El grado en Ingeniería Geomática y Topografía goza en España de una tasa de empleo cercana al pleno, pero el último curso solo 69 estudiantes consiguieron el título en todo el país. Las empresas rechazan ofertas porque no hay profesionales disponibles: a cierre de 2025, dos titulados buscaban su primer empleo como topógrafos, según el SEPE.
Los números del pleno empleo
A los cuatro años de salir de la facultad, la afiliación a la Seguridad Social de estos ingenieros roza el 91%, de acuerdo con los últimos datos del Ministerio de Universidades. “Se puede decir que hay pleno empleo”, resume Natalia Garrido, subdirectora de Relaciones Exteriores y Empleo de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Geodésica, Cartográfica y Topográfica de la Universitat Politècnica de València. Las empresas, confirma, se ponen en contacto con la universidad porque no encuentran profesionales suficientes y ya hay alumnos haciendo prácticas en segundo de carrera.
Julián Núñez, presidente de SEOPAN, la asociación de grandes constructoras, subraya que son perfiles con una demanda creciente, sobre todo en obras lineales y proyectos complejos. La escasez tiene consecuencias: “cuando faltan topógrafos cualificados, la obra puede sufrir retrasos, mayores costes y más riesgo de errores”, advierte el Colegio Oficial de Ingeniería Geomática y Topográfica (COIGT). Un replanteo incorrecto, añade, puede generar conflictos, problemas de certificación e incluso afectar a la seguridad de la infraestructura.
Solo 69 titulados en toda España: la caída en una década
La paradoja se explica con cifras. En el curso 2012/13, más de un millar de estudiantes se graduaron en esta ingeniería. Diez años después, la cifra se desplomó hasta los 69, según el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El COIGT matiza que aquel pico coincidió con la adaptación al Plan Bolonia, pero reconoce una “reducción importante” de egresados. Hoy, “hay más necesidad de ingenieros en geomática que titulados disponibles”.
Apenas dos personas con este título figuraban en el paro buscando su primer empleo a finales de 2025.
El cambio de nombre y la crisis que despistaron a los estudiantes
Una de las causas de la falta de vocaciones es el cambio de denominación que trajo Bolonia. Entre 2009 y 2010, la clásica Ingeniería Técnica en Topografía pasó a llamarse Grado en Ingeniería Geomática. “Pensaron que pasar de tres a cuatro años y poner ‘ciencia’ les daría prestigio. Lo que consiguieron fue que nadie los conozca”, opina Saturnino Martínez, exdirector de la Agencia Canaria de Calidad Universitaria. El término ‘geomática’ sigue sin sonar fuera del sector, admite el COIGT: “esa evolución no se comunicó bien a la sociedad”.
La crisis inmobiliaria agravó la situación. Al estar la titulación muy vinculada a la construcción, la burbuja que estalló en 2009 hundió el número de alumnos. “Hoy las posibilidades son muchas y se ha reducido la dependencia de la obra, pero la demanda es tal que buena parte del alumnado acaba en el sector incluso antes de terminar”, explica Garrido. Leonardo Benatov, director general de Euroconsult, señala que lo que le ocurre a la topografía es en realidad “el reflejo de un problema que afecta a las ingenierías vinculadas a las infraestructuras”: grados como Ingeniería Civil o Arquitectura Técnica también han perdido miles de matriculados en una década.
El filtro de las matemáticas y el trabajo al aire libre
Aunque la demanda tira con fuerza, mantener a los estudiantes en las aulas es difícil. José Marín, alumno de segundo curso, cuenta que en su clase pasaron de unos 60 o 70 a menos de 30 en un año. “Es un grado que tiene bastante matemática”, reconoce. Otro freno son las condiciones del oficio sobre el terreno: trabajar a la intemperie, en verano y a kilómetros de casa. “A la gente ya no le apetecen esos trabajos”, subrayan desde la Confederación Nacional de la Construcción.
Pese a todo, los salarios de entrada no son bajos. Un recién titulado en topografía cobra alrededor de 30.000 euros brutos al año, según la UPV, una cifra que el COIGT eleva a 31.845 euros a los cuatro años de graduarse. José Marín asegura que la oferta más baja que ha recibido eran 1.500 euros al mes con dietas y coche, pero no la aceptó. El verdadero escollo es que, como concluye Benatov, “necesitamos recuperar el prestigio de estas profesiones y volver a hacer que los ingenieros españoles sean profetas en su tierra”.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: La ingeniería geomática ofrece pleno empleo pero apenas tiene titulados.
- 👥 Quiénes son los afectados: Empresas de construcción, infraestructuras y los propios estudiantes que encuentran trabajo antes de graduarse.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Retrasos en obras, aumento de costes y riesgo de errores por falta de topógrafos cualificados.



