Liquidar deudas o acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad: qué opción te conviene según tu situación financiera

Hay momentos en los que una deuda deja de ser un importe que se abona cada mes de forma recurrente y empieza a condicionar la gestión de la economía. La letra del préstamo, la tarjeta, el descubierto y las cuotas a pagar se acumulan hasta convertirse en un problema. Cuando eso ocurre, hay que sentarse y pensar sobre cómo solucionar este problema e investigar si existe alguna solución para recuperar el control.

En España, el endeudamiento de los hogares se situó en el 43,1% del PIB en el tercer trimestre de 2025, según el Banco de España. Una cifra que muestra que aún son muchas las familias que llegan al límite a final de mes, pudiendo incluso caer en problemas en caso de no poder devolver algún préstamo contraído.

Sin embargo, no todas las situaciones son iguales. Están quienes todavía pueden reordenar sus cuentas y liquidar deudas, mientras que otros ya viven en la insolvencia. En estas situaciones, existen dos caminos que pueden ayudar a resolver sendos momentos.

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Por un lado, está la posibilidad de negociar con el prestamista para liquidar deudas. Por otra parte, está también la posibilidad de valorar la ley de segunda oportunidad. Mientras que la primera alternativa busca ajustar el calendario de devolución y las condiciones, el segundo es la opción recomendada cuando la situación es más grave.

A continuación, analizamos de manos de expertos que opción es la más recomendable en función de la situación financiera de cada uno.

Cuándo conviene intentar liquidar deudas

Según explican los responsables de Bravo, empresa especializada en ayudar a las personas a liquidar sus deudas y mejorar la gestión de sus finanzas personales, la liquidación de deudas es una vía para personas que quieren pagar, pero no pueden hacerlo en las condiciones actuales. Es, por tanto, una opción adecuada cuando los deudores no han caído en la insolvencia total y tienen margen para poder negociar con la entidad prestamista.

En este escenario, el objetivo debe ser el de ordenar, negociar y reducir la presión para poder ir liquidando la deuda, siendo la posibilidad más útil para todas las partes involucradas. Al respecto, Bravo cuenta con una gran experiencia ya que negocia en su día a día con más de 60 entidades en España ayudando a sus clientes a construir un plan de liquidación a medida.

Cuándo mirar la Ley de Segunda Oportunidad

Por su parte, la ley de segunda oportunidad entra en juego cuando la situación ya es de insolvencia actual o inminente. “Esta opción es un mecanismo legal vigente en España desde 2015, reformado en 2022 y que está pensado para particulares y autónomos que necesitan una salida a una situación extrema”, explican desde Bravo.

Sin embargo, este procedimiento sirve tanto para autónomos como para particulares, pero no es válido para todas las personas, ya que el deudor debe cumplir una serie de requisitos. Entre ellos, se encuentran los siguientes:

  • El afectado debe acreditar una situación de insolvencia real o inminente
  • Debe haber actuado de buena fe y tienen que carecer de antecedentes por delitos económicos
  • Además, no tiene que haber sido exonerado en los últimos 5 años, o 2 si fue parcial

Este procedimiento, que puede durar entre 12 y 18 meses, sirve para cancelar diferentes tipos de deuda como son los préstamos personales, las deudas contraídas por el uso de tarjetas de créditos o las hipotecas. Asimismo, “los autónomos también pueden acogerse a este procedimiento para cancelar deudas con proveedores, así como deudas con Hacienda y la Seguridad Social, aunque con ciertas limitaciones”, detallan desde Bravo.

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¿Qué alternativa elegir para liquidar tus deudas?

Desde Bravo explican que el primer paso siempre consiste en estudiar el nivel de deuda, los ingresos disponibles y la viabilidad real de un plan de pago antes de decidir si conviene negociar o acudir a la Ley de Segunda Oportunidad.

En la misma línea, la compañía insiste en que no todas las situaciones se resuelven igual y que la salida correcta depende de la capacidad del deudor para sostener un acuerdo en el tiempo. “La estabilidad de los ingresos, el número de acreedores, la existencia de bienes o la presión que ya soporta el hogar y la familia son variables a tener en cuenta a la hora de encontrar la solución más adecuada”, razonan desde Bravo.

Por eso, antes de nada, lo importante que debe hacer el afectado es el de realizar una revisión honesta de su situación actual. “Ordenar las cifras, separar lo negociable de lo imposible y pedir un asesoramiento especializado evita perder meses en una solución mal elegida”, detallan desde Bravo, donde aseguran que, cuando estas situaciones se encaran de una forma racional, hay margen para no equivocarse y minimizar daños.

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