Confiesa: tú también te has quedado mirando los kiwis del súper sin tener ni idea de cuál echar al carro. El verde de toda la vida o ese amarillo que parece más dulce y moderno. La doctora Isabel Viña, médico especialista en endocrinología y nutrición, lo ha explicado en sus redes con una claridad que da gusto. Y la diferencia es más bestia de lo que imaginas.
El kiwi verde es el clásico. Más fibra, menos dulce y con un as bajo la manga: contiene actinidina, una enzima proteolítica. Según Isabel Viña, esta enzima 'ayuda a la digestión de proteínas y por tanto a la absorción adecuada de aminoácidos'. Traducción: si te sientes hinchado tras una comida copiosa, el kiwi verde es tu aliado.
Eso sí, esa misma actinidina es la culpable de que a algunas personas les pique o les arda la boca al comerlo. No es alergia, es una irritación natural de las mucosas. 'Si te pasa, elige el amarillo', recomienda la experta. Además, el kiwi verde tiene más serotonina, ese neurotransmisor que se relaciona con el buen sueño. Así que ya sabes, un par de kiwis verdes una hora antes de acostarte y quizá duermas como un tronco.
El amarillo: vitamina C a tutiplén y cero picor
El kiwi amarillo es más dulce, más calórico y casi el doble de vitamina C que el verde. 'El amarillo contiene mucha más cantidad, casi el doble, de vitamina C', explica Viña. Esto lo convierte en un chute para el sistema inmunitario y un potente antioxidante. Además, como no tiene actinidina, es perfecto para quienes no toleran la sensación de picor.
En cuanto a fibra, el amarillo también tiene, aunque en menor proporción que su primo verde. Pero sigue siendo una fruta saciante y estupenda para el tránsito intestinal. La clave está en qué necesitas tú: si tu prioridad es una digestión ligera después de un chuletón, el verde; si buscas reforzar defensas o simplemente prefieres un sabor más goloso, el amarillo.
Si tus digestiones son pesadas, el kiwi verde te echa una mano. Si lo tuyo es un extra de vitamina C, el amarillo gana por goleada.
Entonces, ¿cuál echo al carro?
Aquí me planto yo delante del lineal. Después de escuchar a la doctora Viña, la respuesta es: depende del día. Si arrastro una comida familiar con excesos, verde sin dudarlo. Si ando bajo de energía o quiero un postre que me sepa a capricho sin remordimientos, amarillo. Ambos son maravillosos, llenos de flavonoides, potasio y magnesio, y ayudan a controlar los triglicéridos. Pero el verde tiene esa capacidad digestiva única, y el amarillo es un escudo de vitamina C.
Ya no hay excusa para pasar de largo la frutería. Y si alguien te dice que el kiwi es solo vitamina C, le sueltas lo de la actinidina y te quedas tan ancho. Tú eliges.
🧠 Para soltarlo en la cena
El verde digiere proteínas, el amarillo duplica la vitamina C.



