Los médicos de familia alertan del abuso del móvil entre los mayores de 70 años, a menudo vinculado a soledad y depresión.
La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) ha lanzado un aviso claro: el uso problemático de los teléfonos inteligentes y las redes sociales está creciendo de forma preocupante en la tercera edad. La entidad científica pide a los profesionales de atención primaria que incorporen la misma pregunta que hacen sobre el alcohol al cribado del consumo de tecnología, porque muchos casos pasan desapercibidos en las consultas.
Cristina Gutiérrez, del Área de Conocimiento Clínico de la SEMG, habló de “los nuevos millennials” durante el 32 Congreso Nacional de la sociedad. “Hay mucha gente mayor de 70 años que realmente tiene un uso abusivo de las TIC y no lo estamos sabiendo ver”.
El problema va más allá de una simple afición. Las guías internacionales solo reconocen como adicción el juego patológico y los videojuegos, pero el debate científico cada vez apunta más a incluir otras conductas como el uso compulsivo de redes, las compras online excesivas o el visionado continuo de series. De momento, ninguna de ellas figura en registros epidemiológicos, lo que dificulta su diagnóstico.
En las consultas, los pacientes adultos solo acuden cuando el deterioro personal ya es evidente. Con los mayores, la situación es aún más opaca: suelen ir al médico de cabecera por otros motivos, y detrás de la pantalla se esconden a menudo situaciones de soledad no deseada, depresión o abandono. Por eso, Gutiérrez insiste en la necesidad de que sus compañeros pregunten directamente sobre el uso de las TIC, como ya se hace con el tabaco o el alcohol.
El móvil se ha convertido en 'el sexto dedo', y esa inmediatez permanente acostumbra a tener el mundo al alcance de un clic.
El psicólogo clínico Hilario Garrudo, que también participó en el congreso, señaló que este fenómeno no es exclusivo de los jóvenes. Los menores reconocen tener un problema con el móvil, pero se sienten incapaces de dejarlo por la presión de grupo. Sin embargo, muchos padres no solo no ponen límites, sino que adelantan la edad del primer móvil a los 9 años, cuando lo recomendable, según los expertos, sería esperar hasta los 16.
La última encuesta Estudes del Ministerio de Sanidad sitúa en un 23,1 % el uso problemático de internet entre los chicos de 14 a 18 años, aunque Garrudo advierte de que la cifra real sería mayor porque los jóvenes han normalizado tanto la conducta que no activan medidas cautelares.
En el caso de los mayores, el abuso de pantallas afecta a la calidad del sueño, la atención y la concentración y se vincula con la aparición de ansiedad o depresión. A largo plazo, el deterioro de las relaciones familiares y el aislamiento se cronifican.
Todo ello con la dificultad añadida de que el entorno médico no lo rastrea como un factor de riesgo. Los clínicos reclaman que la consulta de primaria se convierta en el primer filtro de esta epidemia silenciosa.
Un cribado que podría evitar la cronificación
La SEMG apuesta por normalizar en la consulta del médico de cabecera la misma pregunta que se hace sobre el consumo de alcohol. “Siempre hay una necesidad detrás del abuso de pantallas”, recalca Gutiérrez. Identificar a tiempo ese vínculo permitiría derivar al paciente hacia un abordaje psicológico antes de que la situación se agrave.
El especialista en psicología clínica Hilario Garrudo apunta que el móvil ha alterado la gestión del tiempo y de las emociones en todas las edades. Para las personas mayores que viven solas, la pantalla se convierte en una ventana constante al exterior que, en lugar de aliviar el aislamiento, lo cronifica.
La falta de estudios epidemiológicos impide cuantificar con exactitud cuántos mayores de 70 años sufren este patrón adictivo. Sin embargo, los testimonios de los clínicos de primaria ya muestran un incremento de casos en los que la queja principal —insomnio, tristeza persistente, apatía— oculta una dependencia tecnológica no diagnosticada.
El contexto: de la normalización a la alarma sanitaria
El debate sobre las adicciones comportamentales no es nuevo. Ya en 2019, la Organización Mundial de la Salud incluyó el trastorno por uso de videojuegos en la Clasificación Internacional de Enfermedades. Pero las redes sociales y la hiperconexión todavía no figuran como patología oficial, a pesar de la evidencia acumulada en los últimos años.
Estudios europeos han relacionado el uso excesivo de pantallas con un incremento de los sentimientos de soledad en la población mayor de 65 años, un colectivo especialmente vulnerable tras la pandemia. En España, varios servicios autonómicos de salud están empezando a pilotar programas de “alfabetización digital responsable” en centros de mayores, aunque aún están lejos de ser una política generalizada.
La recomendación de la SEMG se alinea con estas iniciativas: no se trata de demonizar la tecnología, sino de incorporar una pregunta sencilla que dé pistas sobre el bienestar emocional del paciente. Solo así el sistema público de salud podrá anticiparse a un problema que hoy crece en silencio.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Los médicos de familia alertan del abuso del móvil en mayores de 70 años, a menudo ligado a soledad y depresión.
- 👥 Quiénes son los afectados: Personas de la tercera edad, especialmente aquellas que viven solas o sufren malestar emocional no detectado.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Riesgo de cronificar el aislamiento, deterioro de la salud mental y falta de diagnóstico precoz en la consulta de primaria.



