El Retiro cierra justo cuando más calor hace y el Ayuntamiento se excusa en un protocolo "indignante"

El Retiro y otros ocho parques de Madrid permanecieron cerrados durante el fin de semana y parte de este lunes, desatando de nuevo quejas ciudadanas por cerrar lugares frescos también ante la ola de calor.

El termómetro roza los 40 grados, el asfalto arde y los madrileños buscan alivio a la sombra del arbolado del Retiro, como ocurre en cualquier gran ciudad con todo gran parque. Pero este fin de semana y este lunes 22 de junio se han encontrado de nuevo con las verjas cerradas y el mensaje de "Zona Restringida - Meteorología Adversa". Una imagen que, verano tras verano, provoca la misma reacción en la ciudadanía y que este 2026 vuelve a encender el debate sobre si el Ayuntamiento de Madrid gestiona adecuadamente sus zonas verdes en los momentos en que más se necesitan.

El viernes, el Consistorio clausuró el acceso al Retiro y a otros ocho parques de la capital a partir de las 21:00 horas, motivado por las previsiones de la AEMET que apuntaban a rachas de viento de hasta 68 kilómetros por hora. La tormenta dejó su huella en el arbolado y, conforme al protocolo vigente, los técnicos del Área de Medio Ambiente debían inspeccionar cada ejemplar antes de permitir el acceso al público.

El Ayuntamiento subrayó que no hay una hora fijada para la reapertura, ya que el protocolo exige que, una vez finalizado el episodio de fuertes vientos, los técnicos municipales lleven a cabo una inspección exhaustiva del arbolado, realizando la apertura de manera progresiva y únicamente cuando se hayan evaluado y solventado los posibles daños.

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Sin embargo, aunque para el Ayuntamiento es un procedimiento técnico reglado, para quienes madrugan para dar un paseo o llevan a sus hijos a jugar resulta sencillamente incomprensible. El parque amaneció cerrado el sábado, el domingo y también el lunes por la mañana, cuando las compuertas no se abrieron hasta que se acercaban las diez. Decenas de horas sin acceso a uno de los pulmones verdes más importantes de la capital, en pleno pico de una ola de calor.

Los vecinos del entorno llevan años siendo los más activos en denunciar lo que consideran una gestión inaceptable. Desde la Asociación Vecinal Retiro Norte explican que si hay un aviso rojo de tres horas a las 15:00, desalojan desde las 13:00 y no abren hasta las 10:00 del día siguiente, lo que suma quince horas y dos días de cierre por una alerta de apenas tres horas. Denuncian que se amparan en una supuesta revisión que no hacen al atardecer ni por las mañanas hasta que entran a las ocho, dejando el parque cerrado por comodidad. La queja no es nueva, pero en cada nueva ola de calor gana en intensidad y en resonancia social.

El protocolo de cierre de El Retiro nació de una tragedia

El protocolo de actuación ante situaciones meteorológicas adversas se estableció en 2019 después de que la caída de una rama provocara la muerte de un hombre de 38 años en El Retiro y un niño de cuatro años muriera al caerle un árbol encima en 2018. Esas muertes cambiaron la manera en que el Consistorio gestiona sus parques históricos y dejaron una herida que ningún responsable político quiere volver a reabrir.

El protocolo contempla varios niveles de actuación. Con alerta roja se cierran los parques que tienen puertas de acceso y cerramiento perimetral, entre los que figuran los Jardines del Buen Retiro, el Jardín del Capricho de la Alameda de Osuna, los parques Juan Carlos I y Juan Pablo II, la Quinta Torre Arias, la Quinta de los Molinos, la Quinta Fuente del Berro, la Rosaleda del Parque del Oeste y el Parque Lineal del Manzanares. Con alerta naranja se restringe el acceso a zonas infantiles, deportivas y de mayores en esos mismos parques.

En lo que respecta al calor, con temperaturas superiores a 35 grados la alerta amarilla se activa cuando la velocidad de racha máxima del viento está entre 30 y 40 kilómetros por hora; el nivel naranja entra en marcha cuando el viento supera los 50 km/h pero es inferior a 55, mientras que la alerta roja se activa cuando supera los 55 km/h. El calor intenso reseca la madera y hace que las ramas partan en lugar de doblarse, por lo que la combinación de temperatura y viento es la que determina el nivel de riesgo real. El delegado del área, Borja Carabante, ha señalado que el 80 % de los incidentes relacionados con caídas de ramas o árboles en El Retiro ocurren durante ese 1 % del tiempo en que el parque está bajo alerta roja y cerrado al público.

Cambios en el protocolo de cierre El Retiro
Cambios en el protocolo de cierre El Retiro | Fuente: Ayuntamiento de Madrid

El caso es que este verano llegó con una novedad que parecía que iba a cambiar las cosas. El Ayuntamiento puso en marcha el denominado Protocolo Retiro 2026, que flexibiliza las condiciones de cierre. Los umbrales de rachas de viento necesarias para el cierre suben entre 5 y 10 km/h en los distintos niveles de alerta, y los parques Juan Carlos I, Juan Pablo II y Lineal del Manzanares nunca volverán a cerrar por meteorología adversa. La medida se apoyó en un análisis técnico de doce años de comportamiento del arbolado que reveló una menor correlación entre temperatura máxima, humedad del suelo y caídas masivas en episodios de alerta naranja y roja. La vicealcaldesa Inma Sanz lo presentó como un paso adelante para que los madrileños disfrutasen del Retiro más días al año.

El problema es que el nuevo protocolo entró en vigor el domingo 21 de junio, justo cuando los técnicos aún inspeccionaban los árboles tras la tormenta del viernes. El resultado fue que la medida "flexibilizadora" llegó acompañada de un fin de semana con cierres mientras los madrileños sufrían las temperaturas más altas del año, lo que alimentó aún más el enfado de quienes llevaban días esperando poder aliviarse en El Retiro u otros lugares verdes.

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"Quieren que vayamos al bar para no morirnos de calor"

En este diario ya contamos lo que ocurrió el año pasado con el protocolo de cierres de parques. ciudadana llamada Paloma, profesora de Filosofía y residente en Madrid, resumió el sentir de muchos: "Es una vergüenza que cierren los parques en plena ola de calor y superando los 35 grados. Para un sitio que hay en el centro para buscar el fresco... ¿Qué será lo próximo, dejar El Retiro en modo sartén?". Otro vecino del barrio fue más directo: "Quieren que gastemos en bares para no morirnos de calor. No puedes estar a la sombra, pero sí en el Florida Park".

Lo que irrita especialmente a quienes protestan no es tanto el cierre puntual durante un episodio de viento extremo como la sensación de que el protocolo maximiza el tiempo de cierre muy por encima de lo estrictamente necesario. Un ingeniero de Montes llamado Guillermo lamenta que Madrid sea la única gran capital que cierra sus parques con calor extremo, al contrario que urbes como Sevilla, Barcelona o Bilbao. En términos de salud pública, lo considera la decisión más irracional que ha visto, cerrar el único lugar en el que los madrileños pueden ir a respirar aire limpio, hacer deporte o huir del tráfico.

Parque de El Retiro cerrado
Parque de El Retiro cerrado | Fuente: Agencias

La ciencia respalda parte de esa frustración, puesto que investigadores como Marta Olazabal, del Centro Vasco de Cambio Climático, recuerdan que el calor es un "asesino silencioso" y que limitar el acceso a zonas verdes priva a la población de su principal recurso para combatirlo. Expertos del CREAF y Greenpeace subrayan que los parques urbanos pueden ser entre 2 y 5 grados más frescos que el entorno inmediato y que su cierre debería ser la última opción.

Ciudades como Barcelona han creado redes de refugios climáticos con bibliotecas, centros cívicos y parques adaptados para que ningún vecino tenga que caminar más de cinco minutos para encontrar alivio. Madrid ha habilitado toldos en la Puerta del Sol y nebulizadores en Madrid Río, pero no cuenta con una alternativa equivalente que sustituya a sus grandes parques cuando estos echan el cierre.

La Asociación Vecinal Retiro Norte y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid elevaron a la plataforma Decide Madrid la propuesta de cambio del protocolo, argumentando que los cierres continuados y prolongados privan al parque de las utilidades sociales para las que fue creado. Denuncian pérdidas económicas en hostelería, turismo y comercio, impedimentos a la movilidad peatonal y ciclista, pérdida de trabajo en centros culturales y bibliotecas y deterioro de la imagen de la ciudad entre visitantes que se encuentran sus rincones más emblemáticos vallados.

En 2025, el Parque de El Buen Retiro cerró más de una treintena de veces, con restricciones que se prolongaban más allá del tiempo que duraba el propio episodio meteorológico.