Si tienes mascota, sabes que los petardos son una pesadilla. Lo que se prepara en Ojós este agosto te indignará.
PACMA ha solicitado la suspensión cautelar de la Gran Cohetada, el polémico evento pirotécnico de las fiestas de San Agustín que congrega a miles de personas y lanza decenas de miles de cohetes en pocos minutos. Así lo ha requerido la formación animalista en un escrito urgente al Ayuntamiento de Ojós y a la Delegación del Gobierno en Murcia, según el comunicado oficial de PACMA.
¿Qué es la 'Gran Cohetada' y por qué alarma a PACMA?
La cita, prevista para el 28 de agosto, es uno de los actos centrales de las fiestas de San Agustín. Las cifras asustan: en 2023 se lanzaron hasta 18.000 cohetes en apenas veinte minutos, y en 2024 se llegó a anunciar la friolera de 21.000. Ante la cercanía del evento, PACMA exige que se compruebe oficialmente esa cantidad y se evalúe el impacto real sobre el entorno.
La petición no es un capricho: el Valle de Ricote, donde se enmarca la celebración, está muy cerca de la ZEPA Sierra de Ricote y La Navela, un espacio protegido que alberga especies como el halcón peregrino, el búho real o el águila perdicera. El ruido, los destellos y la caída de restos pueden alterar gravemente a la fauna.
Los riesgos de la pirotecnia para los animales, las personas y el entorno
Para cualquier amante de los animales, el sufrimiento de perros y gatos durante los espectáculos pirotécnicos es evidente: el miedo y la desorientación pueden provocar fugas, accidentes y crisis de estrés. Pero la cosa no se queda ahí. Los animales sufren con el ruido los destellos y el humo, y en pleno agosto, con altas temperaturas y vegetación seca, un riesgo elevado de incendio forestal está sobre la mesa.
Y no solo los animales se ven afectados. Personas con autismo, discapacidad o hipersensibilidad acústica también padecen las consecuencias de una detonación masiva. PACMA reclama que se estudie el impacto sobre estos colectivos vulnerables y que se garanticen las distancias de seguridad, los planes de evacuación y los protocolos de emergencia.
El miedo no es un efecto secundario menor: para muchos animales, la pirotecnia es una auténtica tortura.
El escrito de la formación animalista insiste en que una suspensión o aplazamiento es reversible, mientras que los daños de una detonación masiva —un incendio, el estrés extremo en mascotas o la perturbación de hábitats protegidos— no tienen marcha atrás.
Más allá de las fiestas: lo que está en juego
Cada vez son más los municipios que replantean sus tradiciones pirotécnicas. La sensibilidad hacia los animales y las personas con hipersensibilidad acústica ha llevado a buscar alternativas como los espectáculos de luces o los fuegos artificiales silenciosos. En este contexto, la «Gran Cohetada» de Ojós se convierte en un símbolo: ¿merece la pena poner en riesgo a tantos por un rato de pólvora?
La decisión está ahora en manos del Ayuntamiento de Ojós y de la Delegación del Gobierno. PACMA exige una resolución expresa antes del 28 de agosto. Si se celebra, miles de cohetes volverán a resonar sobre un entorno frágil y unos animales que no tienen escapatoria. Como recuerdan los animalistas, paralizar el evento es la única medida que evita consecuencias irreparables.
🐾 Huella animal
- ❤️ Por qué es importante para un amante de los animales: Los petardos masivos causan un sufrimiento real e innecesario a perros, gatos y fauna salvaje.
- 📌 De qué no tienes que olvidarte: La prevención es clave: ante cualquier evento con pirotecnia, busca espacios seguros para tu mascota y consulta al veterinario si sufre estrés severo.
- ⚠️ Cosas a tener en cuenta para el futuro: Reclamar espectáculos sin ruido es una forma activa de proteger a los animales y a las personas vulnerables.



