Si alguna vez has sentido que la carrera que eliges a los 17 te define para siempre, respira: no eres el único. Muchos se equivocan, y dar un giro después del primer año es más común de lo que parece. Tanto que casi el 9% de los estudiantes universitarios en España cambia de grado tras cursar primero, según el último informe Datos y Cifras del Sistema Universitario Español del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Además, los números muestran que el abandono completo de los estudios alcanza el 22,1%. Y ojo — porque esa cifra apenas ha variado en una década. Algo falla cuando uno de cada cinco empieza y no termina.
No es vocación, es presión: el peso de la familia y los tópicos
La decisión no siempre es libre. Muchos estudiantes llegan a la carrera condicionados por lo que esperan sus padres por la creencia de que las letras no dan de comer. El miedo a pintar cuadros pudiendo estudiar Matemáticas es real. Ana, una estudiante que pasó de Ingeniería Industrial a Estudios Ingleses, lo resume: “Me gustaban las artes, pero como era buena en mates, pensé: ¿cómo voy a pintar cuadros pudiendo estudiar una ingeniería?”.
Ese estigma hacia las carreras de humanidades pesa más de lo que se reconoce. María, que ahora cursa Física, empezó Química porque la veía más asequible y con más salidas. “No quería afrontar que no me gustaba”, admite. El cambio a letras o ciencias sociales desde una ingeniería sigue viéndose como un paso atrás. Y no ayuda que en los institutos se refuerce el mensaje: si vales para números, a ciencias duras.
Para muchos, la gota que colma el vaso llega con un suspenso tras haber estudiado como nunca. Natalia, que empezó Ingeniería Industrial y luego saltó a Periodismo, recuerda la frustración de preparar un examen con dos ecuaciones y sacar un cero. “Te matas a estudiar y sacas un tres. Después de los finales de enero ya no podía más”, cuenta.
Cambiar de carrera no es un retroceso: es la llamada de auxilio que te dice que ese camino no era el tuyo. Y cada vez más gente lo escucha.
La asignatura pendiente: orientación de verdad
A la mayoría de los estudiantes les faltó una mano que les guiara. Ni en el instituto ni en casa recibieron una orientación que fuera más allá de “tú vales para esto”. En muchos casos, los profesores asocian buenas notas en matemáticas con carreras técnicas sin preguntar qué te hace feliz. El resultado: vas a ciegas. Y luego llega el batacazo.
La presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (Copoe), Ana Cobos, insiste en que orientar no es solo informar de las salidas. “Es mirar hacia dentro y encontrar sintonía entre lo que te gusta y lo que el mercado ofrece”, dice. Un autoconocimiento que, si se trabajara desde pequeños, evitaría muchos disgustos.
Por qué cambiar de rumbo no es fracasar (y lo que la universidad no te cuenta)
El cambio de grado se ha normalizado. En el grupo de amigos de María, la mitad se ha cambiado de carrera o ha empezado más tarde. Lejos de ser un drama, es un aprendizaje brutal: descubrir lo que no quieres es casi tan importante como encontrar lo que sí. Sin embargo, la presión sigue ahí y el sistema universitario no pone fácil el salto administrativo ni el emocional.
Hace apenas una década, el cambio de carrera era cosa de cuatro gatos y se veía como una mancha. Hoy, aunque el porcentaje solo ha subido del 8% al 9% en diez años, la conversación ha cambiado. Ya no se susurra en los pasillos; se comparte en grupos de WhatsApp. La clave está en que los institutos y las familias dejen de vender la universidad como una inversión que hay que rentabilizar desde el minuto uno y empiecen a verla como un camino que se puede recorrer con dudas.
Si estás en el punto de plantearlo, no estás solo. Y si aún no has empezado y ya sientes el vértigo, recuerda: la decisión que tomes a los 18 no te define para siempre. Elegir es un proceso, no un examen.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 🧠 ¿Qué dice el estudio? El 9% de los estudiantes cambia de carrera tras primero y el 22% abandona la universidad, según el último informe del Ministerio de Ciencia.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A miles de jóvenes que eligen carrera sin suficiente orientación vocacional, presionados por sus familias y por el estigma de las letras.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Si estás dudando, habla con un orientador (si tu centro lo tiene), busca espacios de reflexión y no te dejes llevar solo por las salidas laborales; la vocación es igual de importante.



