He preparado la mejor receta de mayonesa casera (y 8 variantes para triunfar este fin de semana)

Con el truco de la batidora bien apoyada en la base del vaso, sale cremosa en menos de 10 minutos. Incluimos variantes picantes, veganas y hasta una versión con pesto que te va a flipar.

Reconócelo: a ti también te ha pasado. Abres la nevera, ves el bote de mayonesa casi vacío y piensas «otra vez al súper por algo que puedo hacer en casa en 10 minutos». He preparado la receta de mayonesa casera definitiva —con su truco infalible— y he añadido 8 variantes que convierten cualquier picoteo de fin de semana en un pequeño festival.

Solo necesitas un huevo tamaño M, 200 ml de aceite de girasol o una mezcla suave (el aceite de oliva virgen extra puede amargar), 10 ml de vinagre o zumo de limón y una pizca de sal.

La mayoría de los ingredientes está a temperatura ambiente, y ese detalle es vital. Si algo sale frío de la nevera, la emulsión se resiste más de la cuenta.

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El gesto que marca la diferencia (y que casi nadie te cuenta)

Casca el huevo en el vaso de la batidora. Añade la sal, el vinagre o zumo de limón y solo la mitad del aceite. Coloca el brazo de la batidora tocando el fondo y empieza a velocidad baja sin moverlo ni un milímetro. Es el punto donde muchos fallan: la tentación de levantar la batidora demasiado pronto. Resiste, que en un momento verás cómo el aceite y el huevo se abrazan. Cuando veas que aparece una crema blanquecina pegada a las cuchillas, empieza a subir y bajar suavemente mientras añades el resto del aceite en un hilo fino y constante. En menos de 5 minutos tendrás una mahonesa de textura perfecta.

La magia de la mayonesa casera está en el pulso firme y en no levantar la batidora hasta que emulsione. Una vez que ves la crema, ya no hay vuelta atrás.

8 variantes para que no te aburras de la mayonesa (y para impresionar a cualquiera)

A partir de la receta base puedes crear un arsenal de salsas para el fin de semana. Aquí van mis favoritas:

Mayonesa picante: añade una cucharadita de tabasco y dos de miel. Queda brutal con pollo crujiente o patatas fritas.

Mayonesa de wasabi: sustituye el vinagre por una puntita de wasabi y bate igual. Es mi truco estrella con salmón ahumado y seitán a la plancha.

Mayonesa de lima: usa zumo de lima en lugar de limón y ralla un poco de la piel al final. Le da un aroma cítrico que refresca cualquier fritura.

Mayonesa de claras: si te sobraron claras de hacer una carbonara, bátelas bien frías con mostaza de Dijon. El resultado es un untable ligero perfecto para el pan de masa madre.

Salsa rosa clásica: parte de una mayonesa más espesa y mézclala con un chorrito de ketchup, unas gotas de tabasco y un chorrito de brandy o whisky. Igualito que el de los cócteles navideños.

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Veganesa: pon 60 g de nueces de macadamia, 60 g de anacardos, 3 dátiles sin hueso, 120 ml de agua, 3 cucharadas de aceite de oliva, media cucharada de vinagre de manzana, una cucharada de zumo de limón, un diente de ajo y sal. Tritura hasta que quede cremosa. Sin huevo y con una textura casi idéntica.

Mayonesa de curry: incorpora una cucharadita de curry en polvo al final. Verás cómo convierte una ensaladilla rusa en algo exótico.

Mayopesto: mezcla mayonesa y pesto genovés a partes iguales. Funciona con pasta, hamburguesas o incluso para dipear crudités.

Por qué la mayonesa casera sale más a cuenta (y está más rica)

Hacerla en casa no solo te ahorra dinero —los botes de marca cuestan el triple y duran menos— sino que controlas el aceite y evitas aditivos. Además, el sabor no tiene comparación. He probado todas estas variantes en comidas con amigos y siempre acabo pasando la batidora. Eso sí, consúmela en el día o en 48 horas como mucho; lleva huevo crudo y no conviene arriesgar.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 10 minutos. Nivel de dificultad: fácil. Si se te corta, no tires nada: añade otra yema y bate desde cero en otro vaso limpio, incorporando la mezcla cortada poquito a poco.