He visitado Órgiva, el pueblo hippy de Granada donde el budismo europeo tiene su templo más grande (y es una pasada)

A solo un paso de Granada se esconde un pueblo donde torres medievales conviven con hippies de toda Europa y el templo budista más grande del Viejo Continente. Una escapada que te va a sorprender.

Órgiva es el pueblo de Granada donde los hippies y los monjes budistas viven entre calles medievales. Yo lo visité sin expectativas y salí con la sensación de haber viajado a otro mundo. Te cuento por qué.

Aunque suene a tópico, este rincón de la Alpujarra es de esos sitios que se transmiten casi al oído. Lleva años apareciendo en conversaciones de alemanes, holandeses y británicos que, de tanto buscarse a sí mismos en los valles andaluces, han terminado formando una de las mayores comunidades budistas de Europa. Y nosotros sin enterarnos.

Un templo budista enorme en las montañas (y otras cosas que no esperas)

Entre olivos y caminos de tierra se esconde el templo budista más grande del Viejo Continente. Es el epicentro de un imán espiritual que atrae retiros de meditación, cursos de yoga y estancias convivenciales de semanas. Lo mismo te cruzas con un monje rapado que con un agricultor ecológico que ha decidido plantar aguacates en bancales centenarios.

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La convivencia es tan natural que en cualquier cafetería oirás tres idiomas antes de pedir el café. No es postureo. Es el resultado de décadas de asentamiento de buscavidas que encontraron en Órgiva el ritmo pausado que las grandes ciudades les habían robado.

Y lo mejor es que no necesitas hacer un retiro para empaparte del ambiente. Con pasear por sus calles ya te das cuenta de que aquí lo alternativo y lo tradicional se dan la mano sin fricciones. Eso sí, si te apetece meditar una mañana, no te faltarán centros dispuestos a recibirte.

Órgiva no es solo un pueblo bonito; es un laboratorio donde la espiritualidad oriental y el terruño alpujarreño se han dado la mano sin pedirse permiso.

El casco histórico que te teletransporta a la Edad Media

Las dos torres oscuras de la Parroquia de Nuestra Señora de la Expectación son el icono del pueblo. Desde cualquier punto del valle las ves asomando sobre el caserío blanco, y te anclan a un Medievo que aún respira en el Barrio Alto. Calles empinadas, fachadas encaladas y esos tinaos típicos de la Alpujarra que te refrescan de golpe.

Si te gusta lo de subir cuestas (y en la Alpujarra siempre toca), la ermita de San Sebastián te premia con una panorámica del valle que merece la pena. Dicen que aquí hubo una fortaleza visigoda; ahora es un mirador donde sacarás la foto que te durará todo el año. A pocos kilómetros, los restos del Castillo de Olías recuerdan el pasado defensivo de la zona.

Antes de irte del centro, pásate por la Biblioteca Hurtado de Mendoza. Tienen una colección de El Quijote en decenas de idiomas, pura anécdota viajera para contar a la vuelta.

Una escapada que ya conquistó a medio norte de Europa (y nos lo tenían callado)

Para comer rico y barato tienes El Limonero, donde las recetas argentinas se mezclan con el producto de la huerta local. Su menú del día sale por un precio más que razonable y las raciones son generosas. Si quieres ambiente de pueblo de toda la vida, Mesón El Viejo Molino te sirve tapas caseras que te harán llorar.

Lo inconfundible de Órgiva es que aquí te encuentras con una pizzería artesanal regentada por una pareja italo-sueca y al lado una tienda de incienso y velas de colorines. Así de natural se ha vuelto lo multicultural.

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Y como colofón, la ubicación. En 20 minutos estás en Lanjarón bebiendo agua mineral o te plantas en Pampaneira, uno de los pueblos más bonitos de España. La cercanía al Parque Nacional de Sierra Nevada te convierte en senderista sin pretenderlo. Rutas con acequias centenarias, barrancos y vistas a las cumbres más altas de la península.

La gran lección que me llevé es que los extranjeros nos llevan demasiada ventaja. Ellos descubrieron este pueblo hace décadas y nosotros ni siquiera lo habíamos apuntado en la lista de escapadas. Si quieres viajar sin salir de España y sentir que has descubierto algo diferente, Órgiva es el plan.

🧠 Para soltarlo en la cena

Órgiva alberga el mayor templo budista europeo en un pueblo medieval.