El que ha sido durante años el producto estrella de DAZN en España, la Fórmula 1, atraviesa en 2026 una crisis de audiencias sin precedentes. Los datos de la última carrera, el Gran Premio de Japón, son el síntoma más evidente, con la retransmisión en DAZN habiendo perdido alrededor de un 49 % de su audiencia respecto a 2025, pasando del entorno de los 124.000 espectadores a poco más de 60.000, el registro más bajo en siete años para este evento en la plataforma.
Casi la mitad de los aficionados que seguían las carreras por DAZN el año pasado han dejado de hacerlo. El mazazo en términos de audiencia ha llevado a hablar abiertamente de un problema muy serio para la plataforma, que ve cómo el contenido que justificaba buena parte de su apuesta en España comienza a dar muestras claras de agotamiento.
El desinterés creciente de una parte de la afición por la nueva reglamentación de la Fórmula 1 (como prueba, el reciente estudio de opinión que ha hecho Víctor Abad) se suma a la dificultad de DAZN para sostener un servicio de suscripción cada vez más caro apoyándose en un producto que ya no arrastra espectadores como antes.

Para colmo, la coyuntura geopolítica ha terminado de complicar el escenario. El conflicto de Israel y Estados Unidos con Irán ha derivado en la cancelación de los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudí, lo que ha dejado a abril sin carreras de Fórmula 1. DAZN se ha visto obligada a rellenar la parrilla con emisiones de carreras históricas, narradas por Antonio Lobato y comentadas Toni Cuquerella, en un intento de retener a una audiencia que ya venía desmovilizándose.
A todo ello se suma un desgaste acumulado después de varias temporadas con subidas de precios, reajustes de paquetes y cambios de condiciones; un panorama en el que la paciencia del usuario medio se ha ido erosionando.
Ofertas y regalos para frenar la fuga de suscriptores de DAZN
La respuesta de DAZN a este deterioro ha sido, sobre todo, comercial. La plataforma tiene como objetivo mantener a los clientes de motor dentro del ecosistema, aunque sea sacrificando ingresos a corto plazo. Los abonados al plan DAZN Motor, afectados por la oleada de cancelaciones tanto en Fórmula 1 como en MotoGP, han sido recompensados con un mes gratis de DAZN Premium, con acceso a contenidos como LaLiga o la NBA.
Lo cierto es que, en los últimos meses, DAZN ha ido encadenando distintas promociones para ver Fórmula 1 y MotoGP a precios reducidos, con campañas puntuales por debajo de los 10 euros al mes y acuerdos con operadores como Movistar u Orange que integran DAZN en paquetes convergentes a tarifas más competitivas. Todo ello genera un entorno confuso para el usuario, con la sensación de que el mismo contenido tiene valores muy diferentes según el canal, la fecha y la oferta puntual.
Y es que en redes sociales se multiplican los testimonios de usuarios que anuncian su baja del servicio, alegando que la Fórmula 1 actual les resulta insoportable o aburrida y que, sumado al precio y a la competencia de otras plataformas, la suscripción a DAZN ha dejado de compensarles.
La plataforma trata de blindar su base de clientes de motor regalando meses de paquetes superiores, probando fórmulas híbridas con otros deportes y afinando el calendario de ofertas para evitar picos de bajas coincidiendo con los finales de temporada o con los parones competitivos.

Pero de poco sirve si la propia Fórmula 1 vive una crisis de propuesta deportiva. El nuevo reglamento, concebido sobre el papel para mejorar el espectáculo y reducir las diferencias entre equipos, se percibe por una parte significativa de los fans como un producto muy poco atractivo debido al exceso de protagonismo de la gestión de la energía sobre la capacidad de conducción al límite del piloto.
En España, pesa además el contexto particular de Fernando Alonso y Carlos Sainz, dos de los grandes activos de audiencia para DAZN. Ambos atraviesan una temporada deportiva complicada, muy lejos de la pelea por las victorias y cada vez más instalados en la zona baja de la parrilla. Lo de Alonso ha sido un jarro de agua no fría, helada, puesto que había grandes esperanzas en que Aston Martin lograra competir el campeonato junto a Honda.
Y luego está el giro de discurso del equipo de DAZN F1...
Pero no hay que olvidar que también hay una crisis reputacional en torno a DAZN F1. Si bien el equipo de comentaristas siempre ha sido un bastión, ahora su imagen está algo más dañada. Al principio, tanto Lobato como Cuquerella y Pedro de la Rosa se mostraron abiertamente críticos con el producto, cuestionando el rumbo deportivo de la categoría, pero en las últimas retransmisiones el discurso se ha moderado.
Se ha podido percibir ahora un tono más comprensivo con el nuevo modelo de campeonato y una insistencia mayor en las virtudes potenciales del reglamento. Un conformismo al que los aficionados señalan directamente, acusando al equipo de estar intentando vender la nueva Fórmula 1 para proteger los intereses de la cadena.
Sea como fuere, para DAZN el reto en 2026 es mayúsculo. Buscarán retener a una base de suscriptores cada vez más exigente en un contexto de menor atractivo deportivo, competencia feroz y tensiones económicas propias de un modelo de negocio todavía en busca de la rentabilidad, aunque sin duda la emisión del Mundial 2026 de fútbol será un impulso fuerte para sus intereses.



