Miles de mujeres embarazadas en España podrían beneficiarse en los próximos años de una prueba que hoy se realiza solo de forma puntual. Un informe de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitarias de Cataluña (AQuAS) concluye que el cribado universal del citomegalovirus (CMV) durante el primer trimestre evitaría cerca de mil secuelas neurológicas y auditivas al año en recién nacidos, con un coste asumible para el sistema público.
El citomegalovirus es un patógeno muy común —hasta el 90 % de la población lo contrae en algún momento— y suele ser asintomático. Sin embargo, cuando una mujer se infecta en las primeras semanas de gestación, el virus puede alcanzar al feto en un tercio de los casos, y de esos bebés infectados, otro tercio nace con daños. El CMV es la infección congénita más frecuente y una causa evitable de discapacidad infantil.
¿Qué cambiaría con un cribado universal?
Actualmente, las pruebas para detectar el CMV en el embarazo se hacen de manera “oportunista”, es decir, solo cuando el médico sospecha una infección. Con el cribado universal, todas las gestantes se harían la prueba en el primer trimestre. El trabajo de AQuAS, presentado en el congreso de la Asociación de Economía de la Salud, estima que esto haría bajar los casos de CMV congénito de 1.504 a 639 al año. La medida costaría alrededor de 17 millones de euros anuales, un impacto presupuestario moderado según los autores.
Además del diagnóstico precoz, el cribado permite tratar a la madre con valaciclovir, un antiviral que reduce el riesgo de transmisión al feto del 30‑40 % al 10‑15 %. “Incluso si el bebé se infecta, el fármaco parece mejorar el pronóstico y las secuelas son menos numerosas y más leves”, explica Daniel Blázquez, pediatra del Hospital 12 de Octubre y coordinador del registro español de niños con esta dolencia.
Los hospitales que ya lo aplican muestran el camino
Algunos grandes centros, como el 12 de Octubre en Madrid y el Clínic de Barcelona, ya han extendido el cribado a todas sus pacientes. Blázquez señala que en su hospital, desde que se implantó hace dos años, “mejoran todos los indicadores” y no han detectado un aumento de las interrupciones del embarazo. Jessica Ruiz y Guillem Torres, autores principales del informe, advierten que la universalización supone “una enorme complejidad” y pone sobre la mesa debates éticos: el cribado detecta infecciones maternas que quizá no afectarían al feto, pero que requerirían una amniocentesis —con un riesgo bajo, aunque no nulo— para confirmar la afectación fetal.
Ruiz y Torres también recuerdan que algunas familias podrían optar por interrumpir el embarazo “a pesar de que la existencia de secuelas es una probabilidad, no una certeza”. No obstante, la experiencia de los centros que lo aplican invita al optimismo: el manejo de la infección durante la gestación resulta clave para que los niños tengan menos secuelas y, de haberlas, mucho más leves.
El proceso en Sanidad: sin fechas, pero con avances
El Ministerio de Sanidad ya ha puesto el tema sobre la mesa. Estefanía García Camiño, subdirectora general de Promoción de la Salud y Prevención, califica el informe de “aportación relevante” dentro del “análisis técnico que ya está en marcha”. Actualmente, el cribado está siendo evaluado en el grupo de trabajo de cribado prenatal. Si prospera, pasaría a la Ponencia de Cribado Poblacional, luego a la Comisión de Salud Pública —donde están las comunidades autónomas— y, finalmente, a los órganos que deciden sobre la cartera común del Sistema Nacional de Salud. Sanidad insiste en que no hay calendario: “La medida se encuentra en una fase técnica inicial”.
La universalización del cribado permitiría pasar de 1.504 a 639 bebés afectados al año, según las estimaciones del estudio de AQuAS.
Mónica Sánchez, presidenta de la asociación de pacientes Familias CMV, recibe la noticia con esperanza. Su hija Irene, de 13 años, padece sordera bilateral, epilepsia refractaria y hemiparesia derecha por una infección de CMV durante el embarazo. “Llevamos años pidiendo este cribado”, dice. Sánchez reclama que la prueba se extienda también al segundo y tercer trimestre y que se ponga el foco en los costes socioeconómicos: terapeutas, prótesis y la necesidad de que muchas madres, como ella, dejen de trabajar. “El impacto real del CMV congénito va mucho más allá de lo clínico”, subraya.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Un informe avala el cribado universal del CMV en el primer trimestre del embarazo.
- 👥 Quiénes son los afectados: Mujeres embarazadas y recién nacidos, que podrían evitar casi mil secuelas graves al año.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: La prueba reduciría un 40 % los casos congénitos, aunque su implantación aún depende del consenso entre Sanidad y las comunidades.




