del Reglamento General de Circulación obliga a todo conductor a mantener en todo momento la libertad de movimientos necesaria para controlar el vehículo. Si un agente entiende que las chanclas comprometen esa capacidad, la sanción se impone por esa vía y no por la prenda en sí. La cuantía depende de cómo se valore el hecho: como infracción leve, por no mantener la libertad de movimientos, la multa es de 80 euros, que se quedan en 40 con pronto pago; si se aprecia conducción negligente, asciende a 200 euros y puede llevar aparejada la retirada de puntos del carné.

El matiz que casi nadie conoce es que todo depende de cómo las lleves puestas. Unas chanclas bien ajustadas al pie, con las que pisas los pedales con firmeza, no tienen por qué dar problemas; el riesgo real, y la razón de que esta multa aparezca precisamente en la vuelta de vacaciones, es que el calzado se salga o se deslice y acabe colándose bajo el pedal del freno o del acelerador. Es ahí donde el agente detecta la pérdida de control y puede elevar la sanción hasta los 200 euros por conducción negligente. En pleno agosto, con los viajes de retorno desde la playa, es de los gestos que más se repiten y de los que menos se sancionan en carretera, justo porque no hay una señal que lo prohíba de forma expresa: el conductor cree que va amparado por la ley y no se plantea el peligro hasta que la chancla se desliza. La DGT no castiga la prenda, sino la conducción insegura que esa prenda provoca.

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