Todos hemos visto por la calle a decenas de personas con la segunda equipación de la selección española para el Mundial 2026, e incluso cada vez se ve a más con la primera. Desde el principio, la camiseta blanca diseñada por Adidas ha desbordado todas las previsiones de venta y ha agotado el stock oficial en múltiples plataformas y tiendas físicas, pero también ha disparado al mercado de imitaciones que inunda las calles de las principales ciudades españolas. Podemos decir que es una de las camisetas de fútbol más falsificadas de la historia del deporte español.
La fiebre no es nueva, pero se ha intensificado de forma brutal tras la clasificación de España para la final del Mundial, que se disputará este domingo 19 de julio contra Argentina en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Las camisetas oficiales blancas están prácticamente agotadas en la web de Adidas y en grandes superficies, mientras que las falsificaciones campaban a sus anchas tanto en internet como en el top manta.
Hasta ahora, porque en este diario hemos podido charlar con varios manteros en el centro de Madrid, concretamente en las inmediaciones de Gran Vía y Sol, y nos aseguran que ya no disponen de camisetas de España en tallas de adulto. "De España no tengo. Todas vendidas, solo de niño", dicen. Solo quedan algunas tallas infantiles, y los precios de las imitaciones oscilan entre los 20 y los 30 euros, según la calidad y si incluyen nombre y dorsal personalizado, siendo la camiseta de Lamine Yamal la más popular.

Hasta Reyes Maroto, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid y exministra de Industria, Comercio y Turismo, acudió a un acto de partido en Fuencarral para ver el España-Portugal de octavos vistiendo una camiseta que presentaba un parche blanco en la manga derecha, un elemento que no corresponde con ninguna versión oficial comercializada por Adidas y que es un error habitual en las réplicas del top manta.
Y es que el contraste con la equipación oficial es abismal. La versión oficial más básica para aficionado parte de los 100 euros. Si se opta por la versión Authentic, la que usan los futbolistas, el precio asciende hasta los 150 euros. Y si se añaden el nombre del jugador, el dorsal y los parches oficiales del Mundial y de campeón de la Eurocopa, la factura puede superar los 180 euros.
Según hemos podido saber, solo 11,30 euros corresponden a la producción, 15,95 a impuestos, casi 20 euros van para Adidas y la mayor tajada, 40 euros, se la lleva el comercio que la distribuye.

Una tormenta perfecta para el éxito de las falsificaciones
El problema no es solo de precio. Ya os contamos que la tienda online de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) acumula retrasos en los envíos que, según denunciaron numerosos compradores, han llegado a superar los dos meses. Muchos aficionados que pagaron puntualmente su camiseta antes del inicio del torneo siguen sin recibirla con el Mundial a punto de terminar
La versión blanca está agotadísima por falta de stock, con numerosos pedidos que no llegan a tiempo, y la roja tiene agotada la versión Performance. A ello se sumó un episodio que rozó lo esperpéntico cuando el propio chatbot de inteligencia artificial de la tienda de la RFEF llegó a recomendar a un usuario la compra de una camiseta falsa de 14 euros como alternativa a la oficial.
Ese cóctel de precios prohibitivos, falta de stock y retrasos logísticos ha alimentado un mercado de falsificaciones que ya no se limita al vendedor ambulante de toda la vida. Las réplicas se mueven por páginas web, plataformas de compraventa de segunda mano, redes sociales y aplicaciones de mensajería, además de los tradicionales mercadillos y puntos de venta callejera.

En junio, la Policía Nacional requisó más de 66.000 camisetas falsificadas del Mundial 2026 en una macrooperación coordinada con Europol e Interpol, con 95 personas detenidas en registros realizados en Madrid, Barcelona, Málaga, Elche y Denia. El valor estimado de la mercancía incautada superaba los siete millones de euros; aunque, como siempre, esto es trampa, porque un comprador de una camiseta falsificada no equivale a perder un comprador de la oficial.
La Policía Nacional requisó 66.000 camisetas falsificadas del Mundial en junio
Las falsificaciones, además, han mejorado enormemente su calidad. Ya no son aquellas prendas con logos torcidos o escudos mal cosidos que delataban su origen a primera vista. Algunas réplicas actuales resultan prácticamente idénticas a las originales para un ojo no entrenado, lo que ha contribuido a que muchos aficionados opten por ellas sin demasiados reparos morales.
El mercado de imitación ofrece camisetas llegadas mayoritariamente de China, con todos los logos y acabados que, a simple vista, cuestan distinguir de las oficiales. El propio Sindicato de Manteros de Madrid reconoció que la venta de camisetas de fútbol se ha convertido en uno de los productos estrella de la venta ambulante, aunque los márgenes de beneficio son ajustados porque un mantero compra la camiseta a unos 16 euros y la vende a 20 o 25 euros, con el riesgo añadido de perder toda la mercancía si interviene la policía.




