La senadora Celeste Amarilla acaba de protagonizar una huida hacia adelante digna de reality show. Después de llamar a Kylian Mbappé 'camerunés colonizado' y soltar la burrada de que 'en lugar de leche materna chupó cocos', ahora jura que su cuenta de Instagram fue hackeada. Internet, literalmente, no se lo cree.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 9/10. El cóctel es explosivo: racismo, fútbol, política, un presidente francés enfadado y un 'me hackearon' que llega justo cuando todo el mundo la estaba señalando. Ni los guionistas de La Isla de las Tentaciones se atreverían con este giro.
El comentario que encendió la bomba nuclear
La polémica arrancó el sábado pasado, justo después de que Paraguay cayera ante Francia en los octavos de final del Mundial. Mbappé, con un penalti, sentenció el partido y, según Amarilla, tuvo una actitud 'prepotente' sobre el césped. Lo que vino después no fue una crítica deportiva: fue un ataque racista en toda regla.
En sus redes sociales, la senadora de 61 años escribió que el delantero del Real Madrid en lugar de la leche de su madre chupó cocos y lo más culto que ha oído en su vida son los chimpancés. Además, puso en duda su nacionalidad llamándole 'camerunés colonizado' que finge ser francés. Una sarta de insultos con un tufo colonial inaguantable.
Las palabras volaron de Asunción a París en cuestión de minutos y el escándalo ya era global. La ONU, la Federación Francesa de Fútbol y el propio presidente Macron condenaron las declaraciones como racistas. Nunca una senadora paraguaya había acaparado tantos titulares a la vez, y no precisamente por una buena gestión.
Mbappé respondió, y lo hizo con el mismo filo
El futbolista no se quedó callado. Llamó a Amarilla 'mujer despreciable e indigna de su cargo' y la señaló sin paños calientes. A partir de ahí, la legisladora subió el tono: primero exigió una disculpa al jugador y luego amenazó con demandarlo. Sí, como lo lees: la que insultó racista pedía disculpas y anunciaba acciones legales.
El Congreso paraguayo también quiso desmarcarse. A través de una resolución aprobada la víspera, manifestó su 'absoluto rechazo a toda forma de racismo y discriminación' y dejó claro que las palabras de Amarilla eran solo suyas. Un tirón de orejas político que, en la práctica, equivale a un vacío institucional.
El truco del 'me hackearon' que ya nadie compra
Amarilla insiste, desde su cuenta de X, en que su Instagram fue pirateado posiblemente desde en en la mañana del jueves y que no se hace responsable de nada de lo que se publique a partir de hoy. El problema es que los insultos racistas llevaban días circulando, fueron recogidos por medios de medio mundo y su propio partido ya la había criticado. El timing del supuesto hackeo es, como mínimo, sospechoso.
La excusa del hackeo en redes sociales ha dejado de ser un comodín creíble; sobre todo cuando el mundo entero ya te ha visto teclear la barbaridad.
Este no es el primer político que se refugia en una intrusión digital para esquivar un linchamiento, pero pocas veces el desplante ha tenido tantos testigos. Además, Mbappé no ha respondido a la denuncia de hackeo: ya dijo todo lo que tenía que decir. Mientras, en Paraguay, la figura de Amarilla queda señalada y el debate sobre el racismo en la clase política se reaviva justo en plena resaca mundialista.
Si algo nos ha demostrado esta historia es que el fútbol y la política, cuando se mezclan, suelen generar un fango imborrable. La senadora ya ha pasado a la historia, pero no por sus leyes, sino por la peor de las tarjetas rojas.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: Una senadora paraguaya insultó a Mbappé con comentarios racistas y luego dijo que le hackearon Instagram.
- 🔥 Por qué arde: La clase política y deportiva mundial condenó los ataques; el truco del hackeo llegó demasiado tarde y mal.
- 📲 Lo que viene: Amarilla amenaza con demanda, pero el desprestigio político ya está hecho y Mbappé no piensa pedir perdón.

