Te suena la historia: el ser humano, el malo de la película, acabando con especies. Pues con los koalas la cosa empezó mucho antes de que pisáramos Australia. Un estudio genómico acaba de reescribir lo que creíamos saber: estos marsupiales sufrieron un batacazo poblacional hace 100.000 años por culpa de las glaciaciones, no por nuestra mano.
¿Cómo han descubierto que no fue culpa nuestra?
Investigadores de la Universidad de Sídney y la Universidad de Texas A&M secuenciaron los genomas de cuatro tríos de padres e hijos koala. Así calcularon la tasa de mutación de la especie, que resulta ser la mitad que la humana. Luego aplicaron ese ritmo a 475 genomas de koalas actuales y reconstruyeron hacia atrás la historia genética. Puedes leer más curiosidades sobre este marsupial en su entrada de Wikipedia. La conclusión: el gran declive ocurrió hace unos 100.000 años, cuando la última glaciación del Pleistoceno convirtió Australia en un secarral.
Los datos son claros: la población tocó fondo hace 60.000 años, mucho antes de que los primeros humanos modernos llegaran al continente, hace 65.000 años. Y no era para menos: las glaciaciones redujeron su hábitat a una estrecha franja en la costa este, mientras la llanura de Nullabor se convertía en un matorral semiárido que partió la población en dos. O sea, que cuando aparecimos, los koalas ya estaban en las últimas por el frío y la falta de eucaliptos.
El koala ya venía de vuelta (y se recuperó solo)
Lo interesante es que, pese a aquel desastre climático, una pequeña población del este aguantó. Cuando el clima mejoró, hace entre 16.500 y 6.000 años, los supervivientes se expandieron y se dividieron en los cinco grupos genéticos que conocemos hoy. La naturaleza, a veces, te da una segunda oportunidad.
Pero , la historia no acaba bien. Hoy los koalas están catalogados como especie en peligro de extinción en varios estados australianos desde 2022. Esta vez sí que es por nuestra culpa: deforestación para cultivos, expansión urbana y los devastadores incendios forestales, como los del 'Verano Negro' de 2019-2020, que calcinaron millones de hectáreas y dejaron koalas carbonizados en los árboles. Por si fuera poco, la clamidia, una enfermedad de transmisión sexual entre koalas, diezma las poblaciones ya debilitadas.
Los koalas ya estuvieron al borde del abismo por el clima; ahora somos nosotros quienes los empujamos.
La ironía es que sobrevivieron a glaciaciones brutales y ahora no pueden con nosotros.
No es la primera vez que la ciencia da un vuelco a la culpa humana
Ya pasó con los mamuts, que también desaparecieron más por el cambio climático que por los cazadores. Y con otras especies que la ciencia va reubicando en la cronología del desastre. El estudio, publicado en Molecular Biology and Evolution, no exime de responsabilidad al ser humano en el declive actual, pero nos recuerda que la naturaleza tiene sus propios ritmos de extinción, a veces brutales.
Así que la próxima vez que oigas que los koalas están en peligro, ya sabes: llevan dos rondas perdiendo. La diferencia es que en la primera no había nadie para contarlo y en la segunda, tenemos la oportunidad de hacer algo. O no.
🧠 Para soltarlo en la cena
Los koalas se hundieron por glaciaciones antes de que llegáramos.



