Bajo los farolillos y el ambiente de fiesta de la Feria de Abril existe una contabilidad que pocos conocen. Aunque la imagen exterior es de abundancia, las cifras de 2026 muestran que mantener una caseta en el Real es, para la mayoría, un ejercicio casi imposible de mantener.
No se trata de un negocio para los titulares, es una inversión alta para disfrutar de una semana de convivencia.
El aumento de los costes de los suministros y la mano de obra ha cambiado las cifras en los últimos tiempos, especialmente si lo comparamos con únicamente el último año, donde facturar mucho no siempre significa obtener beneficios.
LOS NÚMEROS DE LOS CASETEROS PARTICULARES EN LA FERIA DE ABRIL: 10.000 EUROS SOLO PARA EMPEZAR
Tener una caseta familiar o de amigos es, ante todo, un gasto compartido. Los costes fijos antes de abrir la puerta son considerables.
El montaje de la estructura, el alquiler de las lonas, la decoración obligatoria y los enganches de luz y agua pueden superar fácilmente los 10.000 euros en una caseta de un módulo. Y esto solo para empezar. Este dinero sale de las cuotas que los socios pagan durante todo el año.
Clsro que, en la mayoría de los casos, los ingresos que se generan en la barra no van al bolsillo de los socios. Ese dinero se utiliza para pagar al catering y para reducir la cuota del año siguiente.
El objetivo de la mayoría de los titulares no es lucrarse, más bien lograr que la estancia en el Real les salga lo más barata posible. Si al final de la semana las cuentas salen a cero, se considera un éxito rotundo. El beneficio para el socio es social, nunca económico.
El verdadero movimiento de dinero se concentra en los profesionales de la hostelería. Casi todas las casetas subcontratan el servicio de cocina a empresas de catering especializadas. Estos profesionales pagan un canon a los socios por usar el espacio y se encargan de gestionar el personal y los suministros.

En este 2026, el margen de beneficio se ha estrechado debido al encarecimiento del producto y a la dificultad para encontrar camareros en Sevilla, lo que ha obligado a subir los sueldos en el sector.
Los productos con mayor margen siguen siendo las bebidas. Una jarra de rebujito o de cerveza tiene un coste de elaboración muy bajo en comparación con su precio de venta, lo que ayuda a compensar los gastos más elevados de la cocina, como el pescado frito o el jamón de calidad.
Sin embargo, el catering asume todo el riesgo: si el tiempo no acompaña y la Feria se vacía, las pérdidas económicas recaen directamente sobre ellos, no sobre los socios de la caseta.
LA INFLACIÓN DISPARA EL PRECIO DE LAS RACIONES Y ENCARECE LA FERIA DE ABRIL
Para el sevillano o el turista que acude al la Feria, el gasto diario también ha escalado. Se estima que el desembolso medio por persona se sitúa entre los 120 y los 160 euros por jornada si se realizan las dos comidas principales dentro del recinto, según datos de la Asociación de Feriantes de Sevilla.
Este cálculo incluye las raciones, las bebidas y los gastos adicionales como el transporte en coche de caballos o las atracciones de la 'Calle del Infierno'.
La inflación ha golpeado especialmente a los platos clásicos de la feria. Una ración de jamón o de gambas se ha convertido en un lujo que obliga a muchas familias a planificar su gasto con meses de antelación.

Ya no es extraño ver cómo los grupos de amigos comparten más raciones que antes para controlar el presupuesto final. La Feria de Abril sigue siendo el motor económico de la ciudad, pero en 2026 se ha vuelto más selectiva y cara que nunca.
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