Esto no es un drill. Wimbledon ha soltado la última wild card femenina y el nombre es el que todo el mundo esperaba: Serena Williams, 44 años, siete títulos en la hierba londinense y 23 Grand Slams en la mochila. El regreso más esperado del tenis ya tiene fecha.
Esto no es un simulacro (literalmente)
Lo ha confirmado la organización con un post en la cuenta oficial de Instagram que ya es historia del deporte: “This is not a drill”. Y no, no es un simulacro. La 23 veces campeona regresa a un cuadro individual de Grand Slam por primera vez desde aquel lejano 2022 en el mismo escenario, cuando cayó en primera ronda ante Harmony Tan. Desde entonces, nada oficial. Hoy, el silencio ha terminado.
El dato que hace temblar al resto del cuadro
No es solo una leyenda que vuelve por nostalgia. Serena lleva un mes dejando pistas sobre la tierra batida y la hierba. La semana pasada ganó su primer partido en Queen's con la canadiense Victoria Mboko y luego sufrió una derrota rápida en Berlín con Karolina Muchova. Pero el jueves pasado colgó un vídeo en sus redes entrenando en en las pistas de Aorangi Park de Wimbledon, con sus hijas Olympia y Adira mirando desde la grada. El hambre competitiva está intacta, y las rivales lo saben.
La mayoría de las jóvenes del circuito no tiene ni idea de lo que es enfrentarse a Serena en un Grand Slam, pero sí saben que esta wild card no se regala. El All England Club suele reservarlas para talentos locales o para estrellas que vuelven de lesiones. Que se la hayan dado a ella, con 44 años, dice más que cualquier ránking.
Si alguien podía volver a los 44 y hacer temblar el All England Club, es Serena Williams.
Por qué este regreso sí tiene sentido (y no es puro marketing)
Andy Murray lo confesó en la BBC: en el pasado Miami Open, Serena le dijo que echaba de menos competir “todos los días”. Murray, que a sus 44 no se ve ni de broma, lo cuenta como quien ha visto un fantasma. Y es que Serena nunca dijo “adiós”, solo “evolucionar lejos del tenis”. Esa ambigüedad siempre dejó una rendija abierta.
Sus siete títulos en Wimbledon —más los seis dobles con Venus— la convierten en la reina indiscutible de esta superficie. Pasó 319 semanas como número uno del mundo. Volver a pisar la hierba no es un capricho: es puro instinto de campeona. El vestuario ya tiembla, y la taquilla va a reventar.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Wild card confirmada. Serena jugará individuales en Wimbledon 2026, además de dobles con Venus.
- 👀 Último partido individual en un Grande fue en Wimbledon 2022; desde entonces, partidos de exhibición y dobles para mantenerse activa.
- 👀 Murray cuenta que ella “lo echa de menos todos los días”. Nosotros también.

