Reconócelo, el verano nos empuja a dietas rápidas, pero el nutricionista Pablo Ojeda avisa: si en una semana bajas más de dos kilos, no estás quemando grasa.
El nutricionista Pablo Ojeda lo soltó sin filtros en el programa La Roca: “Si en una semana has bajado más de 2 kg, es muy probable que no sea grasa lo que estás perdiendo, sino agua, glucógeno y masa muscular”. La frase duele, pero tiene todo el sentido científico. Una dieta a base de zumos detox te hará ver números más bajos en la báscula, sí, pero esa bajada no engaña a tu composición corporal.
La verdad incómoda que esconden los zumos detox
Las dietas detox, esas que prometen depurarte a base de licuados verdes durante varios días, provocan una pérdida rápida de líquidos. El 70% de tu organismo es agua, como recuerda Ojeda. Al restringir calorías y sólidos, vacías las reservas de glucógeno (que almacenan agua) y eliminas líquido. Vas a perder 3, 4 o 5 kilos en poco tiempo, pero no estás perdiendo porcentaje graso. Es más, la masa muscular también se resiente, y ese es uno de los grandes errores cuando se quiere adelgazar: confundir bajar de peso con bajar de grasa.
Una buena pérdida de peso en forma de grasa son unos 400 gramos a la semana, aproximadamente, tal y como apunta el nutricionista. Cuando superas esa cifra, la alarma debe sonar: la grasa es mucho más lenta de perder. De hecho, si bajas más de dos kilos en siete días, sospecha. No estás quemando grasa, estás vaciándote de líquido y músculo, y eso ralentiza el metabolismo.
El cuerpo no entiende de ayunos milagro: entra en modo supervivencia y se resiste a soltar la grasa. Los zumos detox, además, apenas aportan fibra y disparan la glucosa, lo que provoca hambre y ansiedad.
Perder más de 400 gramos semanales no es grasa, es un espejismo de agua y músculo que vuelve con efecto rebote.
Por qué perder peso rápido no es adelgazar (y lo dice la ciencia)
Cuando reduces drásticamente las calorías, el metabolismo basal se ralentiza y el organismo se aferra a la grasa como reserva. Lo que realmente pierdes es agua y proteínas musculares. Además, los zumos detox apenas aportan fibra, provocan picos de glucosa y despiertan un hambre feroz que termina en atracones. El efecto rebote está servido.
El nutricionista Pablo Ojeda insiste en que perder peso no es vaciarte, sino reordenar hábitos, cuidar la glucosa, preservar músculo y respetar tu metabolismo. La ciencia coincide: una restricción excesiva no quema grasa, la almacena. Volver a comer normal tras una semana de ‘detox’ hará que recuperes los kilos, y seguramente con intereses.
Tu cuerpo ya tiene su propio detox (y no necesita zumitos)
Si crees que necesitas limpiar tu organismo, Ojeda te manda a la UCI: “Lo primero que tienes que hacer si sospechas que estás intoxicada es irte a la UCI”. El cuerpo se depura solo, día y noche, gracias al hígado, los riñones, los pulmones y la piel. Son mecanismos ancestrales que no necesitan ningún zumito verde. Detrás de cada dieta milagro hay un negocio, pero tu hígado no pide un batido: pide comida real.
En Trendencias ya hemos destapado otros mitos, como el del ayuno extremo o las dietas de la fruta, y el patrón se repite: soluciones rápidas que ignoran la fisiología. La pérdida de grasa sostenible requiere tiempo, estrategia y, sobre todo, paciencia. Olvídate de los atajos: comer equilibrado, con proteínas, carbohidratos y grasas saludables, y mover el cuerpo es lo único que funciona.
🧠 Para soltarlo en la cena
Si pasas de 400 g semanales, pierdes agua, no grasa.




