El 23 de febrero de 2014, La Sexta dejó en vilo a toda España con Operación Palace, un programa que empezó como si fuera un documental de investigación sobre el golpe de Estado de 1981 y terminó siendo algo muy diferente. Más de 5,2 millones de espectadores lo vieron en directo y el hashtag #OperaciónPalace se convirtió en tendencia mundial en Twitter con más de 256.000 menciones. El debate que generó, sobre los límites entre la ficción y el periodismo, la transparencia histórica y la facilidad de construir una mentira, sigue siendo tan pertinente hoy como entonces.
Lo que Jordi Évole y su equipo de Salvados pusieron encima de la mesa no era solo entretenimiento: era una denuncia velada de la falta de acceso a los archivos del 23-F. Al final del programa, un rótulo lo dejaba claro: "Nos hubiese gustado contar la verdadera historia del 23-F. Pero no ha sido posible". Esa frase resonó mucho más fuerte que cualquier imagen del falso documental.
Qué contaba 'Operación Palace' y por qué nadie lo vio venir
El arranque de Operación Palace no daba pistas. Basándose en supuestos documentos desclasificados de la CIA, el programa sostenía que el golpe del 23-F había sido, en realidad, un montaje organizado por los líderes políticos de la Transición —Suárez, González, Carrillo— con el visto bueno del Rey y dirigido cinematográficamente por José Luis Garci. El objetivo: escenificar un golpe falso para reforzar la democracia ante la amenaza de uno real.
La verosimilitud era aplastante. Periodistas de primer nivel como Iñaki Gabilondo, Fernando Ónega y Luis María Ansón prestaron sus caras y sus voces a la ficción, y el público no tenía manera de saber, hasta el final, que todo era un experimento sobre la credulidad colectiva. Solo cuando Évole apareció en pantalla pidiendo disculpas se disipó la duda para quienes habían llegado hasta ahí sin sospechar.
'Operación Palace' y el debate sobre el 23-F que España necesitaba
El golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 siempre ha acumulado más preguntas que respuestas oficiales. El Tribunal Supremo bloqueó durante décadas el acceso al sumario del juicio, lo que dejó un vacío perfecto para teorías, fabulaciones y especulaciones de todo tipo. Jordi Évole lo aprovechó de manera brillante: construyó una conspiración tan elaborada que muchos espectadores la asumieron como real antes de llegar al desenlace.
La reflexión de fondo era incómoda: si millones de personas podían creer en un montaje televisivo fabricado en pocas semanas, ¿qué dice eso de la información que consumimos y aceptamos sin cuestionar? Évole lo explicó en Twitter aquella misma noche: si el programa servía para reflexionar sobre cómo filtramos la información que recibimos, era un éxito.
Los documentos desclasificados reales que llegaron doce años después
La ironía tiene un capítulo extra: en febrero de 2026, el Consejo de Ministros aprobó la desclasificación real de cientos de documentos secretos del 23-F. Transcripciones de conversaciones telefónicas, planificaciones manuscritas del golpe, informes del CESID y documentación interna de la Junta de Jefes de Estado Mayor salieron por fin a la luz, 45 años después de los hechos. Lo que Évole denunció con una mentira calculada, el tiempo acabó reconociéndolo como una carencia real del sistema democrático español.
Los archivos desclasificados revelan que la noche del 23-F estuvo mucho más cerca del abismo de lo que las versiones oficiales habían sugerido. Hay conversaciones telefónicas entre García Carres y Tejero mientras el teniente coronel estaba dentro del Congreso, documentación sobre la participación del CESID, y apuntes manuscritos de la planificación del golpe fechados en 1980. La realidad, cuando finalmente llegó, resultó más perturbadora que cualquier ficción.
Por qué 'Operación Palace' sigue siendo un hito de la televisión española
El primer 'mockumentary' de la televisión española
Operación Palace fue el primer falso documental de la historia de la televisión en España, un género —el mockumentary— que en otros países llevaba décadas de tradición. Su referente directo fue Operación Luna (2002), una producción francesa que especulaba con que la llegada del hombre a la Luna fue un montaje de Stanley Kubrick encargado por Nixon. Évole cogió la misma estructura y la trasladó a la herida más sensible de la memoria democrática española.
El efecto en la audiencia: un récord que nadie ha vuelto a igualar
Con un 23,9% de cuota de pantalla y 5,2 millones de espectadores, Operación Palace se convirtió aquella noche en la emisión no deportiva más vista de la historia de La Sexta. El minuto de oro del programa superó los 6,2 millones de espectadores con un 27,5% de share. Ningún programa de la cadena, doce años después, ha igualado ese dato en televisión lineal.
Por qué ahora es un buen momento para ver 'Operación Palace' en Prime Video
En un momento en el que los documentales de historia reciente copan las plataformas de streaming, Operación Palace sigue siendo una pieza de referencia obligatoria** para entender qué ocurrió en España el 23-F y, sobre todo, por qué ese episodio ha generado tantas sombras durante décadas. Está disponible en Prime Video y dura apenas 60 minutos, lo que lo convierte en una experiencia compacta y completamente vigente.
La desclasificación de 2026 le da, además, un contexto nuevo y más completo. Ver Operación Palace hoy, sabiendo lo que los archivos militares han revelado sobre aquel 23 de febrero de 1981, es una experiencia distinta a la de 2014: ya no solo se trata de un experimento sobre la credulidad, sino de una reflexión sobre cuánto tardamos en conocer nuestra propia historia.





