En estos precisos momentos, la princesa Leonor se encuentra rematando su tercer curso de intensa formación militar. Su estancia en la academia del aire ubicada en la región de Murcia ha supuesto un punto de inflexión en su preparación como futura Jefa de Estado. Durante este periodo, la joven ha logrado marcar un hito personal y familiar muy significativo al atreverse a realizar un salto en paracaídas. Este arriesgado ejercicio castrense es un desafío que, curiosamente, nunca llegaron a experimentar en su día ni su padre, el rey Felipe VI, ni su abuelo, el rey emérito Juan Carlos.
Una vez que la heredera dé por concluida esta exigente etapa en las instalaciones militares murcianas, pondrá rumbo a unas merecidas vacaciones de verano. Los planes apuntan a que disfrutará de unos días de descanso en compañía de sus compañeros de instrucción, para posteriormente reunirse con su núcleo familiar en algún destino vacacional que, como viene siendo habitual, se mantendrá bajo el más estricto secreto por motivos de seguridad.
Tras este periodo de desconexión, la princesa Leonor deberá afrontar un nuevo y apasionante reto académico: su ingreso en el entorno universitario. La Universidad Carlos III, en su campus de Getafe, ya se prepara para recibirla con los brazos abiertos. La expectación en el municipio madrileño es máxima, hasta el punto de que en uno de los bares más frecuentados por los estudiantes de la zona ya están debatiendo la posibilidad de bautizar una de sus tradicionales tapas con el nombre de la hija mayor de los monarcas.
El pasado oculto de la princesa Leonor en tierras británicas

Resulta muy común que cualquier joven, antes de iniciar sus estudios universitarios, decida buscar un empleo temporal durante los meses de verano. Trabajar en un supermercado o servir mesas en un bar de costa suele ser la vía habitual para ganar un dinero extra y poder costearse las salidas y el ocio. Obviamente, el perfil de la princesa Leonor no encaja en este escenario de necesidad económica para financiar su tiempo libre. Sin embargo, el destino quiso que la joven sí experimentara lo que significa ganarse el pan con el sudor de su frente.
Para comprender esta historia debemos retroceder un par de años en el tiempo, concretamente a la etapa en la que la heredera hizo las maletas para cursar el bachillerato internacional en el prestigioso UWC Atlantic College de Gales. Este centro educativo, por el que tiempo después también pasaría su hermana pequeña, la infanta Sofía, fue el escenario de una estancia que ha sido calificada por muchos como verdaderamente modélica y ejemplar en todos los sentidos.
Fue precisamente rodeada de estudiantes de múltiples nacionalidades cuando la princesa Leonor decidió buscarse un empleo. Los motivos que la impulsaron a tomar esta decisión no tenían nada que ver con la liquidez financiera, sino con un problema mucho más terrenal. Según llegó a confesar su propio padre, lo que más añoraba la joven durante su internado en el Reino Unido era la rica gastronomía de España, llegando a catalogar el menú que servían en el comedor del colegio británico como "incomible".
Un restaurante clandestino y el delantal de la princesa Leonor

Para hacer frente a la deficiente calidad de las comidas del internado, los alumnos decidieron pasar a la acción. Un compañero de estudios tuvo la brillante idea de fundar 'Hot To Go', un restaurante clandestino dentro del propio colegio que rápidamente causó furor y revolucionó los estómagos del resto de la comunidad estudiantil. La iniciativa gastronómica fue un rotundo éxito, y la futura reina de España no dudó en formar parte activa del proyecto desde sus cimientos.
El medio Monarquía Confidencial ha aportado detalles muy precisos sobre este sorprendente episodio, señalando: "Lejos de los protocolos reales, los vestidos de gala y las recepciones oficiales, la princesa Leonor pasó una parte muy activa de su estancia en el UWC Atlantic College con el delantal puesto". Esta incursión en el mundo de la hostelería encubierta nació, según fuentes cercanas, por "pura necesidad y nostalgia gastronómica".
Lejos de adoptar un papel directivo o quedarse al margen, la princesa Leonor se remangó como cualquier otro adolescente. La información publicada asegura que operó "como una trabajadora más: se encargó de preparar las comandas y arrimar el hombro en la limpieza y tareas diarias de la cocina". Este comportamiento ha destapado una faceta "completamente desconocida que demuestra la absoluta normalidad y compañerismo con la que la hija de los Reyes afrontó su etapa británica".
Las declaraciones sobre la princesa Leonor y el negocio estudiantil

Siete años después de que ocurrieran aquellos hechos entre fogones y productos de limpieza, el verdadero cerebro detrás de la propuesta gastronómica ha decidido romper su silencio. Yago Ferretti, el creador del restaurante clandestino, ha ofrecido su visión sobre el papel que jugó la princesa Leonor en su pequeña empresa. El joven prefiere restar importancia al rango de su antigua empleada para poner en valor el emprendimiento en sí mismo.
En sus declaraciones, Ferretti se muestra contundente al analizar la repercusión de la historia. "Sinceramente, creo que la historia no está en la princesa; eso es solo una anécdota. La verdadera historia es Hot To Go", asegura el fundador del proyecto escolar. A pesar de querer desviar el foco hacia el negocio, no ha dejado pasar la oportunidad de valorar la actitud de la heredera durante aquellas intensas jornadas de trabajo oculto.
Para zanjar el asunto, el antiguo compañero de internado emitió un juicio muy positivo sobre la educación que ha recibido la joven por parte de la Casa Real. "Sobre la princesa, me limito a decir que me alegra saber que la familia real española ha educado a sus hijas para ser lo suficientemente humildes como para trabajar, como cualquier otra joven, en un restaurante gestionado por estudiantes", sentenció Ferretti.



