Cuando James Gunn reflotó Superman en 2025 con una película que parecía escrita para convencernos de que los superhéroes aún tenían algo que decir, muchos respiramos aliviados. Al fin alguien entendía que no bastaba con volver a poner a un tío en mallas volando. Había que justificarlo. La Supergirl de Milly Alcock llega para recordarnos que ese esfuerzo de legitimación probablemente fue flor de un día.
La película se estrena hoy en salas y la prensa ya la ha despellejado con una mezcla de aburrimiento y resignación. No es un truño infumable ni una secuela bochornosa de las que arrasaban en los 2000; es algo peor: una cinta insulsa que confirma que la fatiga superheroica ya se ha instalado en el nuevo Universo DC.
El cameo que no salva la función
La trama quiere ser un Mad Max: Furia en la carretera interestelar con Supergirl, su perro Krypto envenenado y una chica vengativa al estilo Furiosa (Ruthye). Suena a cóctel de ingredientes que ya funcionaron en Guardianes de la Galaxia 3: mascota en peligro, humor gamberro y persecuciones. Pero en Supergirl ese mejunje no cuaja. Las escenas de acción son correctas, pero el guion de Ana Nogueira se limita a coleccionar referentes sin alma.
Milly Alcock se esfuerza y es lo único que parece pasárselo bien de verdad, pero ni siquiera las breves apariciones de David Corenswet como Superman logran levantar el conjunto. Gunn, que aquí no dirige pero impone su sello, firma un filme tan inseguro que acaba recordando a la fallida Supergirl de 1984. Aquella también nació como reflejo de un Superman exitoso y acabó precipitando la muerte de la franquicia.
La historia se repite de manera casi paródica: entonces Helen Slater no pudo contar con Christopher Reeve y el público se olió el producto de segunda. Hoy Gunn ha metido a Superman a calzador, pero el efecto es idéntico: parece un spin-off menor en lugar de la segunda piedra angular del nuevo DC Universe.
James Gunn se empeñó en que Superman justificara la existencia del género; en Supergirl, en cambio, se ha conformado con no molestar a nadie.
Lo de Gunn empieza a sonar a disco rayado
El problema no está en Craig Gillespie, un director que cumple sin firma. Es la visión de Gunn: recurrir al perro en peligro (visto en Guardianes 3), al villano chulesco que no cae simpático (Lobo, el nuevo personaje de Jason Momoa, que es básicamente Momoa haciendo de Momoa), y a una banda sonora indie que ya cansa. Todo es un refrito de lo que Marvel y el propio Gunn ya nos dieron, pero sin la chispa.
La película intenta ser un homenaje a la Supergirl ochentera y a la vez su enmienda, pero ese doble juego la convierte en un pastiche sin identidad. Las escenas dramáticas, con flashbacks del trauma de Kara, hunden el ritmo y no consiguen emocionar. Solo el vínculo con Krypto genera algo de ternura, y porque es un perro: funciona siempre, como recurso barato.
¿Estamos ante el principio del fin del género?
Que en 2026 Hollywood siga insistiendo con superhéroes es casi un acto de fe. La buena noticia es que Superman demostró que aún es posible hacer una gran cinta del género; la mala es que Supergirl confirma que no lo van a intentar cada vez. Si el listón que dejó aquella película era tan alto, aquí ni siquiera se han molestado en saltarlo.
La cuestión no es si Supergirl es peor que otras películas de DC. Lo es sin duda, pero esa comparación ya es trampa. Lo grave es que apenas un año después del discurso autoconsciente de Gunn, ya hemos vuelto a la fórmula del blockbuster inerte que no molesta pero tampoco emociona. Si esto es lo que viene, la burbuja superheroica tiene los días contados. De hecho, mirando a Marvel con sus próximas Spider-Man: Brand New Day y Vengadores: Doomsday, nadie espera mucho más.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Supergirl, con Milly Alcock, se estrena y la crítica la tacha de insulsa y agotada.
- 🔥 ¿Por qué importa? Confirma que el cine de superhéroes ha perdido el rumbo, incluso en el nuevo DC de Gunn.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Nos afecta si esperabas que el género resucitara; si no, es otra excusa para hacer un meme de Momoa.



