Lo que ocurre hoy en el Congreso no es una sesión de control: es la comparecencia de Sánchez por corrupción que deja la legislatura al borde del bloqueo. La sentencia de 24 años a José Luis Ábalos, el hombre que lo fue todo en el PSOE, ha sido la puntilla de un goteo judicial que asfixia al Ejecutivo.
Indignómetro
Nivel de impacto social: 9/10. La condena al exministro y la cascada de causas abiertas erosionan la confianza ciudadana y tensan al límite las costuras de la mayoría parlamentaria. Con los fondos europeos como único horizonte firme, cada paso en falso puede acortar la vida del Gobierno.
Por qué la sentencia de Ábalos es la gota que colma el vaso
El fallo judicial no solo tumba a un peso pesado del partido. Revela una trama de corrupción que salpica directamente a la cúpula que rodeaba a Sánchez en sus primeros años en Moncloa. El presidente asumirá errores en la elección de personas de su máxima confianza, pero defenderá que el PSOE rompió amarras con Ábalos y con Santos Cerdán antes incluso de que fueran imputados.
Desde Moncloa insisten en que «no todos los casos son iguales». Pondrán sobre la mesa el caso Kitchen —el escándalo de corrupción policial del gobierno de Rajoy— para contraatacar al PP. También señalarán a Víctor Aldama, el empresario corruptor de la trama Koldo, a quien la derecha ha convertido en una suerte de héroe antisanchista.
Pero la presión no solo llega del banco azul. Los casos de Leire Díez y de José Luis Rodríguez Zapatero añaden más leña a un fuego que ya devora la legislatura. Aunque Sánchez reivindicará el legado progresista de Zapatero, las dudas sobre sus trabajos de consultoría y las joyas incautadas no se disipan.
Y mientras tanto, Begoña Gómez tendrá que acudir esta tarde al juzgado para entregar el pasaporte y aceptar las medidas cautelares. El presidente aludirá a esta causa para denunciar lo que considera una persecución judicial sin base, pero evitará cualquier insinuación directa contra el juez Peinado.
Lo que exige cada socio para seguir apoyando
La comparecencia de este miércoles es también un examen ante sus propios aliados. Podemos dio por muerta la legislatura sin pedir elecciones, pero Ione Belarra lanzó un mensaje claro: hace falta «dignidad y ética». Junts y el PNV, los más duros con el Ejecutivo, mantienen el pulso: los nacionalistas vascos avisan de que la legislatura se agota si no hay Presupuestos, y Junts guarda un silencio expectante.
Sumar, en un difícil equilibrio, critica la corrupción pero descarta salir del Gobierno. Verónica Martínez reclama «contundencia, transparencia y verdad», además de medidas para la vivienda, el control horario y la prestación por crianza. «No basta con hablar de corrupción», subrayan.
ERC y EH Bildu coinciden en que Sánchez debe llenar de contenido los meses que quedan. Gabriel Rufián lo resume: «gobernar es legislar, no resistir». Y Otegi, desde Bildu, deja claro que apoyarán al Ejecutivo frente a la «barbarie» de las extremas derechas, pero exige un programa plurinacional de izquierdas.
La comparecencia de este miércoles se juega en dos carriles: explicar los escándalos y ofrecer un plan legislativo creíble para los próximos meses.
¿Puede sobrevivir la legislatura?
El fantasma de una moción de censura no asusta en Moncloa: nadie ve a Feijóo con apoyos para prosperar. Pero el verdadero riesgo es un bloqueo parlamentario por goteo. Cada socio que se distancia hace más difícil sacar adelante leyes y, sobre todo, los Presupuestos Generales del Estado, la llave que el PNV coloca en el centro de la negociación.
Sánchez confía en que la ejecución de los fondos europeos, que culmina el 31 de diciembre, sea el gran argumento para aguantar. La derecha y la ultraderecha, mientras, fiarán todo a un tono bronco que en Moncloa dan por descontado. Pero la erosión entre los propios es la que más duele: el PSOE ya no puede dar por seguro el voto de nadie sin antes ofrecer contrapartidas sólidas.
El espejo en el que se miran muchos es el de 2018, cuando la sentencia de la Gürtel tumbó a Rajoy. Entonces, el hastío ciudadano con la corrupción unió a una mayoría alternativa. Ahora, sin embargo, no hay un candidato que aglutine ni una alternativa clara de Gobierno. La fragmentación parlamentaria hace que la legislatura dependa más de la paciencia de los socios que de una moción formal.
La comparecencia de hoy es, por tanto, un intento de comprar tiempo con explicaciones y promesas legislativas. Si Sánchez logra reconectar con quienes aún le dan crédito, la legislatura podría alargarse hasta el primer trimestre de 2027. Si no, el adelanto electoral pasará de rumor a certeza.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Pedro Sánchez comparece en el Congreso en plena tormenta judicial, con la sentencia de 24 años a Ábalos como detonante y múltiples causas abiertas contra su entorno.
- Por qué te importa: La crisis de confianza puede bloquear leyes sociales, retrasar los Presupuestos y precipitar unas elecciones anticipadas que cambiarían el rumbo de las reformas pendientes.
- A quién afecta: A toda la ciudadanía, porque la parálisis legislativa frena medidas en vivienda, empleo y prestaciones, y a los socios de investidura que ven peligrar sus acuerdos.
- Hacia dónde vamos: El Gobierno intentará resistir hasta que lleguen los fondos europeos de fin de año; la oposición y parte de los aliados aprietan para forzar un adelanto electoral si no hay Presupuestos ni reformas.



