El vino que no es tinto, ni blanco, ni rosado: por qué el 'naranja' no existe (oficialmente) en España

El vino que triunfa en las cartas de moda tiene un problema legal de fondo: su nombre comercial no existe en la normativa española. Descubre el término real que sí reconoce la ley y por qué importa a la hora de comprarlo.

El vino que estás pidiendo como "naranja" en la última cena con amigos tiene un secreto que casi nadie conoce en la barra. Legalmente, en España ese nombre no existe: la normativa no reconoce el color naranja como categoría oficial del vino, algo que sorprende incluso a quienes llevan años bebiéndolo.

Lo que sí existe, y desde hace más de un siglo, es un término bien distinto que muchos sumilleres prefieren usar por precisión técnica. La confusión entre ambos nombres no es un simple matiz lingüístico: condiciona lo que puede aparecer impreso en una etiqueta y explica por qué algunas bodegas evitan la palabra "naranja" a toda costa.

Vino: la moda que llegó sin papeles

Youtube video

El fenómeno estalló en los últimos años en restaurantes de tendencia de Madrid y Barcelona, donde pedir un vino "naranja" se convirtió casi en una declaración de intenciones. Su color ambarino, entre el oro viejo y el cobre, atrapa antes de que la copa llegue a la mesa.

Publicidad

Pero el término que popularizó esta moda nació fuera de España y nunca pasó por ningún despacho legislativo. Fue un importador británico quien, en 2004, decidió bautizar así un estilo de elaboración que en realidad llevaba siglos existiendo en el Cáucaso, sin pedir permiso a ninguna autoridad vitivinícola.

El nombre real que sí reconoce la ley

Antes de que existiera la palabra "naranja" aplicada al vino, España ya tenía un término propio para este estilo: el vino brisado. Es un vino elaborado con uvas blancas cuyo mosto fermenta en contacto con los hollejos, exactamente igual que un tinto, y ese contacto es lo que le regala su tono cobrizo.

La diferencia con "vino naranja" no es solo semántica. El término brisado sí tiene recorrido histórico y técnico en la tradición española, mientras que "naranja" es una traducción comercial de "orange wine" que un importador inglés acuñó fijándose solo en el color de la copa, sin más criterio enológico detrás.

Por qué importa el nombre en la etiqueta

Youtube video

Aquí es donde el debate deja de ser una curiosidad de sumiller y se vuelve relevante para cualquier comprador. La normativa española de etiquetado reconoce oficialmente tres colores de vino: tinto, blanco y rosado. El naranja, sencillamente, no forma parte de esa clasificación legal.

Esto significa que ninguna bodega puede declarar en su etiqueta "vino naranja" como categoría oficial, por mucho que ese sea el nombre que use en redes sociales o en la carta de un restaurante. Es un vacío legal que convive con una moda de consumo cada vez más fuerte, y que obliga a los productores a moverse con cierta cautela en el lenguaje comercial.

El curioso caso del vino que sí es naranja de verdad

Para complicar aún más el mapa, existe en España un producto que sí se llama legalmente "vino naranja" y que no tiene absolutamente nada que ver con el brisado. Se trata del Vino Naranja del Condado de Huelva, una Denominación de Origen registrada ante la Unión Europea desde 2014.

Este vino nace de una tradición documentada desde 1860 en la zona de Huelva, mencionada incluso en Platero y yo de Juan Ramón Jiménez. No tiene color ambarino por el contacto con los hollejos, sino porque se elabora macerando cáscaras de naranja amarga en vino blanco fortificado, un proceso completamente distinto al del vino brisado moderno.

Publicidad

Las diferencias entre ambos productos son notables una vez se conocen:

  • El vino brisado se hace con uvas blancas fermentadas con sus pieles, como un tinto.
  • El Vino Naranja de Huelva es un vino blanco aromatizado con cáscara de naranja real.
  • Solo el segundo tiene reconocimiento oficial bajo el nombre "naranja" en España.
  • El primero circula en el mercado sin respaldo legal para esa denominación.

Lo que viene: ¿tendrá el vino brisado su propio hueco legal?

El interés creciente por estos vinos de autor, elaborados con mínima intervención y métodos ancestrales, está empujando a algunas denominaciones de origen españolas a replantearse sus reglamentos internos. No sería descabellado que en los próximos años alguna DO decida incorporar el brisado como mención específica, tal y como ya ocurre con otros términos tradicionales.

Mientras esa regulación llega, la recomendación para cualquier consumidor curioso es sencilla: fíjate en lo que hay detrás de la etiqueta, no solo en el color de la copa. Preguntar por "vino brisado" en una vinoteca especializada suele abrir la puerta a conversaciones mucho más interesantes que limitarse a pedir "el naranja de moda".