La Comisión Europea alerta: el declive demográfico provocará 50 millones menos de habitantes y un tercio serán jubilados

El Tercer Informe sobre el cambio demográfico prevé que la UE pase de 450 a 399 millones de habitantes en 2100. España figura entre los países más envejecidos y con menor natalidad.

La Comisión Europea alerta: la UE perderá 50 millones de habitantes y uno de cada tres ciudadanos será mayor de 65 años en 2100.

El Tercer Informe sobre el cambio demográfico, elaborado por el Centro Conjunto de Investigación de la Comisión y presentado este lunes, dibuja un escenario de declive poblacional sin precedentes. La población de la Unión tocará techo este año con 450,6 millones de personas para luego iniciar un retroceso que la devolverá a los niveles de la década de 1970.

En apenas 75 años, la UE pasará a 445 millones en 2050 y a 398,8 millones en 2100, según las proyecciones del informe. Este vuelco demográfico no se debe tanto a una menor esperanza de vida —que, al contrario, sigue al alza— sino a una caída continuada de la natalidad.

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Un continente cada vez más envejecido

El estudio prevé que la proporción de personas mayores de 65 años pase del actual 20 % a casi el 30 % en 2050. Uno de cada tres europeos tendrá más de 65 años, lo que duplicará la dependencia de los sistemas sanitarios y de pensiones. La esperanza de vida al nacer, que hoy alcanza los 81,5 años, podría superar los 90 años en las mujeres y los 86 en los hombres a final de siglo.

Por ejemplo España, con una de las tasas de fecundidad más bajas de la UE (1,1 hijos por mujer) y una esperanza de vida que ronda los 85 años, se sitúa a la cabeza del envejecimiento europeo. Italia, con cifras similares, es el espejo en el que mirarse: su edad media alcanzará los 49,1 años en 2050.

Impacto en las pensiones y el mercado laboral

La reducción de la población en edad de trabajar plantea un desafío directo a las finanzas públicas. La Comisión estima que el número de personas que necesitarán apoyo pasará de 36 a 48 millones en 2070. A la vez, el mercado laboral perderá músculo: cerca del 20 % de los adultos en edad de trabajar está fuera del mercado y 8 millones de jóvenes ni estudian ni trabajan.

La inmigración cualificada se presenta como una vía para aliviar la presión, aunque el informe advierte de que los índices de fertilidad de los inmigrantes suelen converger con los del país de acogida, por lo que no es una solución permanente. Bruselas apuesta por una 'migración bien gestionada' pero insiste en que la prioridad es la formación y la reconversión de los trabajadores locales.

La proporción de mayores de 65 años podría alcanzar el 30 % en 2050, mientras la esperanza de vida supere los 90 años para las mujeres a final de siglo.

La comparativa con décadas pasadas resulta reveladora: en los años 60 la población europea crecía a un ritmo de tres millones de personas al año, mientras que en la última década ese incremento fue de apenas 600.000 personas. Este frenazo, combinado con la baja natalidad, conforma el caldo de cultivo de una crisis estructural que obliga a repensar el modelo social.

¿Tiene solución el declive demográfico?

El informe no se limita a dibujar un futuro sombrío. La Comisión Europea señala que la 'economía de la longevidad' abre oportunidades para productos y servicios adaptados a las personas mayores. También propone medidas concretas: desde retrasar la edad de jubilación y ofrecer incentivos para alargar la vida laboral, hasta destinar fondos europeos a facilitar el acceso a la vivienda de los jóvenes, con el objetivo de que adelanten la formación de una familia. El documento subraya que sin estas acciones, la presión fiscal y la desigualdad generacional se agravarán, y aboga por la migración bien gestionada como complemento, pero recuerda que atraer talento externo no basta si no se forman a los jóvenes europeos.

En el plano laboral, Bruselas reclama políticas activas de formación para reducir el desempleo juvenil y la inactividad. La prioridad, según el documento, es la formación continua y la reconversión profesional de quienes ya residen en la UE, antes que confiar exclusivamente en la migración. Italia, como país de referencia, muestra que sin un giro en las políticas de familia y empleo, el envejecimiento acelerará la crisis fiscal. Los expertos coinciden en que la solución pasa por un pacto intergeneracional que combine mayor productividad, pleno empleo y un sistema de cuidados reforzado.

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España, que ya siente los efectos del envejecimiento en su sistema de pensiones, deberá adaptarse a este nuevo mapa demográfico. Las próximas décadas serán decisivas para que las reformas eviten que la pirámide poblacional se traduzca en un colapso del Estado del bienestar. De hecho, el propio informe advierte de que la proporción de personas que superan los 80 años se duplicará, lo que triplicará la demanda de cuidados de larga duración.

📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: La UE perderá 50 millones de habitantes y uno de cada tres será mayor de 65 años en 2100.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Ciudadanos europeos, pensionistas y trabajadores jóvenes.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: Presión sobre las pensiones, la sanidad y el mercado laboral.