El fósil hallado en Atapuerca que reescribe la historia del ser humano en Europa

Un equipo español confirma en Atapuerca el rostro humano más antiguo jamás hallado en Europa occidental, con más de un millón de años de antigüedad. El fósil, bautizado como "Pink", adelanta trescientos mil años la llegada de nuestros ancestros al continente.

Atapuerca vuelve a colocar a España en el mapa mundial de la evolución humana. Un equipo de investigadores ha confirmado el hallazgo de un fragmento facial que supera en antigüedad a cualquier otro resto humano conocido en Europa occidental, con una datación de entre 1,1 y 1,4 millones de años.

El descubrimiento, publicado en la revista Nature, no es solo un hueso más en una vitrina. Es la prueba de que nuestros antepasados llegaron al continente mucho antes de lo que se pensaba, y de que la sierra burgalesa sigue guardando secretos capaces de reordenar la historia de la especie humana.

Atapuerca, otra vez en el centro de la evolución humana

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El fragmento fue localizado en la Sima del Elefante, uno de los yacimientos más estudiados del complejo de Atapuerca, durante la campaña de excavación de 2022. Se trata de una sección del pómulo y parte del maxilar superior de un individuo adulto, cuyo sexo se desconoce por ahora.

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El equipo, liderado por la investigadora Rosa Huguet, ha bautizado al fósil con el apodo de "Pink", en un guiño cariñoso que ha calado rápido entre el público. Los análisis de geocronología y paleomagnetismo aplicados a los sedimentos confirman que se trata del rostro humano más antiguo documentado en todo el occidente europeo.

El hallazgo que adelanta la llegada del ser humano a Europa

Atapuerca ha vuelto a batir su propio récord, algo que ya había ocurrido con el Homo antecessor hallado en los años noventa y con la mandíbula de 1,2 millones de años descubierta en 2007 en el mismo yacimiento. Este nuevo fósil retrasa aún más la cronología conocida, adelantando en unos 300.000 años la presencia confirmada de homínidos en el continente.

El fósil ha sido atribuido de forma provisional a Homo affinis erectus, una variante cercana al Homo erectus que ya se conocía en África y Asia, pero que nunca se había identificado con tanta claridad en suelo europeo. Para los científicos, esto reabre una pregunta que llevaba décadas sobre la mesa: por qué esta especie tardó tanto en asentarse en el continente si ya había salido de África casi dos millones de años atrás.

Una especie nueva para la ciencia europea

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Lo más llamativo del hallazgo no es solo la antigüedad, sino lo que implica sobre la diversidad de especies humanas que convivieron en la península ibérica. Según el investigador Xosé Pedro Rodríguez-Álvarez, coautor del estudio, "es posible que estemos ante una nueva especie", diferente del Homo erectus clásico, aunque se necesitan más restos para confirmarlo con rotundidad.

El propio Juan Luis Arsuaga, codirector del proyecto Atapuerca, ha señalado que la etiqueta de Homo erectus resulta demasiado amplia, ya que engloba fósiles repartidos por tres continentes y a lo largo de millón y medio de años. Este fragmento facial ayudará a precisar mejor esa variabilidad geográfica, algo que hasta ahora era prácticamente imposible con la escasa evidencia disponible en Europa.

Cómo se ha llegado a esta conclusión

El proceso para datar y confirmar la autenticidad del hallazgo ha exigido meses de trabajo minucioso, combinando varias disciplinas científicas. La rigurosidad del método es lo que da solidez a una conclusión tan disruptiva, y por eso el equipo ha optado por la prudencia antes de cerrar cualquier clasificación definitiva.

Entre las claves del proceso destacan:

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  • Geocronología y paleomagnetismo aplicados a los sedimentos del nivel TE7, que permiten fechar el fósil con precisión.
  • Comparación anatómica con otros restos de Homo erectus hallados en África y Asia.
  • Análisis del entorno paleoclimático, que sitúa a la zona como un bosque abierto y húmedo hace más de un millón de años.
  • Estudio de herramientas líticas halladas junto al fósil, que confirman el uso de tecnología para procesar carne.

Un yacimiento que nunca deja de sorprender

Lo que hace único a Atapuerca no es solo este fósil, sino la constancia con la que el yacimiento sigue aportando piezas clave para entender de dónde venimos. En apenas tres décadas, la sierra burgalesa ha dado tres hallazgos que han batido, cada uno a su vez, el récord del resto humano más antiguo de Europa occidental.

Esa acumulación de evidencia convierte a la región en un laboratorio natural único en el mundo. Pocos lugares del planeta permiten reconstruir con tanto detalle la llegada de los primeros humanos a un continente entero, y eso explica por qué cada campaña de verano se sigue con tanta expectación por parte de la comunidad científica internacional.

Lo que viene: más preguntas que respuestas, por ahora

Los directores del proyecto ya han anunciado que las próximas campañas se centrarán en explorar niveles geológicos aún más profundos, en busca de restos que puedan completar el puzle que ha dejado "Pink". La cautela sigue siendo la norma de trabajo, porque un solo fragmento óseo, por revelador que sea, no basta para cerrar una clasificación de especie.

Con todo, el optimismo dentro del equipo es palpable. Cada verano que pasa, Atapuerca demuestra que la historia de la evolución humana en Europa está lejos de haberse escrito por completo, y que el próximo golpe de suerte de la piqueta puede volver a cambiarlo todo.