Kimi Antonelli ha puesto la directa en Spa. El líder del Mundial de F1 ha sacado un tiempo en los libres que ha sido un golpe en la mesa: una vuelta estratosférica que nadie pudo siquiera rozar, y una ventaja que huele a campeonato. Mientras, Fernando Alonso ha cerrado el día como último, a más de cinco segundos del italiano. La diferencia entre Mercedes y Aston Martin es directamente de otra categoría.
Antonelli despega en el bosque de las Ardenas
La segunda sesión en Spa-Francorchamps fue un monólogo de Antonelli. El italiano marcó un registro decibelio, y solo Norris pudo acercarse a menos de dos décimas, aprovechando una pista algo más rápida. Verstappen se quedó a casi medio segundo, y el resto del pelotón parecía correr en otra división. Para colmo, George Russell, el compañero que le pisa los talones en el Mundial, acabó octavo a 1.2 segundos: una brecha dolorosa.
El accidente de Pierre Gasly en en la curva 13 obligó a ondear la bandera roja a falta de pocos minutos. El francés salió indemne, pero Alpine no terminó de sonreír. Su compañero Franco Colapinto se las arregló para ser séptimo, incluso por delante del Mercedes de Russell, lo que dice mucho del caos del día.
Antes, Verstappen ya había hecho un calentón: una leve salida de pista en Stavelot que forzó otra bandera roja para limpiar grava. El neerlandés no se llevó un susto mayor, pero la mañana de Red Bull fue una montaña rusa.
Para Alonso, la jornada fue un calvario silencioso. No giró en el FP1, dejando su coche a Jak Crawford, y en la tarde se encontró con un Aston Martin que directamente no carburaba. Quedó a más de cinco segundos de Antonelli, una eternidad en F1. Y lo peor: no hay mejoras hasta Hungría. El chasis soñado por Adrian Newey se posterga una semana más, y en Spa se vio que el coche actual es una tortura.
Sainz, el 'idiota' y los rifirrafes que calientan el paddock
Carlos Sainz también amaneció con el pie izquierdo. En la primera sesión, Antonelli le dedicó un sonoro 'idiota' por la radio del equipo tras un incidente en pista. Los comisarios, por si fuera poco, le abrieron una investigación por cruzar la línea del pit-lane cuando amagó entrar en boxes. Y remató la faena bloqueando en La Source, acabando solo por delante de los dos Aston Martin.
Por la tarde, el madrileño sacó el martillo que le quedaba. A pesar de todo, se colocó 16º, a 2.3 segundos de la cabeza y a tres décimas de su compañero Albon. No para echar cohetes, pero al menos pasó de ser carne de cañón a tener opciones de Q2. Williams trae tres actualizaciones a esta cita y la remontada, si la hay, será desde atrás.
Cinco segundos en Spa no son un piloto lento: son un coche que no corre.
Lo que se juega Mercedes y Aston Martin de aquí a Hungría
El dominio de Antonelli en 2026 es apabullante, pero el italiano arrastra una sombra: la fiabilidad de su Mercedes. Cinco victorias en nueve carreras lo encumbran, pero dos abandonos por fallos mecánicos (el último en Silverstone) mantienen a Russell a solo 25 puntos. En Spa, la velocidad no tiene rival, pero la pregunta es si el W17 aguantará hasta la bandera a cuadros.
Alonso, entretanto, vive su particular vía crucis. El asturiano acumula un arranque de temporada para olvidar, y la paciencia del astro y de la afición se agota. La llegada del nuevo chasis de Newey en Hungría se ha convertido en el clavo ardiendo al que aferrarse. Pero hasta entonces, verle último en Spa duele. Y ojo, porque una semana más de retraso podría pasar factura psicológica a un equipo que necesita un golpe de efecto.
Las tandas largas, cortadas por las banderas rojas, apenas dieron pistas del ritmo de carrera. Pero la imagen del viernes es la de un Mercedes intratable y un Aston Martin que arrastra los pies. El sábado, la clasificación podría maquillar o hundir del todo las opciones de los españoles. Y Antonelli, mientras, sigue asustando.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Antonelli voló en los libres, Alonso terminó último a más de cinco segundos.
- 🔥 Por qué arde: Mercedes destrozó a Aston Martin sin piedad; la diferencia es sideral.
- 📲 Lo que viene: El nuevo chasis de Newey llega en Hungría, donde Alonso espera salir del pozo.

