La piscina natural de Ávila con sombra de pinos y aguas cristalinas para escapar del calor en familia

En Guisando, a los pies de Gredos, hay una piscina natural rodeada de pinos donde el calor se queda fuera. Aguas cristalinas, entrada gratuita y sombra suficiente para pasar el día entero sin agobios.

Ávila guarda uno de esos rincones que solo conocen quienes ya han sufrido demasiadas colas de tráfico rumbo a la playa. Se llama Charco del Risquillo y está a menos de dos horas de Madrid, metido en plena Sierra de Gredos.

No hace falta reservar nada ni pagar entrada. Solo llegar pronto, aparcar cerca del pueblo de Guisando y caminar unos minutos hasta encontrar el agua más transparente que hayas visto en un río español. El fondo se ve entero, y eso ya dice mucho de lo que te espera.

Dónde está esta piscina natural de Ávila

El Charco del Risquillo se encuentra en el término municipal de Guisando, en la cara sur de Gredos, muy cerca del área recreativa Casa del Parque. El acceso es sencillo: se llega en coche por la AV-913 y desde el aparcamiento gratuito apenas hay que caminar un breve tramo a pie.

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Lo que lo distingue de otras zonas de baño de la provincia es su combinación de presa de hormigón y entorno de pinar. El Ayuntamiento acondicionó hace años una pequeña presa sobre el río Pelayo que retiene el agua y forma esta piscina de tonos verdosos, rodeada de cantos rodados y vegetación que aporta sombra en buena parte de la orilla.

Sombra, agua fría y un pueblo con historia

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El Ávila rural tiene fama de esconder joyas así, alejadas de las rutas turísticas más trilladas. Guisando es uno de esos pueblos que Camilo José Cela definió como el de más bellas vistas de toda España, y quien se acerca al Risquillo entiende enseguida por qué.

Los pinos que bordean el charco ofrecen sombra en buena parte del entorno, aunque conviene saberlo de antemano: en las horas centrales del día conviene llegar temprano para asegurar sitio bajo los árboles, porque en pleno agosto el aforo se nota. Quien llegue tarde, mejor que lleve sombrilla propia como plan B.

Un plan perfecto para ir con niños

El agua baja directamente de las cumbres de Gredos, así que la temperatura corta la respiración incluso en pleno julio. Es fría, muy fría, pero eso no impide que sea uno de los planes favoritos de las familias que veranean en la zona.

Los más pequeños suelen lanzarse desde unas rocas en la zona donde más cubre, siempre bajo la vigilancia de un adulto, ya que no hay socorrista. El vaso es lo bastante amplio como para nadar largos sin agobios, y el fondo pedregoso hace recomendable llevar calzado de agua para no sufrir con las piedras.

Qué llevar y cómo organizar el día

Antes de subirse al coche conviene repasar unos pocos básicos que marcan la diferencia entre un día perfecto y uno de sufrimiento innecesario. La experiencia de otras familias que ya han pasado por allí deja claro qué falta y qué sobra.

  • Calzado de agua: el fondo del charco es de piedra, y sin escarpines los pies acaban resentidos.
  • Sombrilla propia: por si la zona de sombra bajo los pinos está ocupada al llegar.
  • Nevera con comida y bebida: no siempre está abierto el chiringuito cercano, así que mejor no depender de él.
  • Toalla extra y bolsa para residuos: hay pocos sitios donde tender la toalla entre los cantos rodados, y el entorno se mantiene limpio gracias a quienes se llevan su propia basura.

Restaurante y descanso después del baño

Junto al charco hay una opción para no tener que cocinar ni cargar con todo el picnic: el Restaurante El Risquillo, con una terraza a la sombra muy valorada por quienes acaban de salir del agua. Es un lugar sencillo, de raciones y bocadillos, ideal para reponer fuerzas antes de volver al coche o de dar un paseo por las calles empedradas de Guisando.

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El propio pueblo merece su rato de visita. Sus casas de piedra, sus fuentes y sus puentes sobre arroyos hacen que la jornada no se quede solo en el chapuzón, sino que se convierta en una escapada completa por uno de los rincones con más carácter de la provincia.

Por qué este tipo de planes ganan terreno cada verano

Las piscinas naturales de interior llevan varios veranos ganando peso frente a la playa tradicional, y todo apunta a que la tendencia seguirá creciendo. Menos coche, menos aglomeración y agua gratis son argumentos que cada vez pesan más entre familias que buscan alternativas cercanas y económicas.

El consejo de quienes ya conocen bien la zona es sencillo: entre semana o a primera hora los fines de semana, para evitar la masificación que sí llega en pleno agosto. Ávila seguirá siendo, verano tras verano, uno de esos destinos de interior que compensan con paisaje y tranquilidad lo que no tienen de costa.