Si hay una cita ineludible para los amantes de la escultura en Andalucía este año, es la gran exposición que el Museo de Bellas Artes de Sevilla prepara para conmemorar el cuarto centenario del fallecimiento de Juan de Mesa. Sin embargo, una de las piezas más esperadas no estará presente: la imagen de San Juan Bautista que custodia el Museo del Prado, una decisión que ha sorprendido en los círculos especializados y que ya alimenta el debate sobre la política de préstamos de la gran pinacoteca nacional.
El Museo del Prado ha declinado la invitación cursada por el Bellas Artes para ceder esta talla, una obra que por su calidad y su reciente adquisición habría sumado un atractivo indiscutible a la muestra. Según confirman fuentes de la institución, el préstamo ha sido denegado sin que trasciendan detalles sobre los criterios que motivaron la negativa, aunque el hecho reabre una cuestión recurrente: ¿hasta qué punto las grandes pinacotecas deben colaborar en exposiciones temporales de otros centros?
La talla que el Prado no cederá
Se trata de una pieza de 168 centímetros de altura, adquirida por el Museo del Prado en una subasta celebrada en la sala Isbilya. La imagen, de bulto redondo —es decir, completamente tallada en todos sus lados—, representa a San Juan Bautista de pie, con el libro y el cordero de Dios apoyados en la mano izquierda mientras el brazo derecho se alza hacia el espectador en un gesto declamatorio. Viste la túnica de camello que relatan los Evangelios y un manto rojo con estofado sobre dorado, en una policromía de notable riqueza. Por sus grandes dimensiones, los especialistas del Prado creen que pudo formar parte del retablo mayor de alguna iglesia, aunque al estar tallada por completo su tamaño no impidió que fuera concebida como imagen de bulto.
Es, junto a la que conserva el Museo de Bellas Artes de Sevilla y la que se halla en un convento de Bormujos, una de las tres versiones conocidas del Bautista salidas de la gubia del imaginero cordobés, cuyo catálogo de obras aceptadas es particularmente corto pero de un altísimo nivel artístico.
Una exposición con grandes presencias y ausencias notables

La muestra, que abrirá sus puertas en otoño de 2026 en el Bellas Artes sevillano, aspira a convertirse en la cita más ambiciosa dedicada al maestro del barroco andaluz. Sí estarán presentes tallas tan emblemáticas como el Cristo de la Conversión de la hermandad de Montserrat, el Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes la Virgen de las Angustias de Córdoba y el Cristo de la Vera Cruz de las Cabezas de San Juan. A ellas se suman la Virgen de las Cuevas, el San Juan que Mesa realizó para la Cartuja y San Ramón Nonato, todas ellas procedentes de la colección permanente del propio museo.
No estarán, sin embargo, el Cristo Yacente del Santo Entierro —cuya junta de gobierno declinó la invitación—, el Cristo de la Agonía de Vergara, el de la Misericordia de Santa Isabel, el San Juan del Gran Poder o el Cristo de la Buena Muerte de Lima. La ausencia más comentada, con todo, sigue siendo la del San Juan Bautista del Prado.
Organizar una gran retrospectiva exige conjugar voluntades y, a menudo, ceder; la ausencia del San Juan Bautista del Prado demuestra que ni siquiera las mejores intenciones garantizan un préstamo.
El préstamo entre museos: un debate abierto
La decisión del Prado no es un hecho aislado, sino que pone el foco en la política de préstamos de una institución que ya en otras ocasiones ha sido reticente a ceder obras consideradas especialmente frágiles o recién adquiridas. Este hecho reabre una cuestión recurrente, sobre la colaboración entre museos, que no es nueva pero sí especialmente pertinente en en este caso.
Por un lado, la cesión temporal de piezas permite enriquecer los discursos expositivos y acercar el patrimonio a públicos que de otra manera no podrían contemplarlas. Por otro, los responsables de conservación deben evaluar riesgos de manipulación, transporte y cambio de condiciones ambientales, priorizando siempre la integridad de las obras. En un año en el que Sevilla celebra el legado de Juan de Mesa, la ausencia del Bautista del Prado se convierte en una oportunidad para reflexionar sobre cómo equilibrar protección y difusión, y sobre la necesidad de establecer protocolos más ágiles que favorezcan la itinerancia de las colecciones sin ponerlas en riesgo.
La gran aportación de esta muestra será, pese a todo, reunir numerosas tallas que pocas veces se ven juntas, y dar a conocer el trabajo de un imaginero que, con apenas cuatro décadas de vida, dejó una huella imborrable en la escultura barroca española. Merece la pena visitarla, tanto por lo que trae como por el diálogo que genera.
Ficha técnica
- Título: Exposición conmemorativa del IV centenario del fallecimiento de Juan de Mesa
- Autor o autora: Juan de Mesa y Velasco (1583-1627)
- Qué puedes ver: Selección de esculturas del imaginero, como el Cristo de la Conversión, el Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes, la Virgen de las Angustias y varias tallas de la colección permanente del Bellas Artes
- Recinto y ciudad: Museo de Bellas Artes de Sevilla, Sevilla



