La hipocresía de RTVE con el Mundial de fútbol: doble rasero respecto a Eurovisión

RTVE boicoteó Eurovisión 2026 por la participación de Israel alegando la defensa de los derechos humanos, pero emite sin reservas un Mundial de fútbol plagado de polémicas en materia de visados, retenciones de jugadores y restricciones a la prensa por parte de Estados Unidos, principal aliado de Israel en el conflicto con Palestina.

Hace apenas dos meses, el 16 de mayo, La 1 de RTVE abrió su Telediario a las nueve de la noche con un rótulo que decía: "El festival de Eurovisión es un concurso, pero los derechos humanos no lo son. Paz y Justicia para Palestina". RTVE no emitía Eurovisión por primera vez en 65 años. El presidente de la Corporación, José Pablo López, había defendido durante meses la retirada de España del certamen por la participación de Israel, llegando a publicar en su cuenta de X que "la cultura no es un cosmético para blanquear la barbarie" y que desde RTVE decían que "no hay música que pueda tapar este horror ni negocio que lo justifique.

La postura fue contundente, aplaudida por parte de la opinión pública y respaldada por el Consejo de Administración del ente público meses atrás, en septiembre de 2025. España se sumaba así al boicot junto a Países Bajos, Irlanda, Eslovenia e Islandia.

Apenas tres semanas después de aquel gesto, el 11 de junio, La 1 conectaba en directo con el Estadio Azteca de Ciudad de México para retransmitir la ceremonia inaugural del Mundial de fútbol 2026, un torneo organizado principalmente por Estados Unidos, el aliado más estrecho de Israel en el conflicto que motivó el boicot a Eurovisión, y cuya preparación ha estado rodeada de polémicas directamente vinculadas a violaciones de derechos humanos.

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Aquí RTVE, sin embargo, no ha emitido ningún mensaje crítico, no ha mostrado rótulo alguno en pantalla y no ha publicado comunicado sobre las graves situaciones que han acompañado a este campeonato desde antes del primer pitido inicial.

Un Mundial marcado por las restricciones de Estados Unidos

Las semanas previas al torneo dibujaron un panorama que Amnistía Internacional y más de 120 organizaciones de derechos civiles calificaron con una advertencia formal de viaje. La organización alertó a aficionados, jugadores y periodistas sobre un aumento de las políticas migratorias restrictivas bajo la administración de Donald Trump que podía afectar directamente al desarrollo del campeonato. Los hechos les dieron la razón de forma inmediata.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA
Gianni Infantino, presidente de la FIFA | Fuente: Agencias

Un estudio de la BBC con datos del Departamento de Estado reveló que la tasa de rechazo de visados para ciudadanos de 11 de los 48 países clasificados superaba el 40 %. A finales de marzo, la administración estadounidense había exigido una fianza de entre 5.000 y 15.000 dólares a los ciudadanos de varios países participantes, entre ellos Argelia, Cabo Verde, Costa de Marfil, Senegal y Túnez, lo que ejerció un efecto disuasorio evidente sobre miles de aficionados. En Marruecos, según la Asociación Deportiva de Aficionados de la Selección Nacional, 40 de 42 solicitantes de ciudades como Casablanca, Marrakech o Tetuán fueron rechazados sin explicación alguna.

El caso más extremo es el de Irán, un país en guerra con Estados Unidos. El bloqueo administrativo dejó en el limbo a más de una decena de integrantes de la delegación oficial iraní, incluyendo al presidente de la Federación de Fútbol y al secretario general. La selección tuvo que trasladar su campamento base desde Tucson (Arizona) hasta Tijuana, al otro lado de la frontera mexicana, y sus jugadores solo podían entrar en territorio estadounidense el día de los partidos para salir inmediatamente después del pitido final.

El capitán Mehdi Taremi denunció públicamente que el equipo fue tratado de forma desigual y que las condiciones de viaje impidieron una recuperación adecuada entre encuentros. A uno de sus compañeros, Mehdi Torabi, se le expidió un visado de una sola entrada que expiró después del primer partido, dejándole en una situación kafkiana para poder disputar el segundo.

Pero Irán no fue el único caso. El delantero iraquí Aymen Hussein, héroe nacional por marcar el gol que clasificó a Irak para un Mundial 40 años después, fue retenido durante siete horas en el aeropuerto O'Hare de Chicago, sometido a interrogatorio y a una revisión de su teléfono personal por una supuesta confusión de nombres. El fotógrafo oficial de la selección, Talal Salah, permaneció más de diez horas retenido y finalmente se le denegó la entrada al país. La delegación iraquí describió el trato como el que se dispensaría "a un terrorista".

Mientras tanto, el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, elegido mejor árbitro de África en 2025 y uno de los 52 designados por la FIFA para el torneo, fue deportado desde Miami sin que las autoridades estadounidenses ofrecieran más explicación que "problemas con su verificación de antecedentes". Fue el primer somalí que iba a arbitrar en un Mundial y no pudo hacerlo.

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La Asociación Internacional de Prensa Deportiva (AIPS) envió una carta formal a la FIFA denunciando que numerosos periodistas iraníes y de varios países africanos habían visto rechazadas sus solicitudes de visado, calificando la situación de "problema antiguo e inaceptable". A algunos de los que lograron acceder se les otorgaron visados de una sola entrada, lo que les impedía regresar a Estados Unidos si cubrían partidos en las sedes de Canadá o México.

Y, ojo, no hay que olvidar la corrupción que ha salpicado a la FIFA de Gianni Infantino a lo largo de los años.

El silencio de RTVE y el empujón de las audiencias

Frente a todo esto y más, RTVE ha mantenido un silencio editorial que contrasta de forma evidente con la firmeza que mostró ante Eurovisión. No ha habido rótulos en el Telediario, ni comunicados institucionales, ni declaraciones de José Pablo López en redes sociales denunciando lo que ocurre en un Mundial celebrado en un país que, además de ser el principal aliado de Israel, ha generado por sí mismo una crisis de derechos civiles a las puertas de sus propios estadios. Desde la Corporación no se ha cuestionado de la misma forma ni la situación de la selección iraní, ni la deportación de un árbitro somalí, ni las retenciones de jugadores iraquíes, ni las restricciones a la libertad de prensa.

José Pablo López RTVE
José Pablo López, presidente de RTVE | Fuente: Agencias

Es cierto que, aun así, el caso con Eurovisión también tenía sus asperezas. Si bien se señalaba el genocidio de Israel, se mantenía la cobertura de otros eventos en los que competía el país hebreo y compraba los derechos del Mundial organizado por Estados Unidos. Entonces, la respuesta implícita fue que RTVE solo tenía derechos de emisión, no poder de decisión sobre la participación de selecciones. Pero ese mismo argumento podría haberse aplicado con Eurovisión, donde la decisión de que Israel participase correspondía a la UER, no a RTVE... sin embargo, la cadena pública optó por dar un paso más allá y renunciar incluso a la emisión del festival.

La diferencia de trato resulta especialmente llamativa si se observan las cifras de audiencia. Según los datos de Barlovento Comunicación, La 1 cerró junio como la cadena más vista de la televisión en España con un 14,3 % de cuota de pantalla, 3,6 puntos más que el mismo mes del año anterior, gracias fundamentalmente al Mundial.

Los partidos del torneo han promediado más de un 26 % de cuota, casi el doble de la media mensual de la cadena. El debut de España ante Cabo Verde y la goleada frente a Arabia Saudí reunieron a 7,9 millones de espectadores con un 55,9 % de share, y el pase a cuartos de final contra Portugal alcanzó casi 12 millones de espectadores con un 70,6 % de cuota. RTVE ha desbancado a Antena 3 del liderazgo mensual por primera vez en muchos meses, y el tirón del Mundial ha arrastrado al alza las audiencias de programas como El perro andaluz o La Revuelta en la franja posterior a los partidos.

Según fuentes consultadas por este diario, los derechos del Mundial 2026 le habrían costado a RTVE cerca de 55 millones de euros, la mayor inversión jamás realizada por una televisión española para un evento futbolístico. Muchos pueden pensar que una apuesta económica de esa magnitud difícilmente casa con una posición de denuncia que pudiera poner en riesgo la relación con la FIFA o con los organizadores del torneo.

Eurovisión, con audiencias menguantes en España y un coste asumible, era un sacrificio llevadero. El Mundial, capaz de llevar a La 1 al liderazgo y de justificar una inversión de varios millones, es un precio que (suponemos) nadie en Prado del Rey estaba dispuesto a pagar.

RTVE Play cobertura Mundial 2026
RTVE Play y su cobertura del Mundial 2026 | Fuente: rtve.es

Aunque todos seamos un poco hipócritas cuando nuestras pasiones se cruzan en el camino, lo cierto es que RTVE se plantó ante la UER y Eurovisión invocando los derechos humanos y la situación en Palestina, pero ante un Mundial organizado por Estados Unidos —el principal aliado de Israel y responsable directo de bombardeos sobre Irán durante la propia preparación del torneo— ha optado por el silencio y comentarios mucho más tibios.

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José Pablo López escribió en abril que "se acabó el teatro" al apoyar el boicot a Eurovisión. Igual que en su momento aquello fue aplaudido, hoy lo cierto es que ese teatro, disfrazado de fútbol en vez de festival de música, continúa.