Hallan dos planetas gaseosos más ligeros que el algodón de azúcar (y el James Webb ya los tiene en el punto de mira)

Este sistema planetario es un rompecabezas cósmico con dos 'superesponjosos' que apenas pesan. Te contamos por qué este hallazgo pone patas arriba lo que sabíamos sobre la formación de planetas.

Si te digo que hay planetas que pesan menos que una nube de algodón de azúcar, igual piensas que estoy de broma. Pues no, la astronomía nos acaba de regalar uno de esos hallazgos que te dejan con la boca abierta. Un equipo internacional liderado por la Universidad de Oxford ha encontrado dos gigantes gaseosos en un mismo sistema estelar y su densidad es tan baja que, literalmente, flotarían en una piscina (si pudieras meter algo del tamaño de Júpiter en una piscina, claro).

¿Qué son exactamente estos 'planetas algodón de azúcar'?

Se llaman TOI-791 b y TOI-791 c y están a 1 110 años luz de nosotros, en la constelación de Volans. Orbitan alrededor de una estrella enana y, para que te hagas una idea, cada uno tiene el tamaño de Júpiter pero con una sorpresa: sus densidades son de apenas 0,038 y 0,047 gramos por centímetro cúbico. Eso es entre 28 y 35 veces menos que Júpiter (1,33 g/cm3) y bastante por debajo del algodón de azúcar, que ronda los 0,05 g/cm3.

Vamos, que son auténticos planetas superesponjosos, como los llama la propia investigadora principal, George Dransfield. Y la pregunta que nos hacemos todos es cómo demonios pueden existir.

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La respuesta corta: todavía no se sabe. La hipótesis más plausible es que se formaron en una región fría y alejada del disco protoplanetario, donde el gas (hidrógeno y helio) pudo acumularse sin prisa alrededor de un diminuto núcleo sólido. Algo así como un abrigo gordísimo en un planeta que apenas tenía cuerpo.

Pero, claro, eso son conjeturas. Hasta que el telescopio James Webb no eche un vistazo a su atmósfera, todo lo que digamos es pura especulación bien informada.

Y hablando del James Webb: ya lo tiene en el punto de mira. Porque solo analizando la luz que atraviesa sus envolturas gaseosas podremos saber de qué están hechos estos bichos y cuadrar las piezas del rompecabezas.

No sabemos cómo se formaron estos planetas porque, sencillamente, desafían casi todo lo que creíamos saber sobre la creación de mundos gaseosos.

El baile gravitatorio que delata sus masas

¿Y cómo han calculado sus densidades sin poder pesarlos? Aquí entra en juego un truco de la naturaleza. TOI-791 b y TOI-791 c están atrapados en una resonancia de movimiento medio: por cada cinco vueltas que da el planeta interior, el exterior completa tres. Este tirón gravitatorio mutuo altera el ritmo de sus tránsitos y, midiendo esos desfases a lo largo de ocho años, el equipo pudo estimar sus masas. Todo un trabajazo aprovechando las largas noches antárticas, donde los astrónomos capturaron tránsitos de más de 11 horas, los más largos jamás observados desde la Tierra.

Por qué este hallazgo es un puntazo para la ciencia de andar por casa

Encontrar un planeta superligero ya es raro, pero dar con dos en el mismo sistema es como toparse con una aguja en un pajar… y que la aguja tenga gemelo. Solo existen otros cuatro sistemas así, lo que convierte a TOI-791 en un laboratorio único para estudiar de cerca cómo se inflan estos mundos y por qué no terminan de deshincharse.

Así que la próxima vez que compres algodón de azúcar en la feria, recuerda: hay planetas ahí fuera que pesan menos que tu golosina. Y todavía no sabemos por qué.

🧠 Para soltarlo en la cena

Un par de planetas tan ligeros que parecen de broma.

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