Solo 319.700 personas consiguieron un empleo a través del servicio público en todo 2025, apenas el 1,7% de los más de 15,6 millones de contratos que se firmaron en España. Es el peor dato de intermediación en una década, según el INE, y la constatación de que el antiguo INEM es sobre todo un gestor de prestaciones, no una agencia de recolocación.
Cuánto (no) coloca realmente el SEPE
Los números son elocuentes. A junio de 2026 el paro registrado rozaba los 2,3 millones de personas. Sin embargo, de todos los contratos que se firmaron el año pasado, solo el 1,7% pasaron por la mediación de una oficina pública de empleo. Traducido: el SEPE (el organismo que heredó las funciones del INEM) sirve para cobrar la prestación, para sellar la cartilla del paro, pero no para encontrar trabajo.
La propia misión oficial del servicio apenas menciona la colocación. En su página web se habla de “contribuir al desarrollo de la política de empleo, gestionar el sistema de protección por desempleo y garantizar la información sobre el mercado de trabajo”. Nada de recolocar parados. Y los datos lo confirman: solo 1.944 millones de euros se destinaron en mayo a prestaciones, casi el doble de lo que el organismo logra mover en contrataciones reales.
Ni antes ni ahora: la intermediación pública se estanca en mínimos
La foto no mejora si miramos atrás. En 2015, con la crisis de deuda aún coleando, el SEPE ya intermediaba en el mismo 1,7% de los contratos, aunque entonces el volumen absoluto era menor. Su mejor año fue 2007, con un 3,2% de cuota y más de medio millón de colocaciones, justo cuando la economía crecía a un ritmo superior al 3,8%.
La comparación con las empresas de trabajo temporal es demoledora. Las ETTs, reguladas en 1994 tras décadas de veto, intermediaron en 726.100 contratos en 2025, un 3,9% del total. En los últimos diez años han crecido un 69%, mientras el SEPE se ha quedado clavado en ese 1,7% que no remonta ni con viento a favor.
De cada 100 contratos que se firman en España, el servicio público media en menos de dos. Las ETTs ya duplican esa cuota y casi nadie espera que las cosas cambien pronto.
Qué dice esto sobre las políticas activas de empleo
Aquí no hablamos de un mal trimestre. El 1,7% de 2025 es una línea roja que se arrastra desde hace años y que evidencia un agujero estructural. El SEPE se ha convertido en un gigante administrativo que gestiona subsidios pero que no coloca trabajadores. La propia definición de sus funciones, firmada por el Ministerio de Trabajo, omite cualquier objetivo concreto de reinserción.
La reflexión incómoda es si alguien, en algún despacho, se plantea reformular el modelo. Mientras las oficinas públicas no compitan en agilidad con las agencias privadas, el parado de larga duración seguirá sin más horizonte que ir renovando la demanda. Y eso, en un mercado laboral que bate récords de afiliación pero no reduce la brecha de paro estructural, es un problema de política que no se arregla con decretos.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? El SEPE solo intermedió en el 1,7% de los contratos en 2025, el dato más bajo en diez años.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A los 2,3 millones de parados registrados, que dependen de un servicio público casi sin capacidad de recolocación.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Explorar otras vías de búsqueda, como las ETTs o portales privados, mientras el modelo público no se reforme.



