Más de la mitad de los jóvenes logra un primer empleo indefinido

Un estudio de Fedea confirma que la probabilidad de firmar un indefinido en el primer curro ha saltado del 17% al 57% tras la reforma laboral. Sin embargo, la duración de esos contratos cae 100 días de media y el aumento salarial se queda en un tímido 14%.

Si tienes menos de 30 años y estás buscando curro, hay un dato que te va a interesar: más de la mitad de los jóvenes en España consigue ya su primer empleo con un contrato indefinido. Lo dice un estudio de Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada) presentado esta semana, que confirma que la reforma laboral de 2021 ha disparado la contratación estable entre los que empiezan. Traduzco: lo de encadenar trabajos temporales de tres meses, aunque no ha desaparecido, empieza a ser menos habitual para los nuevos.

Vamos al grano con las cifras. Antes de la reforma, entre 2014 y 2020, la probabilidad de que una persona menor de 30 años firmara un contrato indefinido en su primera experiencia laboral oscilaba entre un 10% y un 17%. Una ruina. Ahora, esa probabilidad ha saltado hasta rozar el 57%. Son casi 40 puntos de diferencia. El cambio es tan bestia que, según el investigador de Fedea Marcel Jensen, los jóvenes han eliminado prácticamente al 90% las diferencias de acceso al empleo estable que existían antes con otros grupos de edad.

Por qué ha cambiado el panorama

La clave está en la reforma laboral que entró en vigor en 2022. Básicamente, eliminó el contrato por obra y servicio, ese que era el rey de la temporalidad encubierta. También puso más difícil el uso de contratos de corta duración sin causa que lo justifique, y potenció la figura del fijo discontinuo para actividades que son estacionales pero recurrentes. A efectos prácticos, las empresas han pasado a usar el contrato indefinido como la opción por defecto para muchos puestos que antes cubrían con contratos de tres o seis meses. Es el motivo principal de que ese 57% de los jóvenes arranque con un papel que no tiene fecha de caducidad.

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El estudio analiza datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales hasta 2023 y deja claro que la tendencia ya se intuía antes: en el primer trimestre de 2021, con la reforma aún sin desplegar del todo, ya se veía una mejora. Pero la norma aceleró el proceso de forma notable.

La letra pequeña: lo que el dato bonito no cuenta

Aquí viene el jarro de agua fría. Que el contrato sea indefinido no significa que sea eterno ni que pague bien. El mismo estudio de Fedea señala que el impacto en los salarios ha sido modesto: las rentas de los jóvenes solo aumentaron un 14%. Para que te hagas una idea, si cobrabas 1.000 euros antes, ahora cobrarías 1.140. No es para tirar cohetes, sobre todo teniendo en cuenta cómo ha subido el coste de la vida.

Y hay otro problema: la duración de esos contratos indefinidos se ha reducido de media en unos 100 días. ¿El motivo? Dos cosas. Una, el aumento de despidos de trabajadores indefinidos que llevan poco tiempo en la empresa, porque sale barato rescindir el contrato durante el primer año. Dos, y esto es lo más llamativo, el repunte de bajas voluntarias: el 60% de las salidas del puesto de trabajo entre jóvenes con indefinido son porque ellos mismos deciden marcharse.

Estamos usando contratos indefinidos para trabajos que antes eran temporales, y la gente se va en cuanto encuentra algo un poco mejor.

No es una opinión, es lo que reflejan los datos de Fedea. Los jóvenes saben que en el siguiente curro también tendrán un contrato indefinido y eso les quita el miedo a cambiar. Es una ventaja, pero también revela que muchos de esos contratos cubren puestos que no son atractivos para quedarse a largo plazo.

Lo que funciona, lo que falta y lo que viene

La reforma ha acertado al poner coto a la temporalidad abusiva. Era necesario. Pero quedarse solo ahí es insuficiente. El propio Jensen lo advirtió en la presentación del estudio: si se endurece mucho el despido en los contratos indefinidos, habrá un trasvase hacia figuras más precarias como el fijo discontinuo. Dicho en cristiano: apretar más la tuerca del despido puede llevar a que las empresas se busquen otras vías para mantener la flexibilidad, y el resultado final no sería más estabilidad, sino más precariedad disfrazada.

La alternativa que propone Fedea es un sistema de incentivos tipo 'bonus-malo': premiar a las empresas que rotan poco y penalizar a las que tienen una rotación excesiva. Algo que no depende de cambiar otra vez las reglas del despido, sino de actuar sobre los incentivos económicos. De momento es solo una propuesta, pero marca el terreno del debate para los próximos meses. Yolanda Díaz, la ministra de Trabajo, quiere reforzar el despido con las organizaciones sindicales. La patronal y los think tanks económicos como Fedea avisan de que eso puede ser contraproducente.

Para ti, si estás en esa franja de edad, el mensaje práctico es este: tus probabilidades de firmar un contrato indefinido en tu primer empleo son más altas que nunca, mucho más altas que hace cinco años. Eso es una buena noticia. Pero no te confíes: el salario puede ser bajo y la rotación alta. Mirar más allá del tipo de contrato —las condiciones, el convenio, el plan de carrera, las subidas salariales previstas— es más importante que nunca. El papel indefinido ya no es el fin; es el punto de partida.

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En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 💸 ¿Qué ha cambiado? Más de la mitad de los jóvenes logra ya su primer empleo con contrato indefinido, casi 40 puntos más que antes de la reforma laboral.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A menores de 30 años que se incorporan al mercado laboral por primera vez.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? Valora el tipo de contrato, pero no te fíes solo de eso: mira el salario, el convenio y la proyección antes de firmar.