Warren Buffett ha confirmado lo que ya se se sospechaba: su idilio filantrópico con Bill Gates ha muerto, y el fantasma de Jeffrey Epstein tiene gran parte de la culpa.
En 2006, Buffett firmó una promesa que calificó de «irrevocable»: donar cada año acciones de Berkshire Hathaway a la Fundación Gates, con la condición de que los fondos se gastaran en ese ejercicio, Bill o Melinda estuvieran al frente y las contribuciones se declararan fiscalmente como donaciones. Pero aquel compromiso se ha esfumado con el escándalo.
El segundo año sin un dólar para Gates
Este verano, Buffett ha convertido 8.000 acciones Clase A en 12 millones de Clase B. Sin embargo, ni un solo título ha ido a parar a la fundación que preside Bill Gates. Es el segundo año consecutivo en que eso ocurre.
El destino ha sido muy distinto: cuatro fundaciones familiares se han repartido el botín. La Fundación Susan Thompson Buffett, en honor a su difunta esposa, ha recibido la mayor parte con 9 millones de acciones. Las otras tres son la Fundación Sherwood (de su hija Susie), la Fundación Howard G. Buffett (del hijo mediano), y y la Fundación NoVo (del pequeño Peter).
Las condiciones originales que Buffett impuso en 2006 exigían que los fondos se gastaran en un año, que Bill, Melinda o un familiar se mantuviera al frente y que las donaciones se contabilizaran fiscalmente como contribuciones benéficas. Ahora esas condiciones ya no importan: el vínculo se ha roto.
La filantropía de los ultrarricos no es inmune a los escándalos de alcoba: cuando la reputación entra en juego, hasta los pactos «irrevocables» se deshacen.
Así, Buffett pone fin a una alianza que parecía eterna. Y lo hace con un calendario claro: pretende desprenderse de todas sus acciones de Berkshire —unos 140.000 millones de dólares— antes del 31 de diciembre de 2034, dejando la gestión del desembolso en manos de sus tres hijos.
Epstein, el detonante de una amistad rota
Las primeras grietas aparecieron con el divorcio de Bill y Melinda Gates en 2021, pero la ruptura definitiva llegó cuando los documentos judiciales desclasificados relanzaron los vínculos de Gates con Jeffrey Epstein. Aquellas reuniones, que Gates admitió habían «puesto en riesgo su reputación», fueron calificadas por Buffett como «desagradables».
Buffett, siempre cuidadoso con su imagen, no podía permitirse que su legado filantrópico quedara manchado por la sombra del financiero condenado por delitos sexuales. Así que cortó por lo sano.
Qué dice esta ruptura sobre la élite filantrópica
No es la primera vez que una gran fortuna cambia de manos por un escándalo personal. Lo novedoso aquí es la escala: hablamos de la mayor asociación filantrópica de la historia reciente, construida sobre la confianza personal entre dos de los hombres más ricos del planeta. Cuando esa confianza se rompe, los miles de millones buscan otro cauce.
El caso también deja una lección amarga: ni siquiera los contratos blindados pueden sobrevivir a una reputación en llamas. Buffett se había comprometido a donar mientras hubiera un Gates al frente de la fundación. Bill sigue ahí, pero ya no cuenta.
A partir de ahora, el poder filantrópico del clan Buffett recaerá en sus hijos, que deberán gestionar un cronograma de ocho años para liquidar una fortuna colosal. La pregunta que queda en el aire es si este movimiento inspirará a otros grandes donantes a auditar con quién comparten su dinero.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Warren Buffett ha dejado de donar a la Fundación Gates por segundo año, tras el escándalo Epstein.
- 🔥 ¿Por qué importa? Rompe una alianza de dos décadas y redirige 140.000 millones de dólares a las fundaciones de sus hijos.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Solo a los milmillonarios, pero muestra que en la cima del poder, la moral también cotiza.



