Reconócelo, todos hemos caído alguna vez: compras una pulsera antimosquitos de colores, te la pones y, a los diez minutos, ya tienes el primer picotazo en el tobillo. Y es que la OCU acaba de confirmar lo que muchas sospechábamos: estos gadgets tienen una eficacia limitadísima.
Según la Organización de Consumidores y Usuarios, las pulseras impregnadas con repelente solo protegen la zona alrededor de la muñeca. Vamos, que si un mosquito te pica en el cuello, a la pulsera le va a dar igual. Y los famosos aparatos de ultrasonidos, que prometen ahuyentar a los mosquitos con frecuencias imperceptibles, directamente no tienen ningún respaldo científico. Yo, desde ya, me he olvidado de esos cacharros.
Pulseras antimosquitos: solo protegen la muñeca (y menos mal que los mosquitos no saben picar el codo)
Aquí va el primer chasco: lo de ponerte una pulsera y quedarte tranquilo para toda la tarde es un mito. La OCU explica que el repelente de la pulsera apenas crea una burbuja de unos centímetros. Es decir, el mosquito se va a posar en cualquier otra parte de tu cuerpo sin problema.
Así que si este verano pensabas comprarlas para los niños o para ti, mejor guarda la cartera. La inversión no compensa.
Los ultrasonidos: ni repelen, ni ahuyentan, y encima molestan a tus mascotas
Otro clásico que muchos tenemos enchufado en casa: el aparatito que emite ultrasonidos para espantar mosquitos. La OCU sentencia que no hay evidencia científica. Ni un solo estudio serio respalda que esos pitidos sirvan para algo. Y ojo, que a veces incluso molestan a perros o gatos.
Lo siento, pero es tirar el dinero.
Los repelentes cutáneos en spray, gel o barra alteran los receptores olfativos del mosquito y evitan que te localice. Todo lo demás es fantasía.
Lo que sí funciona según la OCU: repelentes con DEET o icaridina y un ventilador
Ahora lo bueno. La organización recomienda usar repelentes cutáneos, que alteran el olfato del mosquito y le impiden encontrarte. Los más eficaces llevan DEET (a partir del 20% de concentración, suficiente en España para adultos) o icaridina (al 20% te protege hasta seis horas). Los que contienen citriodiol o IR3535 también funcionan, pero algo menos. Y los aceites esenciales tipo geraniol o lavanda, aunque huelen bien, apenas duran media hora. Eso sí, si tienes niños pequeños, evita el DEET en menores de dos años; la icaridina es una alternativa segura y eficaz.
¿Y si los mosquitos ya han entrado en casa? Pues nada de pulverizarlo todo con insecticida a lo loco. Los difusores eléctricos o aerosoles sí matan a los insectos, pero hay que usarlos con moderación y ventilar bien la habitación después, porque a largo plazo pueden ser tóxicos. El remedio más sano, barato y no tóxico es un ventilador. Al mover el aire, dispersa el CO₂ y las sustancias de tu piel que los atraen, y diversos estudios demuestran que reduce las picaduras entre un 45% y un 60%. Un chollo.
Y no te olvides de la prevención más básica: elimina cualquier cacharro con agua estancada, instala mosquiteras y, al amanecer y al atardecer, ponte manga larga y pantalón largo de colores claros. En zonas de mucho mosquito, los colores oscuros los atraen más, así que elige tejidos claros y renueva a diario el agua de los bebederos de mascotas.
🧠 Para soltarlo en la cena
No tires dinero: un ventilador ahuyenta más mosquitos que cualquier pulsera.



