El Goya que Franco quiso regalar a Hitler y que el Estado rescató: la historia completa

La historia del retrato de la Marquesa de Santa Cruz, la obra que el dictador quiso entregar al régimen nazi, resume como pocas la tensión entre el arte, el poder y la protección del patrimonio.

Pocas historias del arte español esconden tantos giros como la del retrato de la Marquesa de Santa Cruz, pintado por Goya. Un cuadro que Franco quiso regalar a Hitler, que luego salió ilegalmente del país y que, tras una ardua negociación, el Estado rescató para que hoy pueda verse en el Museo del Prado.

La marquesa, la musa y un encargo familiar

Francisco de Goya retrató a Joaquina Téllez-Girón, hija de los duques de Osuna, cuando apenas superaba la veintena. La obra, pintada hacia 1805, la representa como si fuera Euterpe, la musa de la música: aparece reclinada con sensualidad sobre un diván rojo y tañendo una guitarra. Es muy probable que fuera un encargo de la propia familia, que custodió el cuadro durante generaciones.

Con el paso de los años, la pintura llegó a manos de los condes de Pie de Concha, quienes durante la Segunda Guerra Mundial intentaron venderla. Aquel movimiento encendió la mecha de una de las peripecias más singulares del patrimonio nacional.

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El plan de Franco y un regalo que nunca llegó a Berlín

Francisco Franco llegó a disponer del retrato con una intención muy distinta a la de atesorarlo en España. Al parecer, pretendía regalárselo a Adolf Hitler, posiblemente como gesto de adhesión o halago al régimen nazi. Sin embargo, la operación se frustró antes de salir de Madrid. Se cree que alguien cercano al dictador, quizás su cuñado Ramón Serrano Suñer, le disuadió y logró que el cuadro no abandonase suelo español.

cuadro Goya

La obra permaneció en España, aunque su propiedad quedó envuelta en cierta opacidad. La historia da un salto hasta los años ochenta, cuando una familia acomodada, los Fernández Valdés, decidió venderla. El trato incluía una condición expresa: la pintura no debía salir del país. El comprador aceptó, pero incumplió su promesa.

El retrato viajó clandestinamente primero a Zúrich y después a Londres, donde la casa de subastas Christie's lo puso en su catálogo. La posibilidad de que una obra maestra de Goya saliera al mercado internacional puso en alerta a las autoridades culturales.

El rescate del Estado y cuarenta años en el Prado

Javier Solana, entonces ministro de Cultura, lideró unas negociaciones contrarreloj para frenar la subasta. La operación combinó diplomacia, comercio y derecho. Finalmente, el Estado español compró la obra por una suma que nunca se hizo pública y la repatrió en 1986.

El regreso coincidió con un hito legislativo: un año antes, en 1985, el Consejo de Ministros había aprobado la Ley de Patrimonio Histórico, que dotaba al Estado de herramientas para frenar exportaciones ilegales de bienes culturales. Aquel texto fue clave para evitar que el Goya acabara en manos privadas fuera de España.

Desde abril de 1986, justo hace cuatro décadas, el retrato de la Marquesa de Santa Cruz cuelga en el Museo del Prado, donde puede contemplarse hoy en el Museo del Prado. La obra no solo es una joya del neoclasicismo: es también un recordatorio de los vínculos incómodos entre el poder y el arte, y de la importancia de preservar el patrimonio para todos.

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Hay cuadros que valen por su pincelada y otros que suman una historia que los convierte en leyenda; este retrato goyesco reúne ambas cosas.

Ficha técnica

  • Título: La marquesa de Santa Cruz (Retrato de la marquesa de Santa Cruz).
  • Autor o autora: Francisco de Goya (Fuendetodos, 1746 – Burdeos, 1828).
  • Qué puedes ver: Retrato de cuerpo entero de una joven reclinada, vestida como la musa Euterpe, con una guitarra y un diván rojo.
  • Recinto y ciudad: Museo del Prado, Madrid.