“Mi padre salió y me pegó una bofetada que me tiró al suelo”: La dura infancia que marcó el carácter de Karmele Marchante

El paso de las décadas transforma los recuerdos de la niñez en un terreno complejo, donde se mezclan la nostalgia con las cicatrices profundas del pasado. Mientras que para muchos la infancia representa un periodo de juegos, celebraciones y risas compartidas, para otros esa etapa fue una fuente constante de soledad y carencias afectivas.

Karmele Marchante, quien, a sus 79 años, ha decidido romper su silencio y compartir detalles inéditos sobre sus años de formación. La periodista, que recientemente ha regresado a la pequeña pantalla como colaboradora en el programa de Telecinco De lunes a viernes, ha analizado en diversas entrevistas y en su libro No me callo las circunstancias que forjaron su personalidad.

La figura de Karmele Marchante siempre ha estado rodeada de una imagen pública de mujer fuerte, rebelde e inconformista, pero detrás de esa fachada televisiva se esconde una historia de superación personal que comenzó en el entorno cerrado de Tortosa. Comprender los orígenes de la comunicadora es fundamental para entender por qué desarrolló una madurez adelantada a su tiempo.

Karmele Marchante y la soledad de una infancia sin juguetes ni cumpleaños en Tortosa

La polifacética trayectoria de Karmele Marchante durante su década fuera
Karmele Marchante y la soledad de una infancia sin juguetes ni cumpleaños en Tortosa | Fuente: Telecinco

Los primeros años de vida de Karmele Marchante estuvieron marcados por la ausencia y el aislamiento. Lejos de vivir la cotidianidad de una niña rodeada de amigos y celebraciones, su realidad fue radicalmente distinta, marcada por una soledad que la acompañó durante mucho tiempo. Ella misma ha sido la encargada de verbalizar esta carencia en sus declaraciones más recientes.

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En 2023, durante una entrevista con La Vanguardia para promocionar su libro, Karmele Marchante fue contundente al describir su realidad: “Mi infancia fue triste. No tenía muñecas, ni ositos de peluche, ni cumpleaños, ni amigas, ni nada. Estuve con mis abuelos, y en un entorno muy cerrado de Tortosa”.

La ausencia de sus padres, quienes prácticamente la abandonaron bajo el cuidado de sus abuelos, fue el eje central de su dolor infantil. Su abuela, quien regentaba la conocida tienda Casa Barrobés, se convirtió en la figura central de su crianza. De hecho, la periodista recuerda con amargura su estrategia para intentar verlos: “Recuerdo que tenía una hucha donde metía dinero para poder ir a ver a mi mamá, mi papá y mi hermanita”.

Relaciones familiares marcadas por la violencia y la frialdad

“Los peores 6 años laborales de mi vida”: La nueva etapa de Karmele Marchante en la televisión tras una década de ausencia
Relaciones familiares marcadas por la violencia y la frialdad | Fuente: Telecinco

La dinámica familiar en la que creció Karmele Marchante estuvo lejos de ser la ideal, estando marcada por episodios de tensión y agresividad que dejaron una huella imborrable en su memoria. Su padre, con quien mantuvo una relación especialmente traumática, representaba para ella una figura de autoridad castrante que rechazaba el entorno cultural de Tortosa y, sobre todo, el uso del catalán.

Este conflicto derivó en episodios de violencia física que la periodista relata sin edulcorar en sus memorias. Uno de los momentos más críticos sucedió cuando una amiga la llamó por teléfono y ambas conversaron en su lengua materna. Según narra en su libro, la reacción del progenitor fue desproporcionada: “Mi padre salió y me pegó una bofetada que me tiró al suelo”.

Sobre esta etapa, Karmele Marchante admite una herida que nunca ha sanado por completo: “Nunca le perdoné la severidad, la dureza y la crueldad con la que me trató”. Por otro lado, su madre tampoco representó un refugio seguro para ella durante aquellos años conflictivos. Aunque con el tiempo lograron reconciliarse antes del fallecimiento de esta, la periodista siempre reprochó la pasividad materna ante los abusos del padre. Incluso llegó a recordar un episodio de una gravedad extrema en el que su propia madre la amenazó: “Un día sacó una pistola de un cajón y me dijo que estaba cargada y que me iba a matar”.

La turbulenta infancia de Karmele Marchante no la destruyó, sino que moldeó una personalidad inconformista que se convertiría en su sello de identidad profesional. Desde muy pequeña, comprendió que, para sobrevivir y destacar, debía alzar la voz. Al respecto, ella misma comenta: “Siempre he sido así. De niña ya daba la matraca y ni me callaba nunca”.

Esta rebeldía la llevó a alejarse de Tortosa a los 12 años, cuando su padre la trasladó a Barcelona. Posteriormente, durante sus estudios de Periodismo en la Universidad de Navarra, su espíritu activista y contestatario la llevó a ser expulsada, viéndose obligada a terminar su formación en la capital catalana.

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Fue precisamente en este periodo de transición hacia la edad adulta cuando decidió modificar su identidad, dejando atrás su nombre de nacimiento, Carme, para adoptar el de Karmele. Esta elección, basada en la forma euskera, no fue casual, sino un reflejo consciente de una identidad que se ajustaba mejor a sus convicciones políticas y personales. Este cambio de nombre marcó el inicio de una nueva etapa donde Karmele Marchante empezó a labrarse su camino profesional, primero en la prensa escrita —llegando a dirigir la revista Star— y posteriormente en el medio televisivo, donde consolidaría su trayectoria.

El salto de Karmele Marchante a la televisión a finales de los años 90 la posicionó como una de las figuras más influyentes y seguidas de la crónica social en España. Su paso por programas icónicos como Tómbola la situó en el epicentro de la vorágine mediática. En aquel formato, se forjó una rivalidad histórica con el fallecido periodista Jesús Mariñas, quien popularizó la frase “¡qué te calles, Karmele!”, un eslogan que, irónicamente, contribuyó a aumentar la notoriedad y el alcance mediático de la periodista.

Años después, su incorporación al programa Sálvame consolidó su presencia en la televisión generalista, donde Karmele Marchante se convirtió en un personaje fundamental del debate diario. A pesar de los años y de los cambios en los formatos televisivos, su capacidad para mantenerse vigente en la actualidad mediática es innegable.