Si tienes más de 52 años y te quedas sin empleo, la ayuda que te sostiene hasta la jubilación va a costarle a las arcas públicas otros 17.935 millones de euros adicionales. La factura la ha calculado FEDEA en un informe demoledor para una prestación que, desde 2019, se ha convertido en una 'prejubilación pública encubierta'. Vamos al grano.
Qué cambió en 2019 y por qué la factura se ha disparado
La reforma aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez rebajó la edad de acceso de los 55 a los 52 años, modificó la evaluación de las rentas a nivel individual (ya no se mira a la unidad familiar) y extendió la ayuda hasta la edad ordinaria de jubilación. La base de cotización por contingencias comunes saltó del 100% al 125% del salario mínimo. Así, mientras se percibe el subsidio de 480 euros mensuales, la Seguridad Social asume unas cotizaciones muy generosas que luego engordan la pensión futura.
Esa combinación ha convertido la prestación en una figura híbrida: a medio camino entre la renta de sustitución y el trampolín previsional. FEDEA proyecta que para 2030 el número de beneficiarios se disparará hasta los 529.880 —más del doble de los 214.163 que habría sin la reforma— y unos 315.718 perceptores adicionales serán atribuibles exclusivamente a los cambios de 2019. Solo la nómina del SEPE pasará de 400,5 millones a 1.818 millones anuales en 2030.
Menos vuelta al empleo, más agujero en las cotizaciones
El Banco de España ya puso el foco en el desincentivo: menos del 9% de los perceptores consigue reincorporarse al trabajo al año siguiente, frente al 30% de quienes cobran la prestación contributiva. La sobrecotización que supone el 125% del SMI explica buena parte de ese dato, aunque los técnicos piden cautela porque la duración indefinida de la ayuda también empuja a muchos a alargar la situación.
El efecto colateral se mide en euros: la Seguridad Social perderá 8.479 millones en cotizaciones que dejarán de ingresarse por empleos que, en ausencia de la reforma, podrían haberse mantenido. Y a esa cifra se suman los 9.456 millones adicionales que el sistema tendrá que desembolsar en pensiones futuras, engordadas por las bases de cotización ampliadas. El total ronda los 18.000 millones, con el desembarco del baby boom en el sistema de pensiones como telón de fondo.
El espejo del Banco de España y el precedente de 2012
No es la primera vez que el subsidio para mayores de 52 años se revisa con resultados inquietantes. La reforma de 2012 endureció las condiciones para acceder a él y, años después, los datos mostraron que el número de beneficiarios cayó con fuerza. La relajación de 2019 ha revertido casi todas aquellas restricciones y ha vuelto a inflar la nómina de perceptores. Ahora, los análisis del Banco de España y de FEDEA coinciden en que el diseño actual penaliza fiscalmente al sistema y apenas reactiva la vuelta al empleo.
El informe de los investigadores advierte de un problema de equidad adicional: al no tener en cuenta la renta de la unidad familiar, la ayuda puede llegar a hogares con segundos ingresos altos, lo que distorsiona el objetivo original de protección al desempleado vulnerable. La lectura de FEDEA es que la reforma ha creado un puente directo hacia la jubilación con un coste social que hasta ahora no se había cuantificado con esta precisión.
El subsidio de mayores de 52 años se ha transformado en una suerte de prejubilación encubierta, con un sobrecoste de 18.000 millones para la Seguridad Social.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Un informe de FEDEA calcula que la reforma de 2019 del subsidio para parados mayores de 52 años costará 17.935 millones adicionales.
- Por qué te importa: La generosidad de las cotizaciones y la duración indefinida reducen el incentivo para volver a trabajar y tensan el sistema de pensiones.
- A quién afecta: A los trabajadores sénior que pierdan el empleo, al SEPE y a toda la Seguridad Social, especialmente con la llegada del baby boom.
- Hacia dónde vamos: La cifra pone presión sobre futuras reformas del subsidio, mientras el Banco de España ya pide revisar la sobrecotización.



