Hay un hombre que, cuando no está apagando incendios, cultiva tomates. Y no unos cualquiera: sus tomates viajan directos a las cocinas de algunos de los restaurantes más reconocidos de España. Julio Rael Perpiña, bombero de 44 años en Valencia, ha conseguido lo que para muchos es un sueño: que chefs de la talla de Enigma, Mugaritz o El Invernadero sirvan cada verano sus 19 variedades de tomate.
Pero lo realmente interesante no es solo dónde acaban sus frutos, sino cómo han llegado hasta ahí. Todo empezó por casualidad, durante sus oposiciones para bombero. "Me coloqué unas macetas con pepino, tomate y berenjena en la terraza y, de repente, sentí paz", recuerda. Aquella calma le llevó a comprar un terreno en la Ribera de Cabanes (Castellón) y a matricularse en un grado medio de Agroecología. Allí, entre chavales, aprendió el oficio y descubrió que el tomate sería su camino. No por épica, sino porque era la verdura más difícil de encontrar con sabor de verdad en una tienda.
Su proyecto, Berzas 5.0, bautizado con el apelativo cariñoso de su abuela Elisa para cualquier verdura, nació hace seis años con una filosofía clara: solo se cultiva en verano, solo lo que está bueno de verdad y solo de variedades antiguas. "No planto un tomate que no me sepa buenísimo a mí o a mi mujer, que somos los primeros catadores", confiesa. Y los resultados, créeme, hablan por sí mismos.
El secreto de sus tomates: sabor auténtico y cultivo sin prisas
Si alguna vez has mordido un tomate de supermercado y te ha sabido a agua insípida, Julio tiene la explicación: "La agricultura ahora es una industria que fabrica verduras como si fueran tornillos. Prima la productividad y se cogen muy verdes; así no acumulan azúcares". Sus tomates, en cambio, maduran al sol, en la planta, sin cámara, sin prisa. El resultado es un sabor que te transporta a la huerta de tus abuelos. "Sabe a emoción", dice él.
Cada color es un mundo: los rojos con licopeno saben al clásico tomate asociado a la huerta, los naranjas con betacarotenos tiran a dulzones, y los amarillos, verdes o veteados de negro tienen una acidez vibrante por las antocianinas. Su joya de la corona, el Cor de bou negre (corazón de buey negro), arrasa en todas las catas. Y es que Julio no vende tomates sueltos a los restaurantes, sino surtidos de lo que esté en su mejor momento. Ni pedidos a la carta.
El precio es tan honesto como su forma de trabajar: 6,50 euros el kilo si el restaurante visibiliza la marca Berzas 5.0 (en la carta, redes, o una pizarra) y un euro más si prefieren no hacerlo. "No pareciéndome baratos, creo que al final lo son si comparas con otros que he comprado a más de 15 euros. Los míos están buenísimos y, si no lo están, no los vendo", garantiza.
Dónde probarlos (y cómo elegir un buen tomate) este verano

Como sus tomates no se venden en tiendas, la única forma de probarlos es acudiendo a alguno de los restaurantes que los sirven o, con suerte, a alguna de las catas que organiza de manera puntual en su huerto o en locales amigos. Allí se catan a pelo, sin sal ni aceite, aunque luego puedes acompañarlos con pan, vinos de pequeños productores y, por supuesto, un buen chorro de aceite. Puro disfrute.
Para los que buscamos el mejor tomate en el día a día, Julio da un consejo que comparto al cien por cien: mejor no meterlos en la nevera porque pierden un sabor que ya no se recupera. Y si ves una cesta con tomates todos idénticos, huye. Su recomendación para los que no tienen huerto cerca: los pequeños colmados de barrio, esos que a menudo regentan paquistaníes y que, al menos en en Valencia, compran a pequeños agricultores en Mercavalencia. Ahí sí hay tesoros.
Un tomate que sabe a tomate no es un lujo, es un acto de resistencia frente a la agricultura industrial y un billete directo al verano.
Lo de Julio es más que un negocio: es una forma de entender la tierra. Solo cultiva en temporada, respeta los ritmos de cada variedad y demuestra que otra manera de producir es posible, con menos cantidad pero con un sabor que enamora. Y que, además, hace felices a los mejores chefs del país.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: Berzas 5.0 (Julio Rael Perpiña)
- 📍 Ubicación: Huerto en la Ribera de Cabanes, Castellón (solo venta a restaurantes y catas puntuales).
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Tomates de variedades antiguas para alta cocina (19 variedades). Temporada estival.
- 💰 Precio medio: 6,50 €/kg si el restaurante visibiliza la marca; 7,50 € en caso contrario.



