Para entender la magnitud de estas declaraciones, debemos remontarnos al año 1999. Luis Alegre sitúa en esa fecha exacta el origen de su vínculo personal con la reina Letizia. Todo comenzó gracias a la intermediación de una compañera en común que, por aquel entonces, compartía labores de redacción y plató con la periodista. La conexión no tardó en producirse.
El primer contacto entre ambos tuvo lugar a través de una llamada telefónica. Ella acudió a él solicitando orientación y ayuda profesional para elaborar un reportaje. Desde esa primera toma de contacto, el actual director del Festival de Cine de Tudela quedó totalmente fascinado por sus inmensas capacidades. Según ha recordado en la entrevista televisiva, desde ese mismo instante inicial le pareció “una superdotada” para la comunicación y no tardó en detectar en su forma de trabajar “una inteligencia brutal”.
Esa capacidad de esfuerzo y su destreza frente a los retos profesionales sentaron las bases de un respeto mutuo que, con el paso de los meses, terminaría transformándose en una de las amistades más sólidas del panorama nacional. La reina Letizia demostraba ya entonces el rigor que hoy aplica en su extensa agenda oficial.
Las salas de cine como el gran refugio para la reina Letizia

Más allá del ámbito profesional, el verdadero nexo de unión entre ambos se consolidó gracias al séptimo arte. Según detalla el escritor, la amiga que tenían en común ya le había hablado en varias ocasiones sobre el perfil altamente cinéfilo de la actual monarca. Este dato fue clave para que Alegre diera un paso más en la construcción de su amistad.
Antes incluso de que llegaran a conocerse en persona, él tuvo el detalle de hacerle llegar unos abonos correspondientes a los conocidos cines Renoir. Su intención era que la reina Letizia pudiera acudir a disfrutar de las proyecciones en las salas junto a esa compañera que compartían. Esta pasión compartida cimentó una relación inquebrantable. El propio cineasta lo define de manera contundente: “La cinefilia provoca afinidades muy fuertes y potentes. Muchas de mis grandes amistades, como la de Letizia, es nuestra pasión por el cine”.
Evidentemente, el rumbo de los acontecimientos dio un giro radical poco tiempo después. A pesar de esa cercanía cultural, Alegre no tenía ninguna pista sobre la vida sentimental de su amiga. “El shock fue enterarme de que tenía una relación con el príncipe Felipe”, ha confesado ante los micrófonos del medio navarro.
El anuncio radiofónico que sorprendió al entorno de la reina Letizia

El calendario marca el 1 de noviembre de 2003 como una fecha histórica. Aquel día, la Casa Real emitió el comunicado oficial que anunciaba el compromiso matrimonial entre el heredero al trono y la periodista asturiana. La noticia paralizó al país, pero la forma en que Luis Alegre se enteró resulta especialmente curiosa y terrenal.
Esa tarde, el cineasta se encontraba en la localidad de Tudela escuchando el mítico programa Carrusel Deportivo. De pronto, la programación deportiva se interrumpió para dar el gran anuncio. Su primera reacción fue de absoluta incredulidad, tal y como relata: “Escucho esto y digo no he oído bien. Debe ser otra Letizia Ortiz”. Tras asimilar la información, decidió ponerse en contacto directo con ella para verificar si aquello era cierto. Comprobó rápidamente que no se trataba de ninguna broma radiofónica.
Esa sorpresa monumental se explica por el enorme hermetismo que mantuvo la reina Letizia para proteger su relación. Meses después, el 22 de mayo de 2004, asistió a la multitudinaria boda celebrada en la Catedral de la Almudena de Madrid. Durante la entrevista, Alegre ha recalcado su total desconocimiento previo sobre el noviazgo: “¿Sabes qué pasa? Que para empezar, yo la conocía a ella siendo periodista, siendo amigo, luego el shock fue cuando me enteré, porque no sabía que tenía una relación”.
La lealtad incondicional y el impacto de la reina Letizia sobre el rey

Cuando se le pregunta por el lado más personal, el docente dibuja un retrato alejado de la frialdad institucional. Alegre destaca unos valores humanos que rara vez trascienden a la opinión pública. “Ella tiene otra cosa que no sabe: un sentido de la amistad brutal, de una lealtad impresionante. Es una gran amiga, que me lo ha demostrado constantemente, con la que tengo complicidad brutal. La quiero muchísimo y la admiro profundamente”, asegura.
Esta forma de ser tan estructurada y leal tiene una traducción directa en su labor diaria frente a la Corona. El íntimo amigo de la reina Letizia no duda en evaluar su desempeño institucional de forma muy positiva. Afirma sin rodeos que “lo está haciendo muy bien” y sostiene: “gracias a ella la institución se ha visto muy beneficiada” a lo largo de todos estos años de trabajo continuo.
Pero la afirmación más contundente llega cuando analiza la influencia directa que ejerce sobre su marido. Para Luis Alegre, la presencia de la antigua presentadora de informativos ha sido un motor de evolución indiscutible para la Casa Real. Sin dudarlo un segundo, sentencia: “Creo que ha mejorado al propio rey Felipe VI, al que le tengo un afecto enorme”.
La agenda de la reina Letizia y su firme compromiso con la educación

Desde el año 2000, Alegre asume la dirección del Festival de Cine de Tudela. Como es lógico, durante mucho tiempo intentó que su gran amiga acudiera al evento. Invitó a la reina Letizia de forma reiterada durante años, pero se topó con la realidad ineludible de su cargo público. Él mismo comprende la situación perfectamente: “Una reina no puede ir a todos los sitios por muy amigo que sea quien se lo dice. Hay un protocolo y unas prioridades”.
Esta iniciativa pedagógica logró la aceptación inmediata de la reina Letizia. Según explica Alegre en Navarra Televisión, el proyecto lograba reunir todos los elementos a los que la monarca otorga un enorme valor dentro de su hoja de ruta. Por un lado, saciaba su conocida cinefilia y su profundo interés por apoyar el cine español. Por otro, fomentaba el aprecio por las obras clásicas mientras reforzaba su atención constante a los proyectos vinculados con la educación de los más jóvenes.



