Brad Pitt ha soltado la bomba en su última entrevista con Esquire. Después de siete años sin probar una gota, ha confirmado que ha vuelto a beber. Y lo ha contado con la misma naturalidad con la que te ofrece un café.
Porque sí, el galán de Hollywood decidió ponerle fin a su etapa de abstinencia en 2023 y ahora confiesa que se toma alguna copa de vino de forma controlada. La revelación, recogida por BuzzFeed, ha vuelto a poner sobre la mesa sus años más oscuros, los que compartió con Angelina Jolie y que terminaron en uno de los divorcios más tensos que recordamos.
Salseo-O-Meter
Nivel de salseo: 8/10. Una superestrella de 62 años abriéndose en canal sobre sus demonios con el alcohol, el incidente del avión privado, Alcohólicos Anónimos y un padrino de excepción como Bradley Cooper. Hay morbo, pero también una confesión que intenta cerrar heridas. Vamos a desmenuzarlo.
La confesión en la cocina de su casa
Todo ocurrió mientras Brad Pitt y el periodista Ryan D'Agostino charlaban en la residencia del actor en Los Ángeles. Pitt le ofreció vino. D'Agostino, sorprendido, preguntó si la botella era solo para las visitas. Y ahí llegó la revelación.
“No, estuve sobrio siete años. Luego me volví a caer del carro”, soltó el intérprete. Eso sí, matizó que ahora bebe “en cantidades más comedidas” y que “puedo tomarme un par [de copas de vino], pero no puedo beber mucho. Tengo que ser profesional al respecto”. El reloj de la sobriedad se paró en 2023, según las cuentas: si dejó el alcohol a finales de 2016, siete años después nos sitúa justo en el año en que volvió a descorchar.
El fantasma de Angelina Jolie y el incidente del avión
Para entender por qué esta confesión tiene tanta miga, hay que rebobinar a septiembre de 2016. Brad y Angelina Jolie anunciaban su divorcio tras dos años de matrimonio y doce de relación. Unas semanas después, salió a la luz un angustioso incidente en un jet privado que la actriz denunció como un episodio de violencia física y verbal, con Pitt supuestamente vertiendo cerveza y vino tinto sobre ella y los niños.
De aquel infierno en un avión privado a servir vino en su cocina de Los Ángeles: han pasado casi diez años, pero el relato de Brad Pitt sigue teniendo a Angelina Jolie como telón de fondo.
Aunque el FBI cerró la investigación sin cargos y Brad siempre negó las acusaciones, el episodio fue el detonante. El propio actor reconoció en 2019 que había llevado las cosas “tan lejos como podía” y que por eso decidió retirarse “el privilegio de beber”. Seis meses después de dejarlo, en 2017, confesaba en GQ que no recordaba “un día desde la universidad” sin alcohol o un porro. “Estaba bebiendo demasiado”, admitió.
Sobriedad, recaídas y el apoyo de Bradley Cooper
El camino no fue en solitario. Brad Pitt se apoyó en Alcohólicos Anónimos —“Me puso de rodillas, estaba probando cualquier cosa”, dijo a Dax Shepard en 2025— y en un padrino de lujo: Bradley Cooper. “Me volví sobrio por este tío y cada día ha sido más feliz desde entonces”, soltó al recoger un premio en 2020.
Aquella red de apoyo le ayudó a mantenerse firme hasta que, en algún momento de 2023, decidió reintroducir el vino con moderación. Él mismo admite que ha tenido “un par de veces” en las que se le fue la mano. “Me pasé de confiado, bebí demasiado y enseguida vi que no era bueno para mí”. Ahora, a sus 62 años, presume de control: “Puedo tomarme unas copas, pero no puedo beber mucho. Tengo que ser profesional”.
La línea entre la redención y el postureo
No es la primera estrella que ventila su lucha contra las adicciones en un medio. Ben Affleck, Robert Downey Jr. o Demi Lovato han contado sus recaídas como parte de una narrativa de superación que, a menudo, también sirve de lavado de imagen. Y en el caso de Pitt, con una guerra legal aún latente por la custodia y una imagen pública que quedó tocada tras el divorcio, cuesta no leer esta confesión como un intento de controlar el relato.
Pero también es justo reconocer que la honestidad de esta entrevista —esa frase de “soy profesional con el alcohol” o el detalle de que recayó en 2023 y no lo había contado— suena menos ensayada que otros mea culpa de Hollywood. Pitt no viene a pedir perdón; viene a explicar que ya no es ese hombre, pero que tampoco es un santo. Y eso, en un mundo de declaraciones pasteurizadas, tiene su valor.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Brad Pitt y el fantasma de Angelina Jolie siempre presente.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? El actor rompe su silencio sobre la vuelta al alcohol tras siete años sobrio, con detalles íntimos y una recaída en 2023.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque mezcla cotilleo de Hollywood, salud mental y el morbo eterno del divorcio Pitt-Jolie.



