Entre 16.000 puestos de programación se pierden cada mes en el mundo a manos de la inteligencia artificial, y los jóvenes que se aferraron al código como último ascensor social empiezan a notar que el suelo se mueve. No es solo una percepción: la IA está devorando la carrera que prometía sacarte de la precariedad.
Vamos al grano. Si estás estudiando programación, eres junior o llevas años picando teclas con la esperanza de un sueldo digno, esto te afecta directamente. Y no, no es un discurso apocalíptico: es lo que está pasando en las empresas, desde las FAANG hasta las startups locales.
El ascensor social que se atasca
Hubo una época —no tan lejana— en la que “aprende a programar” era el mantra para escapar de trabajos basura. Una persona con un bootcamp de seis meses podía aspirar a un contrato indefinido, un salario de 30.000 euros al año y una movilidad social que otras carreras ya no ofrecían. Miles de jóvenes sin red familiar lo consiguieron, igual que hizo la autora de la carta que ha encendido el debate.
Pero en los últimos dos años la burbuja ha empezado a pinchar. Los jefes, intoxicados por el discurso de la eficiencia milagrosa, han descubierto que pueden sustituir a programadores por suscripciones a herramientas de IA. No les hace falta contratar a diez si uno, asistido por Copilot o ChatGPT, puede generar el mismo volumen de código —o eso dicen.
No es paranoia: los datos detrás del miedo
Las cifras empiezan a ser elocuentes. Según estimaciones del sector, cada mes se pierden 16.000 empleos de programación a escala global. El mercado se ha saturado con los despidos masivos de las grandes tecnológicas, y los procesos de selección se han convertido en un bucle absurdo: currículos generados con IA revisados por sistemas de IA que descartan candidatos sin que una persona real lea una sola línea.
Traduzco: si estás en paro y buscas trabajo de desarrollador, tu CV compite contra miles igual de válidos y, además, contra una máquina que decide si mereces una entrevista. El resultado es una precariedad que ni los sueldos altos de antes logran disimular.

Qué puede hacer un programador (y qué va a pasar de verdad)
Que la IA esté cambiando las reglas no significa que la programación vaya a desaparecer mañana. Pero sí implica que el oficio se proletariza a marchas forzadas: en lugar de crear soluciones desde cero, muchos desarrolladores se han convertido en supervisores de un código generado automáticamente, sin tiempo para entender lo que producen y con la exigencia de rendir cada vez más por el mismo salario.
Lo dijo con todas las letras un programador anónimo en Reddit: “Ver a los ejecutivos salivar por la IA está acabando con mi pasión”. Y el sentimiento es compartido. La que antes era una profesión refugio empieza a parecerse a cualquier otra: estrés, desgaste y la sensación de que te pueden reemplazar mañana.
¿Qué queda entonces para quien no quiere rendirse? En la redacción pensamos que la clave no está en competir contra la máquina en velocidad bruta, sino en cultivar lo que la IA no puede hacer sola: entender el problema real del cliente, decidir cuándo una solución está bien hecha y, sobre todo, mantener el control sobre la arquitectura global del proyecto. Es decir, ser el ingeniero que sabe por qué el código existe, no el mono que solo escribe líneas. Pero para eso hace falta un entorno laboral que valore ese criterio humano, y ahí está el verdadero dilema.
El patrón es más amplio. Los capitalistas sueñan con negocios 100% gestionados por agentes de IA: no se sindicalizan, no piden vacaciones ni se quedan embarazadas. Es la vieja historia de ahorrar costes laborales, pero esta vez la velocidad y la escala son tan brutales que incluso los defensores de la IA, como el CEO de OpenAI, admiten en privado que hará falta algún tipo de renta básica para evitar un estallido social.
Mientras ese improbable colchón llega, la receta individual es clara: si programas, no te cases con un lenguaje ni confíes en que un portfolio de GitHub te salvará. Aprende a usar la IA como herramienta, pero no delegues la inteligencia: el valor lo seguirá poniendo la persona que sabe cuándo la máquina se equivoca. Y si todavía estás decidiendo qué estudiar, asume que la movilidad social ya no depende de un solo título; se construye combinando competencias y reivindicando condiciones dignas allá donde trabajes.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? La IA está automatizando la escritura de código y saturando el mercado laboral de programación.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? Sobre todo a programadores jóvenes, juniors o autodidactas que apostaron todo a esta salida profesional.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? No pongas todas las fichas en un solo lenguaje; cultiva el criterio humano que la IA no puede sustituir y busca entornos que valoren la calidad sobre la cantidad.




