Este verano ha empezado como nunca antes. Entre el 1 de junio y el 15 de julio de 2026, la temperatura media en España ha sido 3,3 grados por encima de lo normal, lo que convierte este arranque en el más cálido de la serie histórica, según los registros de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).
En apenas seis semanas ya hemos sufrido dos olas de calor oficiales y la AEMET, vigila de cerca un nuevo ascenso térmico que, de confirmarse, sería la tercera en menos de mes y medio. El portavoz Rubén del Campo, habla de temperaturas «extraordinariamente altas» y máximas de hasta 44 grados en la mitad sur para los próximos días.
Aunque todavía no hay aviso especial —es decir, no se ha declarado la tercera ola—, el propio Del Campo admite que «en caso de no serlo, sería por poco». La incertidumbre está en los detalles: para que la AEMET considere oficial una ola de calor (episodio de al menos tres días consecutivos que supera ciertos umbrales de temperatura) hacen falta tres días de registros confirmados, y eso aún no se ha producido.
¿Qué dice la AEMET sobre la tercera ola de calor?
La agencia mantiene una nota informativa activa porque las previsiones apuntan a un ascenso térmico generalizado. Los modelos meteorológicos no dejan dudas: las temperaturas subirán con fuerza y el mercurio podría superar los 40 grados en amplias zonas del centro y el sur.
Pero, insisten, «todavía es pronto para hablar de ola de calor oficial». Este cuidado no es solo formal: el criterio, definido con datos del periodo de referencia 1976-2000, está mostrando que las condiciones de calor extremo son cada vez más recurrentes, incluso cuando no se alcanza el estricto umbral estadístico.
Por qué este calor no es un susto pasajero

Los números largos lo confirman. Según un estudio reciente de la propia AEMET, entre 2001 y 2025 España registró 91 olas de calor, más del doble que las 43 del periodo 1976-2000. Y los días con temperaturas bajo estos episodios pasaron de 210 a 510. Las olas de calor son cada vez más frecuentes y más largas.
Algunos climatólogos, como Jorge Olcina, van más allá y suman a la cuenta la advección sahariana de finales de mayo: serían cuatro episodios de calor extremo en solo ocho semanas. El verano de 2026 no encaja exactamente en los viejos moldes, pero sí encaja en la tendencia. Y eso es lo que preocupa.
El problema ya no es tanto el calor de esta semana como el hecho de que el verano extremo ha dejado de ser una excepción para convertirse en la norma.
Qué significa este calor para tu salud (y para tu bolsillo)
El sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III, que monitoriza el exceso de mortalidad diaria, atribuyó al calor 3.649 muertes el verano pasado. Fue la segunda peor cifra de la última década. Y en lo que llevamos de 2026, ese exceso ya ha consumido la mitad de lo registrado en todo el verano anterior, antes incluso de que empiece la canícula.
Más allá de las estadísticas, la realidad es que cada ola de calor agrava los problemas respiratorios, las enfermedades cardiovasculares y la fatiga crónica. Los hospitales lo notan. Y en casa, el aire acondicionado se convierte en un gasto casi obligatorio: la factura de la luz de julio y agosto suele duplicar la de un mes normal para quienes pueden permitírselo, y deja desprotegidos a quienes no.
La sensación de que el clima cambia más rápido que nuestra capacidad de adaptarnos ya no es solo un temor abstracto: se nota en el ánimo, sobre todo entre los jóvenes, que ven cómo cada verano trae un récord más difícil de digerir.
El verano de 2026: una llamada de atención que ya no podemos ignorar
Hace solo un par de años veíamos normal que una ola de calor fuera un evento aislado; hoy enlazar tres en apenas seis semanas empieza a ser lo esperable. La AEMET no lo dice con estas palabras, pero los datos lo gritan: estamos en un clima nuevo y los viejos umbrales ya no nos protegen.
Mientras esperamos a ver si la tercera ola se confirma, lo práctico es prepararse. Hidratarse, evitar las horas centrales del día, buscar sombra y, si se puede, pasar unas horas en espacios refrigerados —bibliotecas, centros cívicos, los llamados refugios climáticos— son medidas que salvan vidas. Y revisar la factura de la luz: los ventiladores de techo gastan hasta un 90 % menos que el aire acondicionado y, para diferencias de pocos grados, pueden ser un aliado.
El cambio climático no es una amenaza lejana. Es este julio. Son estos 44 grados. Y es la certeza de que, al año que viene, volveremos a contar olas de calor igual que ahora contamos los días de playa.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? El verano de 2026 ya es el más cálido en su arranque y acumula dos olas de calor en seis semanas, con una tercera probable.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A toda la población, pero especialmente a mayores, niños y personas con enfermedades crónicas, y a quienes no pueden costearse un aire acondicionado.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Mantente hidratado, evita salir en las horas centrales del día y, si puedes, busca refugios climáticos en tu ciudad. Revisa tu factura de la luz: los ventiladores gastan mucho menos.



