A ver, 2026 nos trajo el Mundial y, de regalo, un FIFA que Netflix prometía como la gran sorpresa interactiva. Spoiler: no solo no fue una sorpresa, sino que ahora su estudio, Refractor Games, se ha quedado con el 15% de la plantilla original. El 85% restante, fuera. Y eso a semanas de haberse estrenado. El director, Nathan Burba, dice que no es un cierre, pero con ochenta desarrolladores en la calle y la financiación de Delphi Interactive retirada, la diferencia es más semántica que real.
El gol por la escuadra que nunca llegó
FIFA World Cup: Launch Edition aterrizó en Netflix el 11 de junio con más urgencia que un penalti en el minuto 90. La recepción fue mayormente negativa: usuarios quejándose de bugs, falta de contenido y una sensación general de producto a medio cocer. Netflix, en una nota de prensa, ya avisaba: «la Launch Edition representa nuestro saque inicial» y que «evolucionaría con el paso del tiempo». Pues bien, el tiempo ha pasado y la evolución se la han dado a la plantilla: patada al balón y a casita.
Cuando la financiación se retira, no hay prórroga
La editora Delphi Interactive ha cortado el grifo. Fuentes de la industria apuntan a que el juego no cumplió los objetivos, y con las bajas calificaciones, la decisión empresarial fue fulminante. Refractor Games se queda sin respaldo económico, así que adiós a las actualizaciones prometidas. La ironía: Netflix, que está invirtiendo fuerte en juegos, permite que uno de sus títulos estrella vinculado al evento deportivo del año se quede sin soporte en pocas semanas. Te suena a estrategia, ¿verdad?
La industria repite su peor costumbre
No es la primera vez, ni será la última. El sector del videojuego parece tener un guion fijo: anunciar proyecto, meter prisa a los desarrolladores, lanzar sin pulir y luego despedir en masa. Este FIFA de Netflix es el enésimo ejemplo de un modelo que trata a los equipos como piezas desechables. La diferencia aquí es que el producto ni siquiera era de pago; estaba incluido en la suscripción, así que las métricas debían ser realmente malas para que Delphi se bajara del barco tan rápido.
Lo peor es que el juego tenía potencial: usar la licencia FIFA en Netflix, con plantillas actualizadas del Mundial, podía haber sido un gancho perfecto para atraer a nuevos suscriptores. Pero lo sacaron a medio gas y ahora el plantel de programadores se ha ido al banquillo de los parados. Burba insiste en que el estudio sigue vivo, pero con el 85% menos de personal, cualquier futuro desarrollo suena a quimera.
Sacar un juego con prisas, verlo fracasar y despedir a todo el mundo se ha convertido en la jugada más repetida de la industria.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 3,5/10. El juego nació con poco entusiasmo y los acontecimientos recientes hunden cualquier expectativa. Si alguien aún esperaba un FIFA decente en Netflix, que se siente. Este proyecto pinta a cadáver hace semanas.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Refractor Games ha despedido al 85% de la plantilla que hizo el FIFA de Netflix.
- 🔥 ¿Por qué importa? La editora retiró la financiación tras la mala acogida del juego, confirmando que la industria sigue con su costumbre de echar a los equipos.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si pagas Netflix, te quedas sin actualizaciones de un juego que prometía evolucionar. Para los desarrolladores, es drama real.



