Feijóo ya no lo esconde: necesita a Vox para gobernar. Este domingo, con el pacto de investidura cerrado en Andalucía, el PP suma su cuarto gobierno autonómico con la formación de Santiago Abascal. El acuerdo incluye 1.300 millones en rebajas fiscales, una vicepresidencia con competencias en Turismo para Vox y un recorte de las subvencions a los agentes sociales. A cambio, Juanma Moreno repite como presidente de la Junta. Pero el precio político que ha pagado Génova es mucho más alto que el presupuestario.
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Nivel de impacto social: 9/10. Millones de andaluces verán cambios en sus impuestos y en los servicios públicos que dependen de la Junta. Además, este pacto consolida el giro estratégico de Feijóo y normaliza la presencia de la ultraderecha en las instituciones, con la vista puesta en las próximas generales.
Las cifras del pacto: qué incluye el acuerdo PP-Vox en Andalucía
Tras dos semanas de negociación y un resultado electoral que dejó a Moreno a solo dos escaños de la mayoría absoluta, Vox ha conseguido el mismo trato que en Extremadura, Aragón y Castilla y León. El texto final recoge una rebaja fiscal de 1.300 millones de euros, nuevos conciertos educativos en Bachillerato —una demanda clásica de Vox— y la supresión de subvenciones a los agentes sociales. La formación de Abascal asume la vicepresidencia de la Junta y se queda con la gestión del Turismo, una de las joyas del presupuesto andaluz.
Moreno no ocultó su malestar durante la firma. Su vía andaluza, basada en gobernar en solitario sin depender de la ultraderecha, se ha roto. «Se pilló mucho las manos en campaña», admiten fuentes del PP consultadas por El Mundo, que reconocen que Vox ha logrado imponer un «café para todos» que deja al presidente andaluz sin margen ni relato propio.
De la hostilidad a la moderación: por qué Vox ha cambiado de estrategia
La actitud de Vox en los gobiernos autonómicos ha dado un vuelco. Si hace un año abandonaban ejecutivos por desacuerdos constantes, ahora buscan «huir de cualquier follón» y centrarse en la gestión, según testimonios recogidos por El Mundo de fuentes de los propios ejecutivos de coalición. Esta institucionalización no es gratuita: la dirección del partido asume que puede tener un coste electoral entre sus bases más radicales, pero prefieren priorizar lo que han bautizado como «prioridad nacional».
Ese eslogan resume la meta compartida por ambas formaciones: echar a Pedro Sánchez. «Nuestro objetivo único, ahora mismo, es desalojar al presidente del Gobierno», admiten fuentes de la negociación. Para ello, Vox ha moderado su discurso y el PP ha aceptado una relación que Feijóo trató de evitar durante meses. El líder de la oposición soñaba con un pacto al estilo de Aznar en 1996, apoyado por nacionalistas vascos y catalanes, pero los números y la fuerza que mantiene Vox en las urnas le han obligado a cambiar de plan.
El precedente de Aznar que Feijóo no puede repetir
En mayo de 1996, José María Aznar lograba la presidencia con 156 escaños y un acuerdo de legislatura con CiU y el PNV. Feijóo, con una horquilla de votos mucho más baja en las encuestas —casi clavada en el resultado de julio del 23—, no ha podido emular aquella vía. Los nacionalistas vascos y catalanes ya no son socios viables para el PP, y Vox sigue fuerte en el tablero autonómico. De ahí que el dirigente gallego haya terminado por asumir lo que hace un año negaba: no podrá gobernar sin la ultraderecha.
El lehendakari Pradales, en un desayuno informativo organizado por RTVE y la Agencia Efe esta misma semana, censuró tanto a Sánchez como a Feijóo. Pidió tender puentes y alertó del «clima de tensión máxima» que, en su opinión, tendrá «consecuencias nefastas para las nuevas generaciones». Su intervención subraya la dificultad del PP para cosechar alianzas fuera del bloque de la derecha. El acuerdo de Andalucía refuerza la dependencia mutua entre PP y Vox y la convierte en la fórmula más probable para La Moncloa.
Lo que viene ahora son meses de reproducción de este modelo: coaliciones con Vox en todos los territorios donde los números impidan la mayoría absoluta del PP. Feijóo ha pagado un peaje alto en Andalucía, pero ha comprado tiempo y un relato de «prioridad nacional» que le sirve para justificar ante su electorado lo que antes calificaba de «lío». Las próximas generales se jugarán, en buena medida, sobre si ese pacto se percibe como estabilidad o como inestabilidad.
Ambos partidos han subordinado todas sus diferencias a un único objetivo compartido: desalojar a Pedro Sánchez del Gobierno.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: PP y Vox han cerrado un pacto de gobierno en Andalucía, el cuarto desde las elecciones autonómicas, que permite a Moreno repetir como presidente.
- Por qué te importa: El acuerdo incluye rebajas fiscales de 1.300 millones, cambios en educación y un recorte de subvenciones que afectan directamente a ciudadanos y agentes sociales.
- A quién afecta: A los más de 8 millones de andaluces, pero también al tablero político nacional, ya que consolida la vía PP-Vox como alternativa al Gobierno de Sánchez.
- Hacia dónde vamos: Feijóo asume que necesitará a Vox para las próximas generales y el partido de Abascal profundiza su institucionalización, moderando su discurso para entrar en La Moncloa.



