El verano aprieta y, con él, las alertas por temperaturas extremas que pueden poner en peligro la salud de nuestros perros y gatos. La Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC) ha lanzado un aviso claro: la deshidratación es una amenaza real que, si no se ataja a tiempo, puede tener consecuencias fatales.
¿Por qué la deshidratación es tan peligrosa en perros y gatos?
El agua es mucho más que un simple líquido: es un nutriente esencial para el organismo. ANFAAC recuerda que una ingesta insuficiente de agua altera el funcionamiento de todo el cuerpo, desde la absorción de nutrientes hasta la eliminación de desechos. En condiciones de calor extremo, el animal necesita más agua para regular su temperatura.
Si la deshidratación no se corrige, disminuye el volumen sanguíneo y se produce un desequilibrio de electrolitos. Esto compromete gravemente la capacidad de regular la temperatura corporal. Como advierte la asociación, 'si no se corrige a tiempo, puede derivar en daños orgánicos graves e incluso en la muerte del animal'.
Los síntomas que te alertan de un golpe de calor

Reconocer las señales a tiempo puede marcar la diferencia. Los síntomas de deshidratación y golpe de calor incluyen jadeo excesivo, aumento de la frecuencia cardiaca, letargo, ojos hundidos, sequedad en nariz y boca y una pérdida de elasticidad en la piel. Si el animal vomita o tiene diarrea, la pérdida de líquidos se acelera y el riesgo se multiplica.
Ante la mínima sospecha, acude al al veterinario. No esperes. La intervención temprana evita complicaciones que pueden ser irreversibles.
El calor no perdona: lo que parece un simple agotamiento puede convertirse en una urgencia vital en cuestión de horas.
Los gatos, por naturaleza, tienden a beber menos que los perros, así que conviene colocar varios recipientes de agua fresca por toda la casa. Con las altas temperaturas, también es buena idea recurrir a fuentes que mantengan el agua en movimiento, algo que a muchos felinos les resulta irresistible.
ANFAAC insiste en la importancia de no sacar a pasear al perro en las horas centrales del día, optando por la primera hora de la mañana o el atardecer, cuando el asfalto ya no quema. Tampoco se debe dejar jamás a un animal dentro de un coche estacionado, ni siquiera con las ventanillas entreabiertas. El interior se convierte en un horno en minutos.
La alimentación también influye. Ofrecer la comida en las horas más frescas ayuda a que el animal la tolere mejor y a evitar digestiones pesadas que aumentan la sensación de calor. Y, por supuesto, hay que prestar una atención redoblada a los más vulnerables: cachorros, animales geriátricos y aquellos con patologías previas tienen un mayor riesgo.
Prevenir es la mejor estrategia: lo que aprendemos cada verano
Cada año, con la llegada del calor, se repiten las mismas advertencias, pero los casos de golpes de calor y deshidratación siguen disparándose. La concienciación de los tutores es la herramienta más eficaz. Pequeños gestos como renovar el agua con frecuencia o colocar cuencos extra pueden parecer insignificantes, pero marcan una diferencia real. La mayoría de los tutores desconoce que una simple tarde de descuido puede desencadenar un cuadro grave.
La prevención empieza por algo tan sencillo como entender que el agua no es opcional: es un escudo. Si convives con un perro o un gato, haz de la hidratación un hábito, no una improvisación. Y recuerda, ante cualquier duda sobre su salud, tu veterinario es quien mejor puede orientarte con pautas adaptadas a tu animal.
🐾 Huella animal
- ❤️ Por qué es importante para un amante de los animales: La deshidratación se puede prevenir con acciones sencillas y salva vidas.
- 📌 De qué no tienes que olvidarte: Renovar el agua a diario, evitar el ejercicio en horas de calor y acudir al veterinario ante cualquier síntoma.
- ⚠️ Cosas a tener en cuenta para el futuro: Las olas de calor serán cada vez más frecuentes; incorpora estos cuidados como rutina de verano y protege a los más vulnerables.



