España se enfrenta al reto más épico del Mundial 2030: solo dos selecciones lo han conseguido

Unirse al club de Meazza y Pelé sería histórico. Y romper la maldición que persigue a los anfitriones desde que Zidane levantó la copa en 1998 convertiría a esta generación en leyenda del balón.

España ya tiene la segunda estrella y, con ella, un billete directo al reto más bestia que puede afrontar una selección. El Mundial 2030 se juega en casa —junto a Portugal y Marruecos—, y la campeona no solo defenderá título: aspira a un doblete histórico que apenas dos leyendas han firmado. Agárrate, porque el desafío no es de baratillo.

Entrar en el club de la Italia de Meazza y del Brasil de Pelé

Revalidar el trono mundial es un privilegio de dioses. Solo dos selecciones han encadenado dos Copas del Mundo consecutivas en casi un siglo de torneo. La primera fue la Italia de Giuseppe Meazza, que levantó el trofeo en 1934 y repitió en 1938 con una generación de oriundi tan afilada como jerárquica. Luego, veinte años de sequía hasta que apareció un chaval de 17 años llamado Pelé. Brasil ganó en Suecia 1958 y en Chile 1962 con una colección de talento que aún parece ciencia ficción. Aquel impacto adolescente —que O Rei convirtió en reinado eterno— recuerda, salvando las distancias, la irrupción de Lamine Yamal en la Euro 2024. Pero el Mundial es otra liga. Y ahí es donde España quiere meter la cabeza.

Ahora mismo, el vestuario de Luis de la Fuente huele a dinastía. No es un espejismo: este grupo ha demostrado que la competitividad no se le acaba en un ciclo, y el foco ya está en la cita de 2030. Pero el camino para sentarse junto a Italia y Brasil no admite ni un solo parpadeo.

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Romper la maldición del anfitrión que atragantó hasta a la Francia de Zidane

Aquí viene la segunda pata del drama. Desde que Zidane coronó a Francia en el Stade de France en 1998, ningún país organizador ha vuelto a ganar su propio Mundial. Corea y Japón, Alemania, Sudáfrica, Brasil, Rusia, Catar y la edición norteamericana de 2026: todos mordieron el polvo en casa. Una racha tan larga que algunos la llaman maldición, aunque la historia cuenta otra cosa. Ganar como anfitrión fue una costumbre ilustre durante décadas. Uruguay lo hizo en 1930, Italia en 1934, Inglaterra en 1966, Alemania Federal en 1974 y Argentina en 1978. Pero el espejismo se rompió al filo del siglo XXI, y desde entonces la vitola de local pesa como una losa.

España 2030 tiene la oportunidad de cerrar las dos puertas de golpe: repetir corona como hicieron Meazza y Pelé, y finiquitar la sequía de los anfitriones que se tragó a Zidane. En la redacción lo hemos mirado y tiene toda la pinta de ser ese tipo de gesta que luego los documentales te cuentan con música épica de fondo.

¿Tiene esta España madera de leyenda?

No es solo optimismo de patio de colegio. El bloque de De la Fuente ha cosido hambre competitiva, juventud y veteranía con una naturalidad casi insultante. Si hay alguien que puede firmar el doblete prohibido es este grupo, que ya sabe lo que es ganar sin red. La historia, con sus precedentes escogidos con cuentagotas, dice que muy pocos entran en esos clubs; pero la selección acaba de demostrar que las rachas se rompen cuando menos te lo esperas.

Revalidar un Mundial y ser campeón como anfitrión son dos hazañas que, juntas, convierten un buen equipo en eterno.

Habrá que ver cómo llega la generación de 2030, pero la oportunidad ya tiene fecha y estadio. El reto está servido y, aunque el fútbol no perdona, a esta España le sobran argumentos para intentarlo. Mientras tanto, la afición ya se frota las manos.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 Qué ha pasado: España es campeona del mundo 2026 y ya mira al Mundial 2030 para hacer historia por partida doble.
  • 🔥 Por qué arde: Solo Italia 1934-38 y Brasil 1958-62 ganaron dos Mundiales seguidos; ganar en casa no ocurre desde 1998.
  • 📲 Lo que viene: La selección de Luis de la Fuente se prepara para el desafío más monumental del fútbol moderno.