Reconócelo: a todos nos gustaría vivir más años sin despedirnos del placer de comer. El oncólogo italiano Silvio Garattini, que a sus 97 años sigue investigando, tiene la receta: come menos.
La ciencia que avala el 'come un 30% menos' (no es pasar hambre)
Silvio Garattini ha pasado por la OMS y la Agencia Europea del Medicamento, y hoy preside el Istituto Mario Negri de Milán. En una entrevista con La Vanguardia recogida por Trendencias, soltó la frase que ha dado la vuelta a las redes: “Reducir en un 30% la cantidad de alimento puede aumentar la esperanza de vida hasta en un 20%”. Traducido al plato: si hoy te sirves 300 gramos de pasta, mañana pones 200.
No es una ocurrencia. Investigaciones como la de la Universidad de Yale publicada en Science o una revisión de estudios observacionales de universidades americanas y holandesas en Annual Review of Nutrition concluyen que comer menos podría añadir entre uno y cinco años de vida. La restricción calórica moderada reduce el estrés oxidativo y la inflamación crónica, dos motores del envejecimiento.
Pero ojo, que no se trata de pasar hambre. Garattini lo explica sin dramas: comer un poco menos de lo que el cuerpo pide, sin obsesionarse, es suficiente. “Lo fundamental no es cuántas veces se come, sino la cantidad”, insiste.
El día a día de un oncólogo que lleva 40 años sin medicarse
El italiano mantiene una rutina que parece sacada de un manual de longevidad low cost. Según contó al Corriere della Sera, hace tres comidas al día: un par de cafés por la mañana, un zumo de naranja con galletas al mediodía y una cena ligera, a base de un primer plato o pescado con verduras. Y nunca renuncia al postre, su pequeño placer diario.
Además, camina cinco kilómetros a paso ligero cada jornada, un hábito que define como “una especie de meditación”. Lleva 40 años sin tomar ningún fármaco y denuncia que la medicina moderna se ha convertido en un negocio que receta pastillas en lugar de enseñar a prevenir.
Comer un 30% menos no es un sacrificio: es la inversión más rentable en longevidad que existe, según Garattini.
Para Garattini, la verdadera revolución está en la despensa. Si la población adoptara una dieta mediterránea clásica —rica en legumbres, verduras, frutas, con poca carne roja y sin ultraprocesados— y además redujera un 30% la cantidad de comida, se podrían evitar hasta el 40% de los cánceres, afirma. Una cifra que impone.
Llevar esto a tu día a día es más fácil de lo que parece. No necesitas pesar gramos ni contar calorías. Basta con servirte un tercio menos en el plato y esperar unos minutos antes de repetir. El cuerpo se acostumbra y la saciedad aparece antes.
El oncólogo también recuerda que las pruebas de cribado periódicas son clave para pillar el cáncer a tiempo. Prevenir, insiste, sale mucho más rentable —económica y vitalmente— que curar. Y él es la prueba viviente de que se puede llegar a los 97 sin un solo medicamento.
No es magia: es restricción calórica sin pasar hambre, la misma filosofía que siguen los centenarios de las zonas azules que estudia Dan Buettner. Y Garattini lo demuestra con su propio ejemplo: 97 años, sin achaques, caminando cinco kilómetros al día y sin renunciar al postre. Casi nada.
🧠 Para soltarlo en la cena
Comer un poco menos de lo que pide el cuerpo alarga la vida un 20%.



