Siete países, con España al frente, rechazan el intento del PP Europeo de suavizar las emisiones de los coches en la UE

España lidera junto a Francia, Dinamarca, Países Bajos, Portugal, Luxemburgo y Suecia un bloque que rechaza la propuesta del Partido Popular Europeo para suavizar los límites de CO2 y alargar la vida de los híbridos enchufables más allá de 2035.

Siete países, con España al frente, han frenado en seco el intento del Partido Popular Europeo de suavizar las normas de emisiones de los coches. La propuesta permitiría que los híbridos enchufables y los combustibles sintéticos siguieran vendiéndose más allá de 2035, pero el Gobierno español y otros seis Estados miembros consideran que sería un paso atrás en la lucha climática y una amenaza directa para las inversiones en el coche eléctrico.

Bruselas negocia en estas semanas una revisión del reglamento que, en la práctica, vetaba los motores de combustión a partir de 2035. El borrador del eurodiputado italiano Massimiliano Salini, vicepresidente del PPE, rebaja el objetivo de reducción de emisiones del 100% al 90% y abre la puerta a compensar el 10% restante con combustibles sintéticos o biocarburantes. Una maniobra que los siete países, entre los que figuran Francia, Dinamarca, Países Bajos, Portugal, Luxemburgo y Suecia, tildan de “error estratégico”.

En qué consiste la propuesta del PPE

El texto impulsado por Salini va más allá de lo que planteaba la Comisión Europea. Amplía los mecanismos de compensación mediante créditos vinculados al acero verde y los combustibles renovables, y equipara los vehículos que usan gasolina sintética con los eléctricos puros al considerarlos “neutros” en carbono, porque emiten el CO2 previamente capturado en su producción. Además, para las furgonetas rebaja el objetivo de electrificación de 2030 del 40% al 30%, alarga el periodo de evaluación del cumplimiento de tres a cinco años y extiende los supercréditos para coches pequeños como los híbridos enchufables.

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La industria alemana y la patronal europea ACEA han aplaudido la flexibilización. “Se trata de una propuesta concreta que combina sostenibilidad y competitividad, sin prejuicios ideológicos”, ha declarado Salini. El consejero delegado de Volkswagen, Oliver Blume, reclamó recientemente en Martorell “respetar la evolución del mercado” y más flexibilidad en el calendario regulatorio.

El caballo de batalla: los híbridos enchufables

Los PHEV (vehículos híbridos enchufables) se han convertido en el centro de la polémica. La propuesta del PPE congela el factor que mide cuánto uso eléctrico real hacen estos coches, un sistema que la propia Comisión Europea considera engañoso. Un análisis con datos de un millón de vehículos demostró que los híbridos enchufables emiten de media 3,5 veces más CO2 que lo que declaran en las pruebas de homologación.

Sin embargo, las ventas no paran de crecer: entre enero y abril de 2026 se matricularon 364.067 unidades en la UE, casi un 10% del mercado, con fuertes subidas en Italia, España y Alemania. La industria defiende que mantenerlos es clave para preservar empleo y rentabilidad durante la transición, mientras que los países del frente opositor advierten que congelar el sistema de cálculo mantendría artificialmente una ventaja regulatoria para una tecnología que no cumple en condiciones reales.

Detrás del choque técnico asoma una disputa sobre el modelo industrial europeo. España y sus aliados defienden que modificar las reglas a medio camino generaría incertidumbre y retrasaría inversiones millonarias en fábricas de baterías y componentes. Además, sostienen que los combustibles sintéticos deberían reservarse para sectores donde la electrificación es mucho más compleja, como la aviación o el transporte marítimo.

Socavar la integridad y la previsibilidad del marco regulatorio sería un error estratégico, advierten los siete países.

Análisis: ¿flexibilidad necesaria o retroceso climático?

El enfrentamiento no es nuevo. En 2023, Alemania logró introducir una excepción para los combustibles sintéticos en el reglamento que fijaba el fin de la combustión en 2035, una batalla que ahora el PPE quiere ampliar. Aquella cesión debilitó la credibilidad normativa, y el actual bloque de siete países teme que una nueva relajación repita el patrón y erosione la confianza de los inversores.

Los defensores de la flexibilidad insisten en que la realidad del mercado —demanda eléctrica menor de la esperada, infraestructura de recarga insuficiente y competencia china— justifica un enfoque más gradual. Pero los datos de emisiones reales de los híbridos enchufables y el riesgo de retrasar la transformación industrial son argumentos de peso para el frente opositor. La negociación en Bruselas determinará en las próximas semanas si Europa mantiene el pulso climático o cede a la presión de la industria.

La decisión final afectará al bolsillo de los ciudadanos: un marco estable puede acelerar la oferta de eléctricos asequibles, mientras que una prórroga de los híbridos y los combustibles sintéticos podría encarecer la transición y retrasar la descarbonización del transporte, responsable de casi un tercio de las emisiones europeas.

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📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: Siete países, con España al frente, han rechazado la propuesta del Partido Popular Europeo para flexibilizar las normas de emisiones de coches y permitir híbridos enchufables y combustibles sintéticos más allá de 2035.
  • Por qué te importa: La decisión influirá en el precio y la disponibilidad de los coches que compres en los próximos años, y en las ayudas e incentivos a la movilidad eléctrica.
  • A quién afecta: A los consumidores, a la industria automovilística y a las inversiones en fábricas de baterías y componentes en España.
  • Hacia dónde vamos: La negociación en Bruselas es decisiva; de ella saldrá un reglamento que puede endurecer o relajar las metas climáticas para el sector del automóvil.