Starbucks y Nil Ojeda acaban de liar una colaboración que va a cambiar las tardes de los amantes del café y el ajedrez. La cadena usará sus locales como tableros de juego por toda España, y te adelanto que el premio no lo encontrarás en tiendas.
Del scroll infinito al jaque mate: qué es esta movida
La noticia ha sentado como un golpe en el tablero. Starbucks España se alía con MilfShakes, la firma del creador Nil Ojeda, para ofrecer algo que la Gen Z lleva tiempo pidiendo: planes presenciales que no huelan a marketing forzado. Nada de filtros ni stories fugaces. Aquí se viene a echar una partida de ajedrez en buena compañía, con un café en la mano y sin prisas.
La idea nace de una necesidad real: los jóvenes están hasta el moño del doomscrolling y buscan excusas para quedar en persona. Por eso la marca ha diseñado una gira de torneos por varias ciudades con partidas de quince minutos contra jugadores expertos. Para participar basta con pedir una consumición en el local, y el ambiente promete ser mucho más pausado que el de una cafetería cualquiera.
Tour por España: ajedrez, café y una edición limitada que todo el mundo persigue
La ruta arranca este mismo 22 de junio en el Passeig de Gràcia de Barcelona, sigue al día siguiente en la calle San Vicente Mártir de Valencia y continúa el miércoles en el Coso de Zaragoza. En julio saltará a A Coruña (Rúa Nova), Sevilla (Avenida de la Constitución) y Madrid (calle de Goya). En cada parada, quien derrote a uno de los expertos se lleva a casa una de las treinta unidades de un ajedrez de edición limitada que integra la sirena de Starbucks con las figuras del universo MilfShakes. No se vende: solo se gana.
La campaña viene respaldada por una producción audiovisual con Havas PR y ASA que intenta traducir el ritmo frenético de las redes a la calma de una partida. Básicamente, un lavado de cara analógico al plan de siempre.
Más allá del hype por las piezas de colección, el proyecto toca una tecla interesante. Muchas marcas han intentado seducir a la Gen Z con códigos digitales, pero pocas han puesto el foco en el simple placer de compartir un rato sin pantallas de por medio. Starbucks recupera aquí su esencia de tercer espacio entre casa y trabajo, y lo hace de la mano de un creador que entiende mejor que nadie qué le pica a esa generación.
En internet, a veces la mejor estrategia de marketing es lanzar un plan que huela a offline de verdad. Y este lo tiene.
Por qué esta campaña sí le habla a la Gen Z de verdad (y no como otros intentos)
El precedente más cercano lo encontramos en 2025, cuando varias cadenas de comida rápida empezaron a regalar experiencias IRL en lugar de clics. Pero Starbucks ha ido un paso más allá al unir producto, experiencia y comunidad en un mismo local. Mientras otras activaciones se limitan a soltar un photocall y esperar el contenido generado por el usuario, aquí la experiencia es el contenido en sí mismo. La gente no va a hacerse la foto: va a jugar, a charlar y a desconectar del teléfono.
Lo interesante es que Nil Ojeda no pone solo su cara; su firma está en el diseño de las piezas y en el tono de la campaña. Es una colaboración real, no un simple patrocinio con un tuit programado. El resultado es una acción que no parece un anuncio, y eso en 2026 vale oro. Eso sí, habrá que ver si las 30 unidades se acaban convirtiendo en objetos de culto entre coleccionistas o si la iniciativa se diluye al terminar el verano.
El Salseómetro
Nivel de salseo: 6,5/10. Ni beef ni cancelación, pero la movida es lo suficientemente inesperada como para que medio Twitter esté compartiendo el vídeo. El ajedrez físico con recompensa exclusiva tiene ese punto de fiebre coleccionista que pega fuerte en redes (y las listas de espera de las cafeterías van a estar a reventar).
📱 El TL;DR (Too Long; Didn't Read)
- 👤 De quién hablamos: Nil Ojeda y su marca MilfShakes, aliados con Starbucks España.
- 📲 En qué red social ha pasado: Campaña física con eco inmediato en Instagram y TikTok.
- 🔥 Por qué es viral: Una colab que cambia los likes por partidas de ajedrez y premia con piezas de colección imposibles de comprar.



