Tu salud mental también cotiza. Y en Navarra, los números lo gritan: en 2025, las bajas por ansiedad y depresión alcanzaron los 33,59 casos por cada 1.000 trabajadores, un 12,3% más que el año anterior. Es el récord absoluto de la serie histórica, según el Barómetro del Absentismo de Mutua Navarra.
Más bajas y más largas: el doble golpe que explica este récord
No es solo que las bajas psicológicas se disparen: es que cada vez duran más. La duración media en 2025 fue de 91,8 días, casi cuatro más que en 2024 y un 32,8% por encima de antes de la pandemia. Las jornadas perdidas por salud mental se han casi duplicado en seis años. Cada trabajador protegido por la mutua faltó una media de 3,05 días por estas patologías, un 97,4% más que en 2019.
El dato más inquietante está en las bajas de larga duración. El 18,2% de los procesos activos ya superaba los doce meses a cierre de 2025. Aunque son una minoría, concentran más de la mitad de todas las jornadas perdidas por incapacidad temporal. ¿La razón que apunta la mutua? El envejecimiento de la plantilla y el aumento de patologías complejas que necesitan procesos largos de recuperación.
Ojo, porque esto desmonta algunos mitos. Dos de cada tres personas trabajadoras no cogieron ninguna baja en todo 2025. El absentismo se acumula en muy pocas manos: apenas el 6,53% del personal aglutina el 80% de los días no trabajados. Es un fenómeno concentrado, no generalizado.
Las mujeres de 30 a 40 años, en el punto de mira
La radiografía por sexo es demoledora. Las trabajadoras navarras sufren 46,99 bajas por salud mental por cada 1.000, el doble que los hombres (24,51). Y dentro de ellas, la franja de 30 a 40 años es la que más rápido empeora: un incremento del 24,3% en solo un año. En el entorno laboral se habla mucho de la brecha salarial, pero la brecha invisible de la carga mental también tiene cifras.
Mutua Navarra no entra a analizar las causas concretas en este barómetro, pero la coincidencia con las edades en las que se concentra la crianza y las responsabilidades de cuidados no es casual. Es una hipótesis que cualquier persona que viva la conciliación a diario entenderá al vuelo.

El 18,2% de las bajas por salud mental ya superan el año, y se llevan la mitad de todas las jornadas perdidas.
¿Es solo un problema individual? Lo que el dato esconde sobre el sistema
Si miramos atrás, las bajas psicológicas han subido un 61,9% respecto a 2019. El informe no es una anécdota coyuntural: confirma una tendencia que empezó tras la pandemia y que no da señales de agotarse. Cuando un tercio de la población trabajadora acumula procesos de 90 días de media, algo falla más allá de la resiliencia personal.
En el vertical de supervivencia ya hemos hablado de cómo el burn-out —el agotamiento crónico que ya glosamos en otras piezas— se ha normalizado en trabajos precarios, con falsos autónomos o en sectores de cuidados mal pagados. El dato navarro refleja que las bajas no son un lujo ni una excusa: son el síntoma de un mercado laboral que exprime a la gente joven y, sobre todo, a las mujeres en sus años centrales de vida laboral.
La mutua propone actuar sobre el envejecimiento de plantillas y las patologías complejas. Pero el verdadero reto va por otro lado: ¿cuántos contratos temporales, cuánta sobrecarga invisible y cuánta falta de psicólogos en la pública hay detrás de estos números? La respuesta no aparece en el barómetro, pero los datos hablan por sí solos.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? Las bajas por salud mental suben un 12,3% en 2025 hasta un récord de 33,59 por cada 1.000 trabajadores en Navarra.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? Golpea sobre todo a mujeres de 30 a 40 años, con el doble de incidencia que los hombres, y concentra procesos largos que duran más de 90 días de media.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Si estás en esa franja, vigila las señales: ansiedad persistente, agotamiento extremo, insomnio. Pide cita en tu centro de salud y revisa si tu empresa tiene protocolos de prevención psicosocial (es un derecho, no un favor).



